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Semana del bus: las empresas de larga distancia ofrecerán descuentos de hasta el 70 por ciento

La iniciativa tiene el apoyo de la Secretaría de Turismo de la Nación y de la cámara que agrupa a las empresas del sector.Las principales empresas de ómnibus de larga distancia de la Argentina ofrecerán a partir del próximo lunes descuentos de hasta el 70% en los pasajes para viajes a más de 130 destinos dentro del país que estén programados desde diciembre próximo y hasta junio del año que viene, inclusive.Se trata de la denominada “Semana del bus”, y estará vigente desde el 11 y hasta el 15 de noviembre para compras que se realicen de forma online a través de una plataforma (Viajar.tur.ar) que puso a disposición la secretaría de Turismo.Además de este organismo del Estado, la iniciativa es apoyada por las cámaras que agrupan a las más de 50 empresas del sector, las cuales esperan aumentar sus ventas, especialmente para los meses de verano.Las promociones estarán disponibles desde las 00:00 del 11 hasta la medianoche del 15 de noviembre e incluyen pasajes para los principales destinos de la Argentina que estén programados para las fechas comprendidas entre mediados de diciembre y mediados de junio del 2020, según informaron oficialmente.Las promociones serán de hasta el 70% de descuento del precio original, y en la mayoría de los casos los boletos podrán pagarse hasta en 12 cuotas.Las promociones incluyen pasajes para viajar los meses de verano.De acuerdo con lo que precisaron los organizadores, las promociones dependerán de cada compañía, por lo que se le recomienda a los usuarios ingresar varias veces en la semana a la página oficial en caso de no encontrar beneficios para un pasaje determinado. Además, se aconseja consultar los sitios web de cada empresa para verificar los descuentos.La iniciativa llega a un mes del comienzo de la temporada de verano, y en un contexto en el que las aerolíneas low cost comenzaron a ser protagonistas a la hora de viajar barato. Por otra parte, este evento se realizará pocos días después de terminada la edición 2019 del Cyber Monday, que en algunos casos se extendió hasta este viernes.En esta semana, líneas aéreas como LATAM, Aerolíneas Argentinas y Flybondi, agencias de viajes y compañías de asistencia al viajero ofrecieron descuentos tanto para destinos en el interior del país como en el exterior. En este rubro, el ticket promedio fue de $17.642, con un pico de ventas a las 14 horas del lunes.En las primeras 48 horas de la octava edición del Cyber Monday, más de 2,5 millones de usuarios navegaron el sitio oficial del evento en búsqueda de ofertas y descuentos, según las cifras aportadas por la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), impulsora del evento.Bariloche fue uno de los destinos más buscados en el Cyber Monday.De acuerdo con la CACE, los destinos más elegidos los días de promoción fueron Iguazú, Bariloche y Buenos Aires, en vuelos de cabotaje, y Miami, Río de Janeiro y Cartagena, en los internacionales.Al respecto, Darío Schapiro, director de Marketing de Ingenico ePayments, sostuvo que “el rubro Turismo sigue siendo una de las preferidas los compradores” y explicó que “Hay un consumidor más cauteloso que ya analizó, repensó y conversó la compra antes de hacer clic”.Desde la agencia de viajes online Avantrip —que extenderá las ofertas hasta el próximo domingo 10— aseguraron que, por ejemplo, durante la tercera jornada del evento crecieron las ventas al exterior y al Caribe, impulsadas por la oportunidad de paquetes en 12 cuotas sin interés.Seguí leyendo:Escapada o vacaciones: cómo, dónde y cuándo aprovechar las mejores promociones turísticas para viajarDel Cyber Monday al Cyber Week: las empresas extendieron los descuentos hasta el fin de semana

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Las fotos más impactantes de las protestas contra Evo Morales en Bolivia

Policías amotinado en Cochabamba, Bolivia. (Fotos: REUTERS) (DANILO BALDERRAMA/)Unidades de policías de cuatro ciudades de Bolivia se amotinaron el viernes contra el presidente Evo Morales, quien denunció un golpe de Estado “en marcha”, mientras la oposición exige en las calles su renuncia tras su cuestionada reelección.La primera en rebelarse fue la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP) de la ciudad central de Cochabamba y poco después se amotinaron los comandos de la policía de Sucre (sur, la capital de Bolivia) y Santa Cruz, rica región del oriente del país y bastión opositor. Policías en Cochabamba. (DANILO BALDERRAMA/)Protestas en La Paz. (DAVID MERCADO/)Policía en Cochabamba. (DANILO BALDERRAMA/)Policías en Cochabamba. (DANILO BALDERRAMA/)Policías en Cochabamba. (DANILO BALDERRAMA/)Protestas en La Paz. (DAVID MERCADO/)Protestas en La Paz. (DAVID MERCADO/)Protestas La Paz. (DAVID MERCADO/)Protestas en La Paz. (DAVID MERCADO/)Protestas en La Paz. (DAVID MERCADO/)Protestas en La Paz. (CARLOS GARCIA RAWLINS/)Protestas en La Paz. (CARLOS GARCIA RAWLINS/)Protestas en La Paz. (CARLOS GARCIA RAWLINS/)Protestas en La Paz. (CARLOS GARCIA RAWLINS/)Manifestaciones en Santa Cruz de la Sierra. (RODRIGO URZAGASTI/)Manifestaciones en Santa Cruz de la Sierra. (RODRIGO URZAGASTI/)Manifestaciones en Cochabamba. (DANILO BALDERRAMA/)Policías en Cochabamba. (DANILO BALDERRAMA/)Policías en Cochabamba. (DANILO BALDERRAMA/)Policías en Cochabamba. (DANILO BALDERRAMA/)Protestas en La Paz. (CARLOS GARCIA RAWLINS/)Manifestaciones en Cochabamba. (DANILO BALDERRAMA/)Policías en Cochabamba. (DANILO BALDERRAMA/)Policías en Cochabamba. (DANILO BALDERRAMA/)Policías en Cochabamba. (DANILO BALDERRAMA/)MÁS SOBRE ESTE TEMA:Bolivia: motín de policías en Santa Cruz, Sucre, Tarija y Cochabamba en rechazo al gobierno de Evo MoralesEvo Morales volvió a denunciar un intento de golpe de estado pese a las pruebas de fraude que se multiplican

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Bolivia: motín de policías en Santa Cruz, Sucre, Tarija y Cochabamba en rechazo al gobierno de Evo Morales

Motín policial en Cochabamba (Infobae)Policías bolivianos se amotinaron este viernes en cuarteles de las ciudades de Cochabamba, Sucre, Tarija y Santa Cruz en protesta contra el Gobierno del presidente Evo Morales.Policías amotinados en Cochabamba. (REUTERS/Danilo Balderrama) (DANILO BALDERRAMA/)El Comando Departamental de Santa Cruz tardó una hora en sumarse al motín policial nacional, que primero se inició a las 18:00 en la Unidad Táctica de Operaciones Especiales (UTOP) de Cochabamba. Cuando ya se habían concentrado unas 3.000 personas en las afueras del edificio pidiendo que también se amotinen, los agentes se hicieron ver por las ventanas del cuartel a las 19:00 portando banderas. (Infobae)En Sucre, un portavoz policial sin identificar comunicó la noche del viernes que unidades en la región también se sumaban al motín que horas antes se había iniciado en Cochabamba. Una multitud gritaba “policía amigo, el pueblo está contigo”, en el exterior del cuartel donde los policías de amotinaban en Sucre.Una sargento de la Policía Boliviana, Cecilia Calani, declaró a los medios en esa ciudad que el motín tiene por objetivo defender la “ética como institución, a nosotros no pueden comprarnos, nuestra unidad no tiene precio”. La oficial instó a los “hermanos” de las Fuerzas Armadas a no reprimir estos motines, en una declaración en vivo en varias televisiones bolivianas, y pidió al presidente de Bolivia, Evo Morales, que dialogue con la oposición y movimientos cívicos.Motín en el comando de la Policía del Departamento de Santa CruzEn Cochabamba las imágenes de televisión mostraron a los uniformados en la azotea del cuartel, mientras desde el exterior son vitoreados por civiles, y medios bolivianos difunden informaciones que en otras regiones del país también puede haber más motines.Los policías pertenecen a la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP) en la comisaría de la avenida Heroínas de Cochabamba, en el centro de Bolivia, y se encuentran en la azotea cantando el himno nacional con banderas bolivianas. (Infobae)Un delegado policial, con el rostro cubierto, salió al exterior en Cochabamba para declarar que su intención es “hacer notar a toda la opinión pública, no es esto un grupo, es toda la guarnición de Cochabamba, estamos en repudio de este Gobierno que no nos hace caso en catorce años”.“No nos hace caso. Esto no es un pequeño grupo, es toda la guarnición policial, de momento eso les puedo informar. Muchas gracias”, dijo en una breve declaración. (Infobae)Según los medios, los uniformados también reclaman la destitución del comandante de la Policía Boliviana en Cochabamba, Raúl Grandy, cuya actuación ante la crisis en el país ha sido criticada.Por otra parte, El comandante general de la Policía Boliviana, Yuri Calderón, aseguró este viernes que los policías no están amotinados sino acuartelados, aunque en algunas comisarías aparecieron carteles con palabras como “motín policial”.Motín en CochabambaYuri Calderón afirmó a los medios en La Paz que en la ciudad de Cochabamba, donde surgió durante esta jornada la primera protesta policial, no existe motín sino un “malestar” de los uniformados.Policías en Cochabamba. (REUTERS/Danilo Balderrama) (DANILO BALDERRAMA/)Calderón dijo que el jefe policial en la región cochabambina fue relevado por motivos médicos y enviado un nuevo comandante.“El resto del país está revistiendo normalidad”, añadió, para señalar que en Sucre, la capital de Bolivia, tampoco existe un motín sino un acuartelamiento.Protestas contra Evo Morales en La Paz este 8 de noviembre (REUTERS/David Mercado) (DAVID MERCADO/)La cancillería boliviana publicó una carta en la noche del viernes en la que denuncia un intento de golpe de estado y en el que hace responsable a “algunos dirigentes de los movimientos cívicos bajo el liderazgo de Luis Fernando Camacho y la alianza política Comunidad Ciudadana, a la cabeza de Carlos Mesa”.“Los dirigentes cívicos y de oposición, día a día implementan acciones antidemocráticas que van en contra de la Constitución y las leyes”, dice la carta publicada el viernes en la cuenta de Twitter de la cancillería pero que, sin embargo, tiene fecha del 7 de noviembre.Por su parte, el líder regional Luis Fernando Camacho, erigido como el rostro más visible y radical de la oposición boliviana, agradeció a los agentes.#COMUNICADO | El Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia denuncia intento de Golpe de Estado pic.twitter.com/tjXT6V1HAP— Cancillería Bolivia (@MRE_Bolivia) November 9, 2019“Lloré de emoción, ¡Grande nuestra Policía!”, tuiteó Camacho. “Gracias por estar con su pueblo, Dios los bendiga”El motín se produce en medio de la crisis política y social que atraviesa Bolivia desde las recientes elecciones, que tuvo en Cochabamba unas de las protestas más violentas que se han registrado en el país desde hace más de dos semanas.El presidente del país, Evo Morales, llama a sus seguidores a defender el triunfo que le dio el órgano electoral en los comicios del pasado 20 de octubre y califica de intento de golpe de Estado las denuncias de fraude desde la oposición y movimientos cívicos.La policía será parte de la historia de su Nación y de la libertad del pueblo boliviano, cumpliremos compromiso que hicimos en el Cabildo. ¡Aprobado!Dios los bendiga!#LiberemosBolivia#AhoraONunca pic.twitter.com/3JAbbvS7Ce— Luis Fernando Camacho (@LuisFerCamachoV) November 9, 2019Los detractores del mandatario, que lleva casi catorce años en el poder, exigen la renuncia de Morales, la anulación de las elecciones y la convocatoria de una nueva cita con las urnas.Al menos tres personas murieron en enfrentamientos entre afines y contrarios al presidente en los disturbios desde el día después de los comicios, en los que hubo 383 heridos según la Defensoría del Pueblo de Bolivia.Con información de EFE y AFPMÁS SOBRE ESTE TEMA:Bolivia: la auditoría oficial calificó como “viciadas de nulidad” a las elecciones y Carlos Mesa exigió nuevos comicios

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Evo, el tramposo

Evo Morales (REUTERS/Manuel Claure) (STRINGER/)La ciudadanía boliviana, con independencia de la estrategia que patrocinen, está mostrando tener conciencia de que los derechos se defienden en caliente y en todos los ámbitos, que los reclamos hay que hacerlos al instante, sin concesiones, y que la renuncia del fullero Morales es la única salida que le queda al país para recuperar la democracia pérdida.Exigir la retirada del déspota y su entorno, demandar nuevas elecciones, otra Corte Electoral y convocar a lo mejor de las Fuerzas Armadas Nacionales a que respalden a la población en sus reclamos, es fundamental.Evo Morales ha evitado hasta ahora las sanciones internacionales que han llovido sobre sus aliados de Cuba, Venezuela y Nicaragua, pero su tiempo de impunidad terminó. La última farsa electoral que patrocinó, agotó la tolerancia de los más indolentes y hasta la comunidad internacional, que ha estado impasible ante los numerosos abusos del caudillo, ha despertado una pizca de su letargo.Morales llegó al gobierno en 2006. Ha manipulado las instituciones del Estado y se ha reelegido fraudulentamente. La dupla que forma con Álvaro García Lineras es responsable de numerosos crímenes, abuso de poder, de incrementar el cultivo de la hoja de coca, y el aumento de la corrupción. Ha sido un depredador de oficio y vulnerado los derechos ciudadanos incesantemente, delitos para los que tienen inmunidad mientras gobiernen, razón por la cual violentó un referendo vinculante que determinó que no debía postularse más para la presidencia. El objetivo clave es mantenerse en el poder indefinidamente para evitar ser juzgados por sus crímenes.La oposición sabiamente ha rechazado una auditoria a las elecciones de la Organización de Estados Americanos (OEA), a la que el gobernante se ha atado en la confianza de la que el veredicto le será favorable. Sin embargo, debe preocuparle que el mexicano Arturo Espinosa, jefe de la misión de la OEA que audita las elecciones, renunció al cargo el viernes en la noche, una decisión nada grata para el oficialismo.La modalidad del despotismo transnacional, de la cual Evo Morales es uno de sus más insignes representantes, tiende a conculcar las libertades ciudadanas apuntalándose en el núcleo que integran los privilegiados de todos los sectores sociales que le respaldan. A diferencia del Socialismo Real, los neomarxistas del siglo XXI no responden a teorías, sino a una práctica política delictiva muy variable, contradictoria y oportunista.Esa Nueva Clase, como calificó el yugoslavo Milovan Djila a los depredadores que gestaban las dictaduras ideológicas, más la anuencia y el respaldo material, logístico y de conocimiento acumulado, de sus iguales que le precedieron en la toma del poder en otros países, léase Cuba y Venezuela, confiere a los gobernantes del castrochavismo una fortaleza singular que demanda una acción ciudadana firme, constante y valerosa, junto con el respaldo de las fuerzas democráticas del hemisferio conscientes de que la caída de uno es el fin de todos.El castrochavismo -más próximo al socialismo real- y el socialismo del siglo XXI, comparten objetivos y propósitos, pero pueden diferir en sus recetas para alcanzar y controlar el poder. Ambos recurren a la desestabilización y la generación del caos para desestabilizar sus objetivos, además, están listo para respaldar a un aliado en peligro. Los bolivianos deben tener presente que Evo Morales y su cuadrilla no están solos, les apoya un entramado internacional que sabe lo que quiere y capaz de hacer lo que sea necesario para lograr sus fines.Algunos de los que se oponen a las propuestas populistas marxistas tienden a menospreciar sus posibilidades de llegar al poder y confían que cuando lo conquistan lo detentaran por poco tiempo. Hay una tendencia a menospreciar a sus cabecillas y la eficiencia de sus propuestas. Subestimar a sus líderes y el proyecto es casi una constante, así como considerarlos adversario cuando son en realidad enemigos despiadados.El castrochavismo y su gemelo, el socialismo del siglo XXI, es un enemigo poderoso e inteligente. Es preciso tener presente que no es una fórmula estrictamente política ya que se fundamenta en prácticas criminales bien condimentadas con propuestas que gustan a quienes prefieren que le “regalen el pescado en vez de salir a pescar”, y esas son muchas personas.

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Mitos y verdades de la desigualdad en Chile: hasta qué punto explica el estallido que sacude al país

A la izquierda, un hombre sin techo en una calle de Santiago. A la derecha, la Gran Torre Santiago, símbolo de la opulencia de la capital del país (Shutterstock)Tras las profundas reformas económicas implementadas durante la dictadura de Augusto Pinochet, y profundizadas desde el regreso de la democracia en 1990, Chile se convirtió en un paradigma. Para los defensores del mercado, era el modelo a seguir. Para los partidarios del Estado, pasó a ser todo lo que está mal.Durante muchos años, el sólido crecimiento económico del país pareció darle la razón a los primeros. Ahora, el estallido social que hace tambalear a una de las democracias más consolidadas del continente sugeriría que los segundos estaban en lo cierto.La realidad, no obstante, está hecha de matices y no se puede comprender con categorías absolutas.Manifestantes lanzan piedras durante una protesta contra el gobierno de Chile en Concepción, el 7 de noviembre de 2019 (REUTERS/Jose Luis Saavedra) (JOSE LUIS SAAVEDRA/)La desigualdad en Chile y en América LatinaEl dato, repetido hasta el cansancio, no es por eso menos cierto: América Latina es la región más desigual del mundo. Es cierto que no es la más pobre, pero sí es donde mayores son las distancias entre los que más y menos tienen.Por eso, no debería llamar la atención que Chile esté entre los países más desiguales del planeta. Sin embargo, y contrariamente a lo que se cree, está lejos de ser el país más inequitativo de la región.Si se toma como referencia el índice de Gini, que estima la distribución de los ingresos con un coeficiente que va de 0 —igualdad absoluta— a 1 —desigualdad absoluta—, la inequidad en Chile es de 0,454, según datos de la Cepal, que excluye a países como Argentina y Venezuela por los problemas registrados en su sistema de estadísticas públicas en los últimos años.Está por debajo de la media latinoamericana, que es 0,466, y es bastante menor a la de países como México (0,504), Colombia (0,511) o Brasil (0,539). Los únicos que son claramente más igualitarios entre los que la Cepal tiene números actualizados son Uruguay (0,390) y El Salvador (0,399).Otra forma de medir la desigualdad es ver directamente cuánto del total de ingresos que genera la sociedad se lleva cada parte. Con ese criterio, Chile es incluso menos desigual que con el Gini. En promedio, el 20% más pobre recibe el 6,3% de la torta en América Latina. En Chile, en cambio, recibe el 7,7 por ciento. Sólo lo superan Uruguay (10,3%) y El Salvador (7,8%).Cuando se calcula la desigualdad como la diferencia de ingresos entre el 10% más rico y el 10% más pobre, Chile también aparece como el tercero menos desigual. En Uruguay el estrato superior gana 11,8 veces más que el inferior; en El Salvador, 13,8 veces más; y en Chile, 17,6 veces más. La media latinoamericana es 22,5 veces y el país más desigual es Brasil, con una diferencia de 42,8 veces.El presidente chileno Sebastián Piñera se dirige a la nación en Santiago, el 26 de octubre de 2019 (Foto de Pedro Lopez / AFP) (PEDRO LOPEZ/)“Al margen de que Chile no sea el país con más desigualdad de la región, ésta es muy alta. Hace mucho tiempo que está instalada en la sociedad chilena como uno de los grandes problemas del modelo económico. La verdad es que no hubo políticas fuertes de tipo patrimonial, ni medidas para cambiar un sistema tributario todavía muy regresivo”, dijo a Infobae el economista Raúl González Meyer, doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.El dato que muestra a Chile por encima del promedio de desigualdad de América Latina es la porción de la torta que se lleva el 10% más rico. La punta de la pirámide chilena se queda con el 37% del total, cuando la media regional es 36 por ciento. Está más cerca del 42,8% de Brasil que del 29,6% de Uruguay. Esta es una de las razones del descontento que viene expresando tanta gente en la calle en las últimas semanas, y que une a la base con el centro de la escala social.“Las estimaciones que ha realizado la OCDE muestran que prácticamente no mejora la distribución del ingreso antes y después de impuestos y transferencias monetarias. En el resto de los países de la OCDE el cambio es cercano a 20 puntos. Finlandia tiene una desigualdad igual o mayor que la chilena antes de tributos y transferencias, pero después de sumarlos Chile mejora solo cuatro puntos y Finlandia cerca de 30. Nuestro sistema no es redistributivo, sino que mantiene la enorme desigualdad original”, explicó el economista Juan Pablo Valenzuela, investigador de la Universidad de Chile, consultado por Infobae.Lo que indigna no es tanto lo poco que reciben los de abajo como lo mucho que concentran los de arriba. De hecho, Chile es de los países que más redujo la pobreza en los últimos años. En 2003 era pobre el 40% de los chilenos. En 2017, último año con datos relevados por la Cepal, lo era sólo el 10,7 por ciento. Sólo Uruguay tiene menos pobreza: apenas 2,7 por ciento. Pero El Salvador, que es más igualitario que Chile, tiene casi el cuádruple: 37,8 por ciento.La razón de esta aparente paradoja es que Chile es un país mucho más rico. Su PIB per cápita es de 15.777 dólares, pero el de El Salvador es de sólo 4.027 dólares. Cuando hay más para repartir, aún con un reparto más desigual es posible que la calidad de vida de todos sea mejor.Panamá, en cambio, tiene un PIB per cápita de 16.629 dólares, pero como es mucho más inequitativo que Chile, tiene una mayor proporción de pobres: 16,7 por ciento. El único más rico y más igualitario en la región es Uruguay, que encabeza el ranking de PIB con 17.118 dólares per cápita.Un miembro de las fuerzas de seguridad toma a un manifestante durante una protesta contra el gobierno en Providencia (REUTERS/Pablo Sanhueza) (PABLO SANHUEZA/)Por otro lado, a pesar de tener un acceso al sistema de salud que es considerado muy desigual —como el de casi todos los países latinoamericanos—, Chile logró algunos avances sorprendentes. Gracias a reducir al mínimo la mortalidad infantil y a mejorar la atención sanitaria, se convirtió en el país con mayor esperanza de vida de América Latina, junto con Costa Rica. En promedio, los chilenos viven 80 años.Es bastante más que los uruguayos (77,7) y que los argentinos (76,4). Lo notable es que a principios de la década de 1970 estaba muy por debajo de ambos países: su esperanza de vida rondaba los 63 años, cuando la de los otros era 68 y 67 años, respectivamente.Detrás del estallidoEl modelo chileno fue —al menos hasta hace algunos años— muy exitoso para garantizar un crecimiento económico sostenido, reducir drásticamente la pobreza y aumentar la expectativa de vida, sin incrementar la desigualdad en relación al promedio latinoamericano. Pero fracasó rotundamente en construir legitimidad.“La cuestión no es tanto la desigualdad, sino el modelo de desarrollo que ha tenido Chile en las últimas décadas, y que le permitió crecer bastante en los 90, aunque menos desde 1998. Se trata de una forma de organizar la vida social en la que casi todo pasa por el mercado, y donde los sectores populares y medios viven con gran incertidumbre respecto a lo que les puede pasar si tienen mala suerte, por ejemplo, perdiendo el trabajo o enfermándose. También respecto de lo que les pasará cuando se jubilen y ya no puedan trabajar, o sobre si podrán pagar los créditos que toman para estudiar en la universidad. Si el ingreso crece al 5% o más, la cosas parecen funcionar y esos miedos no son graves, pero si crece al 3% o menos, todo cambia”, sostuvo Javier E. Rodríguez Weber, profesor del Programa de Historia Económica y Social de la Universidad de la República, Uruguay, en diálogo con Infobae.Una barricada en llamas bloquea una carretera en Providencia, el 7 de noviembre de 2019 (REUTERS/Henry Romero) (HENRY ROMERO/)Tras muchos años de crecer a gran velocidad, Chile entró desde hace algunos años en una meseta. Entre 2003 y 2013, su PIB per cápita se multiplicó. De 4.770 dólares pasó a 15.804, un aumento del 231 por ciento. En cambio, en los últimos seis años decreció levemente, hasta terminar en los 15.777 dólares actuales.La repentina interrupción de ese ciclo de expansión en una población que venía de décadas de mejoras sostenidas en el nivel de vida, con expectativas de bienestar crecientes, hizo que las desigualdades fueran más difíciles de tolerar. Sobre todo, por la percepción de que el estancamiento de las condiciones materiales de existencia de los sectores medios y bajos implica un aumento de la distancia con una cúpula que no sufre ningún tipo de desmejora.“Chile tiene una prestación de servicios sociales vinculada a condiciones de ingreso, por lo cual, los servicios de calidad son solo para aquellos que tienen recursos económicos. Las listas de espera en el sistema de salud para las familias vulnerables son de años, las escuelas para ellos son de mucho menor calidad y una previsión basada en la cotización individual hace que se reproduzcan las condiciones de origen”, afirmó Valenzuela.En otros países latinoamericanos hay sistemas públicos y gratuitos altamente deficientes, a los que suelen acudir solamente las personas de bajos ingresos, ya que las clases medias y altas optan por ir al sector privado. En ambos casos la desigualdad es manifiesta. Pero la gratuidad genera una ilusión de equidad e inclusión que legitima el orden. Eso no existe en Chile, donde las diferencias son mucho más explícitas y no tienen atenuantes, y el sentimiento de la mayoría es que son profundamente injustas.Algo similar ocurre en Estados Unidos. Sólo que con una diferencia crucial, que no es económica, sino cultural: la primacía de un ethos individualista, que considera que cada uno debe valerse por sí mismo, sin esperar nada de otros. Esa cultura de la meritocracia no considera que la desigualdad sea mala, sino que la acepta como inevitable.“Una dimensión clave del problema está en la relación entre el nivel de desigualdad y la tolerancia o aversión hacia ella que hay en una sociedad —dijo Rodríguez Weber—. Un país puede ser más desigual pero sus miembros pueden pensar que eso no es un problema, quizá porque su nivel de vida mejora ostensiblemente, como ocurrió en Chile en los 90, o quizá porque creen que es el resultado de los diferentes méritos y esfuerzos de las personas, es decir, que es justa. Creo que en el Chile del 2000 para acá se han desmoronado las dos cosas. El crecimiento se ha ralentizado y los chilenos han visto que su elite es en realidad como en casi todos lados: un grupo privilegiado por vínculos sociales y políticos o incluso por corrupción, en lugar de un conjunto de personas meritorias”.Un hombre herido yace en el suelo después de chocar con la policía durante una protesta en Santiago (REUTERS/Jorge Silva) (JORGE SILVA/)Otra razón por la que se magnifica en Chile la percepción de la inequidad es una política que históricamente fue muy elitista. Los líderes políticos y los altos funcionarios públicos pertenecen a los sectores de mayores recursos. En muchos casos, a familias tradicionales.“A la desigualdad material, se suman otro tipo de desigualdades, como el maltrato y el menoscabo. En 2017, el PNUD publicó ‘Desiguales’, un estudio que dio cuenta de que para los chilenos y chilenas la principal demanda era la dignidad. Este concepto ha cruzado las movilizaciones recientes. En un país altamente clasista y racista como Chile, el reclamo por un trato humano y justo ha brotado con mucha fuerza. Chile tiene una elite endogámica, que comparte los mismo colegios, universidades y puestos de poder económico y político. Esa elite se escindió de la gran mayoría de la población, que no ve nada en común con aquellos que han administrado el país en los últimos 46 años”, dijo a Infobae Cristian Cabalin, profesor del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile.Es cierto que la política chilena había logrado ser muy estable y tener un alto grado de institucionalización, pero al precio de ser demasiado rígida, con escasa capacidad de adaptarse a los cambios sociales. El sistema electoral heredado de la dictadura, el binominal, sólo permitía el acceso al Parlamento de miembros de las dos grandes coaliciones políticas, y dejaba afuera a los pequeños partidos.Miembros de las fuerzas de seguridad miran una pared pintada que dice "No más abusos" durante una protesta (REUTERS/Jorge Silva) (JORGE SILVA/)Eso cambió en 2017, tras la adopción de un sistema proporcional que permitió la creación de nuevas fuerzas políticas, como el izquierdista Frente Amplio, que tiene 20 diputados en el Congreso. Pero esa importante modificación no fue suficiente para contener un descontento que se venía cocinando desde hacía tiempo.Por otro lado, la sucesión de escándalos de corrupción que afectaron a los principales partidos políticos profundizó el desencanto con la política. A pesar de los reclamos que había hacia la dirigencia, el grueso de los chilenos le tenía cierto respeto por considerar que era relativamente honesta, algo que no ocurría en muchos otros países de la región. Pero las desagradables revelaciones de los últimos años sepultaron esa sensación.“A la desigualdad como disparador de las movilizaciones, se le debe sumar un creciente desprestigio de las instituciones debido a casos de corrupción, malversación y abusos —continuó Cabalin—. En los últimos años, Chile experimentó un progresivo deterioro de las instituciones que deben representar los intereses de la población. Se descubrieron casos de financiamiento irregular de la política por parte de grupos económicos, desfalcos en instituciones militares y policíacas, y abusos sexuales y de poder en la Iglesia Católica. Todas las instituciones perdieron credibilidad en la población”.Un manifestante utiliza una señal de alto como protección mientras otro lanza piedras durante una protesta contra el gobierno el 29 de octubre de 2019 (REUTERS/Jorge Silva/File Photo) (Jorge Silva/)El malestar y el enojo se fue acumulando durante mucho tiempo y no pudo ser canalizado a través del sistema político. Por eso, terminó manifestándose en forma de estallido tras la suba de la tarifa del metro de Santiago el 6 de octubre.Sectores radicalizados incendiaron varias estaciones de la red y realizaron saqueos, pero cientos de miles de personas inundaron las calles para protestar pacíficamente contra un orden social que consideran injusto. La decisión del gobierno de Sebastián Piñera de declarar el Estado de Excepción, con toques de queda y entregando la seguridad a los militares, reforzó todavía más la indignación con la clase política.“La desigualdad constituyó un telón de fondo del estallido, pero acompañada de otros aspectos tan importantes como aquella. La acumulación de abusos, fraudes tributarios y colusiones de las empresas de productos básicos. La impunidad o las bajas penas para sus autores, y las vinculaciones entre el mundo empresarial y el mundo político, que hizo perder aún más el prestigio de la política. Los fraudes de las más altas autoridades del Ejército y de los Carabineros. La lejanía física y del mundo de vida de las elites tecnocráticas gubernamentales respecto de los sectores medios y populares, particularmente en el gobierno actual”, sostuvo González Meyer.La evidencia más clara de que el hartazgo es sistémico es que la principal demanda es una reforma constitucional. No está claro cómo debería ser la nueva Constitución —la actual fue redactada durante la dictadura de Pinochet—, y es probable que no haya acuerdo entre la multiplicidad de actores que se estuvieron movilizando. Pero en lo que todos coinciden es en la necesidad de una refundación del país sobre nuevas bases.MÁS SOBRE ESTE TEMA:Especiales AméricaSebastián Piñera anunció un paquete de medidas contra las manifestaciones violentas y los saqueos en ChileChile, la estrategia del teroLa Fiscalía de Chile procesará a 14 agentes de Carabineros acusados de torturar a manifestantes durante las protestas contra el Gobierno

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Palos, chicotes, dinamita y armas: quiénes son los defensores de Evo Morales que ya dejaron 3 muertos en las calles de Bolivia

Cultivadores de coca, simpatizantes de Evo Morales, golpean a un manifestante opositor en una plaza de Cochabamba (Reuters) La toma del aeropuerto internacional de El Alto, así como otras movilizaciones de seguidores de Evo Morales contra los que bloquean desde hace 16 días las principales ciudades de Bolivia, con el saldo hasta ahora de tres personas fallecidas, han develado que existen grupos civiles de choque del gobernante boliviano para combatir a sus oponentes en las calles, que también se han organizado para responder, lo que ha colocado al país en un peligroso escenario de confrontación civil, favorecido por una actitud, casi siempre, de solo vigilancia o custodia de las calles y carreteras por la Policía.Los enfrentamientos entre civiles han escalado desde el día siguiente en el que el propio Presidente se reunió el sábado 26 de octubre con el llamado Consejo Departamental del Cambio en Cochabamba, afín a Morales, que definió iniciar un “cerco”a las ciudades, donde los que exigen su renuncia y nuevas elecciones realizan un paro indefinido, una ocupación de las instituciones estatales y boqueos de las fronteras.El propio Morales anunció ese mismo día que acompañaría el anunciado cerco de las organizaciones movilizadas a su favor,lo que le originó críticas, aunque más adelante dos congresistas oficialistas lo rectificaron al decir que el mandatario no dio ninguna orden y que más bien busca pacificar el país.Una persona herida escapa de manifestantes violentos que salieron a las calles a acallar las protestas que denuncian fraude en las elecciones bolivianas. Choques y dos muertos en MonteroEl primer estallido grave de violencia entre los seguidores de Morales y los que exigen la renuncia del Presidente y nuevas elecciones ocurrió el 30 de octubre en las cercanías de Montero, una población ubicada 50 kilómetros al norte de Santa Cruz de la Sierra, donde murieron por disparos de bala un mototaxista y un reconocido ex miembro de la llamada Unión Juvenil Cruceñista, que pertenece al Comité pro Santa Cruz, ahora presidido por Luis Fernando Camacho, el líder de la oposición ciudadana a Evo Morales.Todo comenzó cuando un grupo de los movilizados para defender al presidente se enfrascaron en un enfrentamiento con los cívicos, dejando inicialmente el saldo de un herido de bala, perteneciente a los que se oponen al Gobierno.En la misma noche la Unión Juvenil Cruceñista se desplazó a Montero y en un nuevo choque con los seguidores de Morales, cayeron muertos por armas de fuego Marcelo Terrazas y Mario Salvatierra, pertenecientes a los que exigen la renuncia del presidente boliviano.SImpatizantes de Evo Morales en El Alto Aunque el Gobierno buscó responsabilizar de las muertes a los cívicos, las investigaciones permitieron descubrir que fueron presuntamente provocadas por armas de fuego que portaban algunos miembros de las Juventudes del MAS, el partido de Morales.Los antecedentes de los seis detenidos los vinculan al oficialismo. Uno de ellos es hijo del diputado Juan Cala, del partido de Evo Morales y que trabaja en la Alcaldía de Montero, en manos del oficialismo. ”A Alberto Urquiza, que dio positivo en el uso del guantelete, se le secuestró un celular, en el que hay registradas conversaciones donde pide armas a otras personas para enfrentar a los activistas del paro. Wilson Rodríguez se lo sindica de portar la escopeta con la que disparó a una persona de los cívicos, cuando los seguidores del MAS intentaron tomar un puente que conecta a Montero. Se ha detenido también a un dirigente de las Juventudes del MAS, con artefactos explosivos de fabricación casera. Se dice que uno había viajado antes a recibir una capacitación a Venezuela. Otro de los detenidos tenía arma blanca y explosivos y se le encontraron conversaciones que involucrarían a autoridades masistas”, relató el periodista Julio Quiroga, de un canal de televisión de Montero.Por su parte, el periódico Página Siete publicó posteriormente la versión de que una diputada electa por el MAS también es sospechosa de haber incitado a la confrontación.Mario Salvatierra, de 60 años, y Marcelo Terrazas Seleme, de 48, los dos manifestantes opositores que murieron por disparos de bala tras los choques en MonteroLa toma de un aeropuertoOtro grupo de seguidores de Evo Morales se movilizó el martes en la noche para cerrar las vías y retener en el aeropuerto de El Alto al presidente del Comité pro Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, que intentó bajar a La Paz a entregar una carta a presidente Evo Morales, con el contenido de su renuncia.Los que apoyan al mandatario se movilizaron por comunicados que recibieron en las redes sociales del aterrizaje y realizaron requisas de los vehículos, asi como un bloqueo en el que exigieron a las personas mostrar sus cédulas de identidad, evitando el paso de los nacidos en Santa Cruz, lugar de origen de Camacho.Simpatizantes de Evo Morales tomaron el Aeropuerto de La Paz el martes pasado para impedir el desembarco de Luis Camacho y profirieron amenazas de muerte (DAVID MERCADO/)“Eran personas organizadas, del MAS, no funcionarios públicos. Estaban armados con palos, cascos, escudos de madera, dispuestos a enfrentamientos. Eran de El Alto. Han podido bloquear un aeropuerto tranquilamente. Entraron con palos y la Policía, que no tenía más de 100 efectivos, fue rebasada”, contó el periodista Miguel Angel Melendres.Otro viajero testigo relató así para Infobae la situación: “Habían dirigentes bien vestidos que los manejaban. Los que estaban fuera del aeropuerto eran de El Alto, no eran campesinos ni mineros. La que entró al aeropuerto era gente organizada, jóvenes con letreros. Al interior estaban con palos, afuera la mayor parte de la gente tenía palos y chicotes".En una denuncia que no ha sido desmentida, el periódico Página Siete publicó que en estas movilizaciones participaron autoridades y ex funcionarios como Julia Velasco, exministra de Justicia y actual directora de la Unidad de Gestión Social del Ministerio de la Presidencia, Abel Mamani, exministro de Medio Ambiente y Agua, y María Alanoca, candidata a diputada por el MAS,En la mañana del miércoles, en el que seguía el bloqueo al aeropuerto de El Alto, se vio también a mineros y campesinos allegados al partido de Gobierno.Dinamitazos, palos y chicotesEn plena crisis se ha visto al Presidente reunirse con los dirigentes del Consejo Nacional del Cambio (Conalcam), que es el ente aglutinador de las organizaciones sociales, como los llamados interculturales, las mujeres campesinas ,cocaleros, mineros, entre otros.También se ha encontrado con la Central Obrera Boliviana, la Universidad de El Alto y otros representantes de sus sectores afines, que han prometido defender a su Gobierno en las calles.Una misa en memoria de los dos manifestantes opositores que fueron asesinados en Montero. Un tercero murió como resultado de los golpes que sufrió durante las protestas en Cochabamba. (KAI PFAFFENBACH/)Inicialmente la convocatoria apunta a movilizaciones pacíficas, pero se ha visto entrar a las calles de La Paz a mineros que han usado dinamitas para amedrentar a los que se oponen a Morales. También hay choferes que han buscado desbloquear por la fuerza en La Paz.Otros seguidores de Morales han marchado con palos y chicotes, como se vio en Cochabamba el miércoles, cuando ocurrió la tercera muerte, Limbert Guzmán Vásquez, de 20 años, movilizado para exigir la renuncia de Morales.El Gobierno ha denunciado que la violencia proviene de los movilizados por Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho. Ha acusado de racismo a quienes atacan a los seguidores de Morales, sobre todo apoyándose en imágenes del vejamen que sufrió una alcaldesa del MAS en la población de Vinto. El Vicepresidente también ha señalado a motoqueros de Cochabamba de golpear y usar bates contra los que se moviizan a favor del presidente.MÁS SOBRE ESTE TEMA:Dos manifestantes murieron por disparos de bala durante las protestas contra el resultado de las elecciones presidenciales en BoliviaBolivia: un manifestante opositor murió y hay decenas de heridos en las peleas entre oficialistas y opositores en Cochabamba

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Carlos Malo de Molina: “Los chavistas sienten pánico porque saben que no tienen salida”

La visión de Carlos Malo de Molina sobre la crisis en Venezuela (Joaquin Pedroso/Infobae)A diez meses de que la Asamblea Nacional declarara ilegítimo al gobierno de Nicolás Maduro y nombrara presidente encargado a Juan Guaidó —reconocido por más de 50 países—, la salida de la crisis venezolana parece estancada. A pesar del agravamiento del desastre humanitario y de la acumulación de sanciones para ahogarlo financieramente, el régimen chavista continúa aferrado al poder.Carlos Malo de Molina es analista político y asesor en distintos países de América Latina. Desde hace tres años trabaja con diferentes sectores de la oposición en la elaboración de un plan para lograr una transición ordenada hacia la democracia en Venezuela.Carlos Malo de Molina, analista políticoEn ese contexto desarrolló una “hoja de ruta para la democracia”, que fue consensuada por los distintos grupos que participaron del proceso. El proyecto original tenía 25 puntos, que fueron luego resumidos en diez. Contempla la concesión de una amnistía a los miembros del régimen que cooperen con la salida, la constitución de un gobierno de transición —integrado por ocho miembros de la oposición y cuatro del chavismo— y la celebración de elecciones libres en un plazo de nueve a doce meses, de las que no podría participar el presidente provisional.A pesar de los pocos avances que se produjeron en los últimos meses, Malo de Molina se mostró optimista en esta entrevista con Infobae. “Creo que no estamos tan lejos”, dijo. Si bien vaticinó que habrá un gobierno democrático a esta altura del año que viene, dejó en claro que será imperioso pagar algunos costos para que eso suceda. “El precio es dar una amnistía”, sostuvo.Nicolás Maduro habla en La Habana, Cuba, el 3 de noviembre de 2019 (Reuters) (MIRAFLORES PALACE/)—El año comenzó con el impacto que generó la irrupción de Juan Guaidó en la escena política venezolana y el desconocimiento de muchos países a la administración de Nicolás Maduro, pero termina con menos cambios de los esperados. ¿Cómo diría que está hoy el proceso de transición en Venezuela?—En cualquier momento se puede desencadenar la solución o se puede enquistar como ahora. Pero soy optimista y creo que no falta tanto. Hacen falta algunos movimientos, pero hay mucha confusión de intereses cruzados de todo tipo a nivel internacional.—Cuando surgió la figura de Guaidó, con todo el apoyo interno y externo que recibió, parecía inminente la salida de Maduro. Hoy, varios meses después, algunos analistas piensan que ya pasó su momento. ¿Cree que está en condiciones de recuperar la iniciativa?—La iniciativa no es sólo de Guaidó. Él es parte importante y está haciendo un magnífico trabajo, pero es una operación de largo alcance. El 90% de la población está a favor de un cambio, el sistema está colapsado, es dictatorial y se han cometido crímenes de lesa humanidad. La economía no funciona y está estrangulada a niveles llamativos. En el mundo hay pocos países en los que hay hambre de verdad y en Venezuela hay, hambre profunda. Hay gente que puede morir de hambre o que está en situación de desnutrición grave.El 90% de la población está a favor de un cambio, el sistema está colapsado, es dictatorial y se han cometido crímenes de lesa humanidad—Hay un testimonio muy claro de la crisis humanitaria que es la impactante ola de emigrantes. Ya son más de cuatro millones y se estima que van a ser más. ¿Cómo influye esto políticamente? Porque en cierta medida funciona como una válvula de escape, porque quienes no aguantan más la situación no protestan, se van.—Esto se produce en 15 días, en un mes, en tres meses o tarda mucho. Pero la situación es totalmente insostenible. Es verdad que la gente que sale de allí y luego manda dinero genera una entrada de divisas. Pero no funciona nada, está todo colapsado y sigue la delincuencia a límites insospechados. Así no creo que pueda aguantar nadie. Los que gobiernan tienen pánico más que miedo, porque son conscientes de la realidad de los problemas, saben que no tienen solución y que cada día que pasa es peor. Lo único que hay que ver es cuál es la fórmula de salida. Tiene que haber una transición. ¿Por qué? La cuestión es darle una salida al régimen y además estructurar, a partir de esa salida, una democracia. Una transición con control de la oposición, pero con la participación de parte de los actuales gobernantes, para ir levantando la situación, buscando recursos económicos y preparando las elecciones. Incluso con una reforma exprés de la Constitución que posibilite la doble vuelta, para no exigir que haya una unidad total de la oposición, porque eso facilitaría una situación de emergencia que no sería buena para el desarrollo democrático.—Para que haya una transición en estas condiciones tendría que haber cierto tipo de negociación con algunos elementos del régimen. Esa instancia parece obturada en este momento. Hubo un intento de diálogo en Barbados, pero no dio frutos. ¿Cómo se puede llegar a esa negociación?—Lo de Noruega y Barbados no era una buena vía. No se necesita un diálogo, sino algo de negociación. Creo que estamos cerca de llegar a un acuerdo sobre eso. Pero esa salida tiene que garantizar algunas cosas que son complejas. En caso de que acepten una salida inmediata, tiene que haber una amnistía, no puede ser de otra manera, desgraciadamente. Pero con un control y con algo de castigo a los culpables.—¿Cómo sería esta amnistía?—Si ellos se van mañana y posibilitan que se forme un nuevo gobierno, los más importantes se irían a un país determinado en el que no estarían en libertad total, sino bajo control de fuerzas internacionales, pero no se los podría tocar ni procesar. Y a las cientos de miles de personas relacionadas con el régimen, que podrían ser juzgadas, habría que amnistiarlas. Pero para que sea efectivo habría que exigir que todo el dinero mal habido que se les encontrara sea embargado y vaya al gobierno venezolano.—De un modo u otro, esta oferta está sobre la mesa desde hace tiempo. El Departamento de Estado estadounidense ha planteado propuestas en esa línea. ¿Por qué si los miembros del régimen no la aceptaron en los últimos meses accederían ahora?Juan Guaidó en la Asamblea Nacional de Venezuela, el 15 de octubre de 2019 (REUTERS/Manaure Quintero/File Photo) (Manaure Quintero/)—Yo he hablado con mucha gente. No puedo decir nada porque estropearía lo avanzado, pero creo sería un modelo aceptable. Algunas de las cosas que he hablado con unos y con otros han salido, como esa posición del Departamento de Estado, que proviene del mismo eje. Llevo muchas conversaciones con distintos interlocutores desde hace años, y veo que esa solución es la más factible y estamos cerca de conseguirla.—Uno de los factores que explican que Maduro continúe en el poder es que conserva el respaldo de los jefes de la Fuerza Armada...—Yo no estaría seguro del todo de eso. No puedo decir mucha de la información que tengo y de lo que he hablado, pero creo que en la Fuerza Armada hay un acuerdo de hacer lo que tengan que hacer todos juntos. Ellos tienen clarito que lo que les gustaría es ser un instrumento de la paz y del desarrollo de un buen ejército del futuro, defensor del nuevo modelo democrático, donde no tengan un papel de liderazgo sino el que les corresponde en cualquier país.Vladimir Padrino López da una conferencia de prensa junto al alto mando militar en Caracas, el 19 de febrero de 2019 (REUTERS/Manaure Quintero) (STRINGER/)—¿Usted dice que Vladimir Padrino López y otros jefes militares apoyan públicamente a Maduro, pero en la intimidad no lo respaldan y preferirían una transición?—Hay un deseo generalizado de salir de esta situación, porque es invivible e insufrible para todos.—¿Pero por qué no han dado el paso de decir que reconocen a Guaidó como presidente encargado?—Porque a lo mejor no se han discutido los elementos clave. Creo que no estamos tan lejos, aunque no se puede pasar toda la vida estando cerca y sin conseguir nada. Pero esto no quiere decir que no se produzca. Sé que casi conseguirlo sería un desastre, sería no conseguirlo. Pero lo estamos rozando y es posible que se consiga. La base del Ejército lo tiene clarísimo. Los mandos intermedios diría que también. Y los mandos de arriba están a favor de una alternativa que sea integradora.Me han confirmado desde adentro que los chavistas tienen pánico porque no tienen salida.—Hay sectores de la oposición que plantean como única salida posible una intervención militar extranjera para deponer por la fuerza a Maduro. Otros piensan que sería muy peligroso y que podría terminar en un baño de sangre. ¿Cree que sería una alternativa viable?—Es una alternativa. En una democracia lo importante es lo que piensan los ciudadanos, y la mayoría está muy a favor de esa alternativa. Pero creo que no es la que se va a producir. La presión sirve. Es bueno que el mundo entero sepa las dificultades del país y que cada día que pasa es peor, y que los protagonistas y responsables reflexionen y sepan que lo pueden tener muy feo. En las conversaciones que he tenido por un lado y por otro me han confirmado, desde adentro, que los chavistas tienen pánico porque no tienen salida. Evidentemente no es justo que se vayan de rositas, pero si es el precio por la puesta en marcha de un gobierno de transición, de las libertades y del comienzo de un proceso económico que se va a producir antes o después con ayuda internacional, pues habrá que pagarlo. Eso no significa que haya una negociación o un diálogo en igualdad. Se trata de imponer. Pero hay que pagar algo y el precio es dar una amnistía, que no se merecen, pero se paga, salimos, miramos para otro lago y nos despedimos todos. Yo siempre hablé de 40 dirigentes, que tendrían que irse a un país, quedando medio recluidos, medio en libertad, pero bajo control, y que nunca puedan volver al país.—¿Cree que va a haber democracia en Venezuela de acá a un año? ¿Qué debería ocurrir ahora para que eso suceda?—Creo que sí va a haber. No sé si el pesimismo es de gente pesimista o de personas interesadas en bombardear el sistema, pero creo que va a haber. Evidentemente, los chavistas se tienen que ir del país y tienen que estar controlados, debe hacerse un gobierno de transición, y tiene que haber elecciones en las que se puedan presentar todos los partidos, aunque el presidente del gobierno de transición no debería poder postularse. Para preparar todo están los nueve o doce meses de transición. Para preparar al Ejército para esa nueva etapa, en la que ellos estarían orgullosos de hacer ese papel. Y paciencia, trabajar mucho y que no se crucen intereses como las luchas políticas internacionales.MÁS SOBRE ESTE TEMA:Especiales AméricaEl dirigente social de la revolución bolivariana Alcedo Mora desapareció después de denunciar corrupción en PdvsaEl bolívar se depreció casi el 100% en 2019 y el salario de 8 millones de venezolanos ya está por debajo de la pobreza extremaEstados Unidos denunció que el Ejército de Cuba facilita las “atrocidades” de la dictadura de Nicolás Maduro

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Riccardo Ehram, el periodista que derribó el Muro de Berlín con una pregunta

Riccardo Ehram, el periodista que tiró el muro de Berlín.“Riccardo, ¿che cazzo hai fatto?” (Riccardo, ¿qué carajo hiciste?), gritaba al otro lado de ese teléfono negro el embajador de Italia en la RDA, Alberto Indelicatto. “Todos los periodistas me dijeron que has sido tú quien causó todo esto”, seguía el diplomático diciendo a Riccardo Ehrman, el corresponsal de la agencia estatal italiana ANSA en Berlín Este. “Riccardo, e un casino” (es un desastre). En el “reto” del embajador había una mezcla de enojo y orgullo.No había pasado una hora desde que Riccardo Ehrman había realizado una pregunta al portavoz oficial del gobierno de la República Democrática de Alemania que derrumbó el muro que había dividido Berlín durante 28 años. Era el 9 de noviembre de 1989. Treinta años más tarde, Riccardo Ehrman, recuerda aquel episodio con nostalgia y los ojos aguados de sus nueve décadas de vida. Lo hace mientras riega sus plantas del balcón de su departamento en el barrio La Latina de Madrid, donde vive desde entonces con su esposa española, Margarita.Esa tarde primaveral de noviembre del 89, los periodistas acreditados fueron convocados a una rutinaria conferencia de prensa de Günter Schabowski, vocero y primer secretario del Partido Comunista de la RDA. Riccardo tenía información de que “era posible” de que no se tratara de una rueda de prensa más. Tenía que estar atento a las palabras de Schabowski. Suponía que, como todo en la esfera de la Unión Soviética, se podría deslizar alguna palabra que pudiera ser interpretada por los “kremlinólogos” de entonces. Nada directo. Ese no era el estilo en ese Berlín oscuro y represivo en el que reinaba la Stasi, la policía secreta del régimen.Cuando llegó, Riccardo ya no tenía butaca en la pequeña sala y se sentó a un costado del estado. “Schabowski, estuvo hablando dos horas sin decir nada, como siempre”, dice Ehrman. Cuando llegó el turno de preguntas, Ehrman levantó la mano varias veces, pero Schabowski lo ignoró. Casi al finalizar, el portavoz miró al italiano y lo dejó preguntar. Ehrman tenía la pregunta preparada y la soltó con un cierto temblor en su voz: “¿No cree que han cometido un error con su ley de permisos para viajar?”. Aparentemente, un asunto burocrático de los tantos que regían entonces en ese país. Pero no. Era una pregunta crucial.Günter Schabowski, vocero y primer secretario del Partido Comunista de la RDA.Era un momento muy crítico para la RDA. Miles de alemanes del Este estaban escapando por Hungría hacia Austria. Cada día había manifestaciones en diversas ciudades pidiendo libertad. Pero en lugar de facilitar las visas, el gobierno comunista había reaccionado endureciendo la política de permisos de viaje. Ese era el “error” al que se refería Ehrman.Schabowski contestó enojado, con la cara roja. “¿Error? Nada de eso. De hecho, tengo aquí el borrador de una nueva ley de viajes”, dijo y sacó una hoja de papel membretada del partido. “Una ley que concede a los ciudadanos la decisión soberana de viajar adonde quieran”, dijo Schabowski. Y añadió: “Hemos decidido hoy que los ciudadanos de la RDA puedan viajar por los pasos fronterizos". Ehrman no podía creer lo que estaba escuchando y comenzó a lanzar una pregunta tras otra al portavoz.-¿Sólo con el pasaporte?Schabowski acercó el papel para ver mejor. Se produjo un silencio como si el recinto hubiera descendido, de pronto, a las profundidades del mar.-Ehhh, con carné de identidad -respondió Schabowski.-¿Cuándo? -gritaron varios periodistas a la vez.Schabowski se rasca la cabeza y aclara.-Los visados de salida se entregarán sin demora y quedan anulados los requisitos previos (demostrar la necesidad del viaje o vínculos familiares).-¿Cuándo entra en vigor?.El portavoz vuelve a mirar sus papeles-Según la información de que dispongo, con efecto inmediato.-¿Vale también para Berlín Occidental?Schabowski vuelve a mirar los papeles. Vacila. Baja la vista. Se acomoda los anteojos.-La salida puede realizarse a través de todos los pasos fronterizos de la RDA con la RFA y Berlín Occidental.La sala, súbitamente, no solo subió a la superficie ebullente, sino que se prendió fuego. Los periodistas comenzaron a correr hacia los teléfonos.El intercambio entre Riccardo Ehrman y sus colegas con Günter Schabowski ya era Historia. De hecho, lo que había sucedido en ese momento era la caída del Muro de Berlín.La conferencia de prensa se estaba transmitiendo en directo por varias cadenas de televisión tanto del Este como del Oeste. Miles de berlineses del Este salieron corriendo a los puestos fronterizos exigiendo salir de inmediato. Los guardias no sabían qué hacer. ¿Dónde está la orden? ¿Dónde están los permisos? ¿Sus visas? “No hacen falta: lo dijeron en televisión”, respondía la gente. Y en lugar de disparar como hubieran hecho hasta un momento antes, los guardias levantaron las barreras. Las radios hicieron el resto cuando comenzaron a difundir la noticia. Con sed de libertad, los alemanes del Este se subieron a sus endebles autos soviéticos y salieron a dar un paseo prohibido hasta el momento. La alegría era inmensa.Alemanes de uno y otro lado del muro festejan su caída el 9 de noviembre de 1989.Después de mandar su despacho a Roma, Riccardo Ehrman se acercó al puesto de aduana de la Friedrichstrasse, en el Mitte de Berlín. La gente que estaba en la larga fila para pasar al lado occidental lo reconoció. “¡Miren, ese es el periodista que hizo la pregunta!”, contó Ehrman a un periodista español que lo entrevistó poco tiempo después. “Unos muchachos que vinieron a darme la mano, estaban tan felices que comenzaron a saltar a mi alrededor y terminaron levantándome en hombros”, cuenta.Luego fue a la Postdamer Plazt, no muy lejos del Checkpoint Charlie (el cruce controlado por los estadounidenses) y vio que estaban derribando el Muro a martillazos. Ehrman recogió varios trozos. La mayoría los regaló. Sólo se quedó con uno muy pequeño que tiene en una repisa de su casa.Lo que Riccardo no contó por mucho tiempo es que cuando hizo la pregunta que tiró ese muro, tenía una información obtenida gracias a la mano culinaria de su esposa Margarita. Los Ehrman habían llegado a Berlín del Este en 1976. Él era un periodista ya experimentado que había trabajado para ANSA en varios países. Hablaba alemán y en ese momento ser corresponsal detrás de la Cortina de Hierro era la ambición de muchos. Consiguieron un departamento bastante confortable y grande en el sector controlado por los soviéticos, que eran los verdaderos “patrones” de la ciudad y el país. Sus primeros amigos fueron diplomáticos occidentales, pero de a poco comenzaron a intimar con algunos funcionarios alemanes y rusos. “Los seducíamos por el estómago”, dice Ehrman entre risas. “Mi mujer cocina muy buenos platos italianos y teníamos acceso a productos italianos que no se conseguían en la órbita soviética. “Hacíamos cenas a las que íbamos invitando a personajes del gobierno y así nos enterábamos de lo que estaba sucediendo. De otra manera era muy difícil”, explica. Por la casa de los Ehrman pasaban regularmente Klaus Gysi, ministro de Cultura; Oskar Fischer, el canciller; Günter Pötschke, director de la agencia de noticias oficial, ADN. Y muchos otros. Incluso, algunos que pedían que no dijeran a nadie que habían estado allí.Los atraían los raviolis, los fetuccini a la Alfredo o el ossobuco preparados por Margarita. Pero la clave era la grappa, el aguardiente italiano, que alemanes y rusos bebían como agua de manantial. “Empezaban con un aperitivo, después mucho vino rosso y terminaban con varias copas de grappa que me enviaban en cajas desde la agencia”, recuerda Ehrman. Cuando se emborrachaban, comenzaban a hablar. Y así el corresponsal italiano se convirtió en un uno de los periodistas mejor informados de la RDA. Comentaban intimidades de los jerarcas; de las visitas a la embajada soviética, frente a la Puerta de Brandemburgo, para recibir instrucciones; de la distribución de alimentos; los contactos secretos con funcionarios occidentales para coordinar intercambios de espías. Hasta que una noche de los primeros días de noviembre del 89, hablando de la crisis generada por la salida de miles de alemanes del Este por Hungría y Checoslovaquia, Günter Pötschke, el jefe de la agencia estatal de noticias, le dijo que la clave estaba en una ley de viajes. “Cuando vayas a la próxima rueda de prensa pregunta sobre la nueva legislación para salir del país. Creo que hay alguien que la está parando”, le dijo. Dos días más tarde, Ehrman tuvo la oportunidad.Conferencia de prensa de Günter Schabowski, vocero y primer secretario del Partido Comunista de la RDA, el 9 de noviembre de 1989. Riccardo Ehrman está sentado en el escenario, en la esquina del podium.Riccardo fue a la conferencia de prensa con dudas. No tenía muy en claro de qué se trataba la nueva ley, si era una flexibilización de los permisos de viajes, si era para facilitar los viajes dentro del bloque soviético o si se trataba de eliminar las restricciones para pasar a Alemania Occidental. Lanzó la pregunta y por la cara del portavoz Schabowski se dio cuenta de que había tocado una cuerda muy sensible. Le temblaban las manos cuando sacó la hoja de papel de su bolsillo. Era apenas un borrador de la ley, pero al decir que tenía efecto a partir de ese momento, provocó el derrumbe del muro que separaba las dos Alemanias y el propio. Al día siguiente fue destituido por el politburó del partido.Schabowski pasó dos años en el ostracismo más absoluto hasta que reapareció convertido en diseñador y corrector de textos de la revista Heimat-Nachrichten (Noticias de la Patria), en Bebra, una pequeña localidad en el estado de Hesse. Una modesta ocupación para alguien que había tenido tanto poder en la República Democrática Alemana. Había sido director del periódico Neues Deutschland, responsable del partido en Berlín, miembro del Comité Central y, al final, del Politburó. Todos los periodistas sospechaban que semejante ascenso se debía a su mujer rusa, Irina, probablemente una agente de la KGB. Riccardo Ehrman siguió unos años en Berlín. Ya tenía fama de ser buen periodista y mejor gourmet. Creó la filial alemana de la Accademia Italiana della Cucina, una organización mundial que promueve los restaurantes de auténtica comida italiana. Schabowski y Ehrman se siguieron viendo. Para el décimo aniversario de la caída del Muro se tomaron fotos juntos ante lo que quedaba de esos bloques de cemento. Schabowski escribió un libro de memorias, donde recordaba aquel 9 de noviembre, bajo el título de “Hicimos casi todo mal” (Wir haben fast alle falsch gemacht). Según Schabowski, la hoja que le había entregado Egon Krenz, el nuevo secretario general del SED (el partido comunista) y jefe de Estado, no mencionaba una fecha concreta y, nervioso y acorralado por los periodistas, improvisó el fatídico “con efecto inmediato”. “Queríamos satisfacer las expectativas del pueblo y demostrar que se podía iniciar un nuevo camino bajo la égida del socialismo”, escribió. Krenz y Schabowski junto a Siegfried Lorenz, otro miembro del Politburó, habían forzado tres semanas antes la defenestración de Erich Honecker, el líder histórico que había dirigido el país durante 13 años con brutalidad soviética. Ocurrió después de una larga disputa dentro del SED entre la línea dura y los partidarios de emprender reformas y abrir las fronteras ante la fuerte presión popular.El proyecto de modificación de la ley de los viajes al extranjero llevaba semanas dando vueltas entre el Consejo de Ministros y el Politburó, bloqueado entre marchas y contramarchas. Schabowski explicó en su libro que la nueva norma “fue el verdadero motivo de la ruptura con Honecker y de su caída". El antiguo líder salió al exilio en Moscú hasta que allí también cambiaron los vientos y se refugió en Santiago de Chile, donde vivía una de sus hijas. Allí murió en mayo de 1994.El ex periodista y vocero de la RDA, Guenter Schabowski,. en una foto muchos años después de la caída del Muro, al presentar su libro "Hicimos casi todo mal" (Hermann Bredehorst/)El proceso había comenzado en agosto de 1989, cuando el gobierno reformista de Hungría suprimió las restricciones fronterizas con Austria que era la puerta de salida de la Cortina de Hierro. En septiembre, más de 13.000 alemanes orientales consiguieron escapar al Oeste a través de Hungría. Miles trataron también de alcanzar Occidente tomando las instalaciones diplomáticas en Praga, Checoslovaquia. La respuesta de la RDA fue poner a disposición de los refugiados trenes especiales hacia Alemania Occidental. Como excusa afirmaba que estaba expulsando a “criminales y traidores antisociales irresponsables”. Pero ya no podían ocultar nada. En ciudades alemanas del Este como Dresde y Leipzig se registraban enormes marchas reclamando las libertades democráticas, la disolución de la Stasi y reformas dentro del socialismo.Ignorando las protestas, Honecker y el resto del Politburó celebraron el 40º aniversario de la RDA en Berlín Este el 7 de octubre con un tradicional desfile de enorme cantidad de soldados junto a tanques y misiles. Esa misma noche comenzaron las primeras manifestaciones multitudinarias en Berlín Oriental. Once días después caía Honecker y asumía Krenz. El nuevo gobierno no duró ni un mes. El 9 de noviembre la multitud forzaba la salida hacia el lado occidental mientras jóvenes de los dos lados golpeaban con picos y masas el muro de la vergüenza. Los alemanes occidentales estaban tan felices que recibían a sus hermanos orientales con fiestas en sus casas. El canciller Helmut Kohl decidió homenajear a todos los que cruzaban desde el Este y les entregó 100 marcos occidentales como regalo de bienvenida.MÁS SOBRE ESTE TEMA:Especial 30 años de la caída del Muro de BerlínA 30 años del final de la pared que dividió dos mundos: por qué se construyó el Muro de Berlín y qué significó para la Guerra FríaInfografía: las 4 etapas del Muro de Berlín, de la alambrada a una doble pared con torres y perros

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Evo Morales: asedio y desesperación de un hombre que pareciera no encontrar una salida

Evo Morales está en su peor momento: sin legitimidad, el pueblo boliviano salió a la calle para exigirle su renuncia ante las denuncias por fraude electoral“Escúcheme: en Bolivia el Ejército no es como en Venezuela. Hay, aún, cierta tradición y honor”, explica un veterano dirigente opositor al actual gobierno de La Paz. “Tampoco las fuerzas de seguridad en general simpatizan con ellos”. “Ellos” es, en verdad, “él”. Se refiere a las conquistas inconclusas que Evo Morales no supo seducir en aquel país jaqueado por las gravísimas sospechas de fraude electoral.Las imágenes son elocuentes. Uniformados agitando la bandera boliviana desde lo alto de cuarteles respondiendo al único mando que reconocen: el del pueblo. Un sacudón inesperado para el eternizado presidente asumido el 22 de enero de 2006 y que pretende hacer de estas protestas una cuestión racial para despertar odio. Extraña parábola: las quejas cohesionaron a todas las clases sociales por una amañada contabilidad electoral.La ola de descontento no se detiene pese a los esfuerzos del Palacio Quemado por impedirlas. El régimen intentó todas las artes aprendidas de boca de su principal consejero. Es nada menos que el embajador de Cuba en Bolivia, Carlos Rafael Zamora Rodríguez. Le dicen El Gallo. Pero no canta, susurra.Nacido en Las Tunas en 1943 y casado con Maura Isabel Juampere Pérez, Zamora Rodríguez es un antiguo oficial de la Dirección General de Inteligencia (DGI) quien comenzó sus tareas diplomáticas en Nueva York entre 1974 y 1977. Luego recorrió el resto del continente: Ecuador, Panamá, Brasil y El Salvador. Aterrizó en Bolivia en marzo último.Para quienes conocen sus artes, es quien diagramó el sistema de represión que Evo lleva adelante desde la semana posterior a las elecciones el pasado 20 de octubre. Gremios, agrupaciones sociales y simpatizantes espontáneos salen a la defensa de su líder con el único objetivo de acallar las voces que denuncian la alteración -una vez más- de la voluntad popular en las urnas. Los colectivos chavistas parecen volverse una herramienta interesante.Cuando Hugo Chávez los creó, se inspiró en los consejos recurrentes de Fidel Castro luego de la asonada que casi lo despoja del poder en 2002. Su espejo fueron los Comité de Defensa de la Revolución cubanos. Los llamó Círculos Bolivarianos, hasta que finalmente deformaron en los grupos parapoliciales que son hoy. Quizás Evo se acordó tarde de su aplicación. ¿El Gallo no cantó a tiempo?Pero a diferencia de Maduro, su espejo, Morales no cuenta con el aparato de seguridad suficientemente leal como para atropellar al resto de la sociedad. El Ejército mantiene aún un espíritu de fuerza que logró subsistir a los embates de su Comandante en Jefe. Ningún general se animará a disparar contra las multitudes.Los cuerpos policiales -tan cansados como el resto de la prepotencia gubernamental- tampoco parecerían dispuestos a jugarse por enteros por el presidente que prometió institucionalidad y dio vuelta la cara a un plebiscito. “La democracia no termina con el voto”, dijo Evo hace cuatro días, cuando la tensión comenzó a mostrarse incontenible. De su boca resulta coherente. Sin embargo, la academia deberá hacer esfuerzos para explicar, en este contexto, si lo que expresó fue una traición de su subconsciente o una cita desconocida de algún teórico liberal.La Paz, Oruro, Potosí, Sucre, Tarija, Cochabamba y Santa Cruz es donde una mayor actividad de amotinamientos se percibe. Están cansados. Ahora bien, deberán tener cuidado. De radicalizarse el poder central serán sus nombres los primeros que figuren en nóminas listas para purgar. La especialidad de los consejeros cubanos.En medio de la madrugada de este sábado, Evo tomó su celular y comenzó a tuitear. No resultó original. Habló -nuevamente- de “golpe de estado”. Inverosímil que él hable en esos términos: todavía no llamó a Sebastián Piñera para solidarizarse por las violentas protestas que se dan en el vecino país y que ponen al borde del abismo a un gobierno elegido democráticamente. Allí la “brisita” es acogedora, más allá de la impericia e impopularidad que demuestra quien la padece.“Hermanas y hermanos, nuestra democracia está en riesgo por el golpe de Estado que han puesto en marcha grupos violentos que atentan contra el orden constitucional. Denunciamos ante la comunidad internacional este atentado contra el Estado de Derecho”, dijo el presidente boliviano. Parecería subestimar a su pueblo que es consciente que los reclamos tienen que ver con la adulteración de un resultado electoral que lo expulsaría de la sede de La Paz.En el medio, Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho parecen disputarse cartel. Deberán ponerse de acuerdo: divididos es como los quieren en La Paz, una ciudad que padece cada vez más las protestas opositoras. Morales no puede tapar el sol con una mano. Desde su entorno temen que el “quiebre institucional” esté al caer, tal como dijeron a Infobae.Pero Evo decidió convertirse en un chavista de pedigree inocultable y tensa más y más la situación. Hasta el extremo. Tanto que ahora los opositores -que en un principio sólo pedían una segunda vuelta- exigen su partida del poder. ¿Qué resolverá la Organización de Estados Americanos (OEA) la semana próxima? ¿Tiene margen para una salida salomónica? La calle le dirá que no. El prestigio y la credibilidad de su director, Luis Almagro, estarán en juego. Ayer nomás habló de “dictadura usurpadora” de Maduro. Está muy cerca de tener que decir lo mismo de Morales Ayma.Este viernes, el Tribunal Superior Electoral (TSE) -el mismo que le permitió a Evo eludir la Constitución y un plebiscito y presentarse a elecciones por cuarta vez- reprochó públicamente el accionar de la empresa que había contratado para realizar una auditoría interna por decir que se habían detectado irregularidades. No utilizaron la palabra “fraude”. No hacía falta. El TSE se desesperó por aclarar que era mentira de acuerdo a la documentación que habían recibido de la misma compañía, Ethical Hacking.El resultado de la auditoría, en tanto, sería revisada seguramente por el TSE, órgano que podría descartarla o minimizarla, argumentando que las irregularidades identificadas por los técnicos de la OEA no alcanzaron para alterar los resultados finales que consagraron a Evo Morales Ayma en primera vuelta. Las calles hervirían de bronca nuevamente y la amenaza del ministro de Defensa de Bolivia, Javier Zabatela, podría volverse realidad: “Estamos a un paso de contar los muertos por docenas”.Así, Evo se elevaría a un altar conocido para los latinoamericanos. El de mandatarios sin legitimidad alguna. Es decir: un dictador. Por más que busque los hombros de apoyo de sus amigos -nuevos e históricos- de la región. Tal como le estará aconsejando El Gallo.MÁS SOBRE ESTE TEMA:Evo Morales sigue el camino de Nicolás Maduro y empuja a Bolivia a una crisis institucionalEvo Morales, decidido a transformarse en Nicolás Maduro ante el silencio de América Latina

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50 fotos de la construcción, apogeo y caída del Muro de Berlín

El 11 de agosto de 1961, el gobierno de Alemania Oriental firmó el decreto para clausurar la frontera entre las dos mitades de Berlín y construir el muro, que comenzó a hacerse realidad la madrugada del 13 de agosto. ((Shutterstock)/)Vecinos de Berlín occidental se juntan frente a los primeros postes y alambres custodiados por guardias orientales el 13 de agosto de 1961. ((Shutterstock)/)Conrad Schumann (1942-1998). el primer soldado de Alemania Oriental en huir hacia occidente tras la implantación del muro el 15 de agosto de 1961 ((Shutterstock)/)Una vista de Friedrichstrasse hacia el célebre Checkpoint Charlie, uno de los principales puestos de control para cruzar entre ambos lados de Berlín (25 de octubre de 1961) ((Shutterstock)/)Alemania Oriental refuerza el muro con alambre de púas y guias de acero sobre fijadas al suelo (20 de noviembre de 1961) ((Shutterstock)/)Una oficina de la Alemania comunista recibe los formularios de berlineses occidentales que desean pasar del otro lado para la Navidad ((Shutterstock)/) Detlef Wiebke, un niños de la Alemania occidental, muestra su pase que lo habilita a visitar la parte de la ciudad del otro lado del muro. ((Shutterstock)/)El puesto de control de Checkpoint Charlie en 1961 ((Shutterstock)/)Vecinos del sector bajo administración francesa de Berín occidental saludan a amigos y familiares del otro lado del muro el 13 de septiembre de 1961. ((Shutterstock)/)Otra vista del naciente Muro de Berlín ((Shutterstock)/)La construcción del muro el 30 de noviembre de 1961 ((Shutterstock)/)Berlineses occidentales espían sobren el muro en 1962. ((Shutterstock)/)Un policía de Berlín Occidental junto al muro en construcción el 11 de octubre de 1961. ((Shutterstock)/)El muro coronado con una alambrada de púas ((Shutterstock)/)Puesto de control en Berlín occidental en octubre de 1961. "Usted está dejando el sector estadounidense", advierte el cartel. ((Shutterstock)/)Vista aérea del muro frente a la Puerta de Brandeburgo a fines de 1961 ((Shutterstock)/)John F. Kennedy junto al muro antes de pronunciar su histórico discurso "Yo soy un berlinés" el 26 de junio de 1963 ((Shutterstock)/)Niños juegan junto al Muro en 1966. (Historical Collection) ((Shutterstock)/)La premier bitánica Margaret Thatcher junto al Muro de Berlín en 1982. ((Shutterstock)/)EL Muro de Berlín en 1985 ((Shutterstock)/)Un perro se asoma al muro en los años 80. ((Shutterstock)/)Checkpoint Charlie el 27 de septiembre de 1967 ((Shutterstock)/)Un homenaje a Peter Fechter, el obrero de Alemania Oriental que fue acribillado mientras intentaba trepar el muro para escapar en 1962 ((Shutterstock)/)Habitantes de Berlín Occidental se reencuentran con sus familiares del Este luego de que los dejaran cruzar por primera vez la frontera 28 meses después de la construcción del Muro. ((Shutterstock)/)Una vista de Berlín Oriental a través del muro en 1982 ((Shutterstock)/)Una vista del muro en 1985 ((Shutterstock)/)Una oficial de Alemania Oriental observa por binoculares desde una torre de control del muro ((Shutterstock)/)Ronald Reagan, en su histórico discurso frente a la puerta de Brandeburgo del 12 de junio de 1987, con su reclamo al líder soviético: "Señor Gorbachov, tire abajo este muro"Miles de jóvenes se trepan al muro en la noche del 9 de noviembre de 1989. Los guardias no están a la vista. La pared todavía está de pie, pero el muro ha caído. ((Shutterstock)/)Un joven con la bandera de la Alemania Oriental con su escudo central recortado, sobre el muro, la noche del 9 de noviembre. ((Shutterstock)/)La mañana de 10 de noviembre de 1989Un guardia mira a través del muro el 12 de noviembre de 1989..En la mañana del 10 de noviembre, un oficial fronterizo de Alemania Oriental todavía aguarda para sellar pasaportes en la frontera a los que dejan el este.Muchas personas llegaron con picos y martillos para ayudar a su modo a tirar abajo el muro (y llevarse una porción de recuerdo)Mandatory Credit: Photo by Jochen Tack/imageBROKER/Shutterstock (4693796a) Fall of the Berlin Wall, Berlin, Germany, Europe VARIOUSGuardias fronterizos de Alemania Oriental observan la caída del Muro de Berlín. Noviembre de 1989 (Reuters)Policías de Alemania Oriental observan el paso de personas en una de las aperturas de libre tránsito abiertas en el muro. 14 de noviembre de 1989 a la altura de Potsdamer Platz ((Shutterstock)/)Un niño saluda a los soldados en el Muro de Berlín en frente de la Puerta de Brandenburgo el 10 de noviembre de 1989 John Tlumacki / Boston Globe 163Roger Waters junto Jerry Hall, en el concierto The Wall, realizado en Postdamer Platz en julio de 1990 para celebrar la caída del muro.

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