#LijEnInfobae: 10 libros para disfrutar durante las vacaciones de invierno

Recomendaciones para disfrtutar en familia
Recomendaciones para disfrtutar en familia

¿Vamos a la feria? En este invierno tan frío, la propuesta de una feria como la del libro infantil y juvenil es una aventura para disfrutar. Y si además podemos recorrer la muestra de ilustradores de Bologna, mejor aún. La propuesta es un paseo con entrada libre y gratuita para mirar, disfrutar, leer, compartir y si el bolsillo lo permite, llevarse algunos libros a casa. La Exposición de Ilustradores de la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Bologna 2019, que es la más importante del mundo, llega por primera vez a Argentina y a Sudamérica. Este año, tiene un agregado importantísimo, el querido Diego Bianki formó parte del jurado: "La vista general de las mesas que albergaban las ilustraciones se transformaba en un océano de colores que los cinco jurados navegaríamos durante tres intensos días de doce horas de trabajo cada uno, para poder llegar a seleccionar a los 76 participantes de la muestra internacional".

La feria este año se podrá disfrutar en dos sedes: CCK, Sarmiento 151, Ciudad de Buenos Aires, entre el 13 de julio y el 4 de agosto de 2019. Y en el Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha, calle 6 entre 49 y 50, Ciudad de La Plata, entre el 19 de julio y el 4 de agosto de 2019.

Paula Bombara dice: "Nutrirse de las miradas de otros, de las dudas de otros, de las certezas de otros, genera ese juego de espejos que es el reconocimiento de la propia duda, la propia certeza, la propia mirada". Por ese camino podremos pensar un recorrido que nos invite a una fiesta de palabras e imágenes.

Dos con protagonistas que se las traen

Lu, Lucy, Lucía, escrito por Hinde Pomenariec, con ilustraciones de Adriana Keselman. Buenos Aires: Norma, 2019. (Torre Roja)

"Pocas cosas le gustan tanto a Lucy como ir a la casa de los abuelos que viven en la costa. Disfruta de los paseos por el bosque y de jugar entre los árboles, pero sobre todo, adora salir a caminar con su mamá y con su hermano Tincho por las calles que los llevan al mar."

Así empieza esta historia con nombres propios. Una familia que visita a los abuelos en su casa en la playa. ¿Cómo se organiza cada vida cotidiana? Los juegos en la calle, caminando, los momentos compartidos, esperados. Por qué cambia el modo en el que nos nombran cuando alguien se enoja con nosotros. ¿O si se está preocupado? ¿Por qué todos no somos iguales? ¿Por qué no se enojan con Tincho y conmigo sí?, piensa Lucía, la protagonista de esta historia. EL nombre propio ese lugar tan nuestro y qué puede decir tanto también de cómo estamos, como nos miran y sobre todo lo que está pasando cerca nuestro.

Los celos, la soledad, el amor, la tristeza, la preocupación, los miedos, las travesuras, los juegos, la familia, los rituales que tienen su lugar en lo cotidiano.

¡Mirá, ma!-leyó Lucy esa tarde-, ahí dice "Gaaaa-lla-reee-ta".
Y agregó:
-¿Y si jugamos a hacer rimas como en la escuela? "Gallareta" rima con "chaqueta", con "paleta"… ¡y con "colchoneta"!
-Y con "violeta. Y con "croqueta". Y también con "charleta"-respondió risueña la mamá.
Desde aquel día, cada vez que llegan a la esquina con nombre divertido inventan poemas y frases hasta que no pueden más de la risa. Casi siempre empieza la mamá

Este libro se mete en ese territorio de la infancia en el que niños y niñas conviven con personas grandes que están tan ocupadas, tan en medio de sus nubes personales. Una historia de hermanos y hermanas, pero también de todos los otros lazos familiares, de lo que es importante y de lo que no. Y también de lo que parece y de lo que no.

Las ilustraciones de Adriana Keselman están llenas de ternura, tienen clima, hermosas, expresivas. El trazo te hace pensar que su caja de lápices, de acuarelas o de acrílicos va a aparecer en cualquier momento para seguir dibujando lo que no vemos sobre el papel. Hinde nos cuenta una historia cercana, chiquita, mínima y al mismo tiempo enorme.

Recomendadísimo para compartir en familia, a la noche antes de dormir, en voz alta. O para aquellas personas valientes que empiezan a leer solas. Y para inspirar conversaciones profundas, pero también muchos juegos con rima, claro.

Nunca jamás, escrito por Carola Martínez Arroyo. Buenos Aires: Norma, 2019. (Zona Libre)

Las cuatro estaciones nos arman el derrotero por esta novela, salpicada atinadamente con algunos fragmentos de Peter Pan. Me gustan mucho los libros que dialogan con otros libros, que nos invitan a su lectura pero que también nos leen otras historias, con la que, además, se puede seguir. Yo los llamo libros mediadores. La muerte como parte de la vida, que sigue, que arrasa, que continúa, mientras los protagonistas de la historia van intentando acomodarse al tablero que una vez que se mueve, cambia para siempre.

"Me di cuenta de que hace más de una semana que no salgo a la calle. Solo me cambié la bombacha. No hablé con nadie de afuera de casa. Es que, la verdad, no sé qué decirle a la gente. No me banco que sigan como si nada, que sigan con sus vidas. Cómo pueden ser felices. No me banco el ruido, además. Dentro de mí hay tantos gritos que si hay ruido afuera quedo sorda.
Andrea se despide:
-Me voy, Fiore.
-Dale, Andre.
-Mañana llego un poco más tarde. ¿Le hacés vos el desayuno a Maggie?"

Una novela sobre la vida cuando sucede algo que la cambia definitivamente para siempre. Fiorella vive con su mamá, su papá y su hermana Maggie hasta que sin preámbulo, un jueves, la mamá se muere. La infancia, la pre adolescencia, la soledad cuando el mundo adulto se rompe. Muy rica la voz Fiorella, que recién está empezando el secundario luego de un año de hacer el ingreso. Leyendo, vamos con ella en la historia, nos metemos en su lugar, en su mirada, su andar el duelo. Y también en el espacio que construye con su hermana, a través de abrazo y de la lectura. Wendy, los mellizos y Peter Pan se meten en este libro, y la lectura va sucediendo adentro y afuera en un universo en el que las personas adultas de la historia andan con sus dolores y angustias, mirando sin ver. La lectura también es protagonista de esta historia.

"-Soy Wendy-dijo la niña inquieta.
Él se avergonzó.
-Oye Wendy- le susurró- siempre que veas que me olvido de ti, repíteme "soy Wendy" y entonces me acordaré."
-¿Alguna ves nos a olvidar de mamá?
-Nunca"

De esas historias que son para leer sin rímel, muy recomendado para jóvenes.

Dos que buscan

Pete busca llave, escrito por Graciela Montes, ilustrado por Yael Frankel. Buenos Aires: Calibroscopio, 2019.

"Había una vez un ratoncito que se llamaba Pete Un día Pete volvió a su casa y quiso abrir la puerta. Pero la puerta estaba cerrada con llave.
Entonces Pete salió a la llave.
-¡Busco llave! ¡Busco llave!-gritaba por el camino."

Este ratón tan querido creado por Graciela Montes vuelve en esta nueva edición. Pide, pide, pide, porque no logra abrir la puerta de su casa. Y lo hace con las hermosas ilustraciones de Yael Frankel. La composición de cada página invita a buscar a la llave con Pete, nos invita a seguir el grito de "¡Busco de llave!" y nos detiene cuando encuentra alguna llave. Son muy interesantes las orientaciones de cada ilustración, porque cada vez que el Pete busca, querés seguir pasando las páginas y cuando encuentra te detenés, como esperando… ¿Logrará Pete abrir la puerta de su casa? El cuento es un vaivén en toda su extensión. Parece festejar y celebrar la premisa de que el que busca, encuentra.

Y si se quedan con ganas de más, Pete pide prestado, de la misma colección. Recomendado para primerísimos lectores. La edición cartoné habilita la degustación de los lectores más pequeños, alimentando posibles lecturas autónomas.

Muy recomendado para las personas más pequeñísimas de la casa, para que se que seguro lo van a pedir una y otra vez.

Por una noche. Aruma. Escrito por Mario Lillo. Ilustrado por Roberto Cubillas. Traducido al Aymará por César Huanca. Buenos Aires: La Bohemia, 2010.

Esta colección comunidades no es novedad. Como no es novedad la necesidad de saber y explicar el mundo. Y en Por una noche, justamente es una búsqueda, la búsqueda de la noche. Relatada muy poéticamente por Mario Lillo, con las sugerentes y hermosas ilustraciones de Cubillas. La apuesta es un dos por dos (dos idiomas y dos colores) y es característica de la colección que nos trae relatos antiguos de distintas culturas que tuvieron que emigrar e integrarse a otras comunidades. Cada color es elegido especialmente en relación a la comunidad en cuestión. El color naranja representa la sociedad y cultura aymará. Refiere a la salud y a la medicina, y a la educación y la formación. Una colección imprescindible en los tiempos que estamos viviendo. Excelente la edición bilingüe, que pone en foco y cuerpo la letra del idioma original de la leyenda aymará La noche del Tatú, en la que el libro está basado.

"Cuentan que dicen que contaron que había una vez un pueblo del altiplano boliviano donde no existía la noche." Así comienza esta historia en la que Kusi y Amaru van en busca de la noche, tarea nada fácil.

Esta leyenda cuenta un posible origen de la noche, y nos inspira a seguir contando historias de sobre como surgieron los seres y las cosas.

Además, cada título de la colección comunidades viene con un bonus track. En este caso se trata de una canción de cuna aymará.

"Buenas noches, mi amor.
Duerme bajo la luna
con los ojos cerrados.
Ya nos vamos a dormir,
que mañana mi amor
te despertarás.

Buenas noches, duerme bien.
Que la noche te espera
y mañana ya verás
cuando en el cielo
nazca el sol."

Recomendadísimo para compartir a cualquier edad, esta leyenda nos invita también a pensar en las historias, leyendas, mitos, relatos que se contaban, que nos contaron, o a buscar otros, porque estamos hechos de historias, claro. Y de búsquedas…

Tres que van entre juegos, humor y disparate

¿Cara de qué?, escrito e ilustrado por Ivanke y Mey. Buenos Aires: Catapulta, 2019.

"Upendo se asusta cuando escucha un rugido fuerte. ¿Cómo es tu cara de susto?"

Un libro para jugar, para charlar, para hacer caras.
Si te preguntan cuál es tu cara de susto, ¿te imaginas un león rugiendo? Upendo si… Todas las caras todas, aparecen en este libro que te invita a jugar y a emocionarte atravesando distintos estados. Porque ¿qué nos pasa con las caras? Todas distintas, todas parecidas: enojo, cansancio, alegría, sueño, aburrimiento, diversión, susto… Pero no a todas ni a todos nos pasan las mismas cosas.

Un libro que nos abre la posibilidad de expresarnos, y que también puede inspirar para dibujar todas esas caras, y muchas otras que allí no aparecen. ¿Es igual el susto por un rugido que el que hace una frenada fuerte en una avenida? Porque las caras y los lugares, nos cuentan muchas cosas. Ivanke y Mey viajaron mucho por escuelas rurales de todo el mundo y este álbum nos lleva un poco a ese viaje. Dice Ivanke en su pagina: "Junto a la ilustradora y maestra Mey Clerici, viajamos 2 años por 32 países, dando talleres libres y gratuitos." Una de sus propuestas favoritas era hacer retratos y jugar.

Un libro que nos interpela a poner caras, y a pensar.

Muy recomendado para las personas más pequeñas, en una edición cartoné que habilita y propone lecturas autónomas en las personas niñas, pero no solo para ellas, ya que todos tenemos cara de…¿de qué?

Una rosa en la trompa de un elefante, escrito por Anónio José Forte, ilustrado por Mariana Malhão. Traducción: Lawrence Schimel. Buenos Aires: Limonero, 2018.

Una belleza este libro de poemas, rimas, juegos de palabras. António estuvo encargado de las bibliotecas itinerantes con las que recorrió Portugal en un Citroën llevando libros y lecturas por todo su país. Cuentan que le encantaban las ciudades, las bicicletas y los elefantes. Y por lo que podemos ver, también era amante del disparate.

En los legales, nos advierten que la edición no sigue el orden original, que fue en 1971, me gusta cuando los editores nos cuenten cosas de la cocina. Cristian Turdera dijo una vez "El proceso de un libro álbum necesita indefectiblemente de 4 figuras: editor, escritor, ilustrador y diseñador. Si alguna falla, no funciona." Y este libro, tiene una hermosa y cuidada edición y un gran trabajo de diseño de Sonia Basch, que arma una lectura muy rica en la que palabras e imágenes van con los lectores en el juego de lectura.

"Un día nació una rosa
en la trompa de un elefante
incluso en la nariz de un gigante
una rosa es muy elegante
pero luego… ¿qué ocurrió?
Como la rosa era blanca
y el elefante era blanco
nadie sabía
que había
una rosa elegante
en la trompa del elefante."

Una rosa en la trompa de un elefante es un libro surrealista, lleno de humor y disparate. Se lo dedicó a su hija Gisela y a todos sus amigos y amigas, conocidos o desconocidos. Una paleta definida con dibujos de trazos fuertes que nos arman el recorrido. Mariana Malhão joven ilustradora que con sus imágenes nos pone en movimiento armando un gran diálogo entre texto e imágenes. Cuentan que le encanta y la inspira el arte folklórico ruso, lo que podemos observar en sus ilustraciones, con los colores fuertes y las formas que vibran. Muy recomendado para personas niñas, de cualquier edad.

Las vacas mágicas y otros problemas, escrito por Ema Wolf, con ilustraciones de Matías Trillo. Buenos Aires: Norma, 2019.

¡Felicidad total con este nuevo libro de Ema Wolf! Ya desde la tapa una bruja divertida nos convoca. Y si abrimos el libro, si seguimos andando, nos encontramos con que son Cuentos y diálogos, en los que irrumpen problemas disparatados. Todo esto es garantía de que tendremos una hermosa experiencia de lectura para compartir entre niños, niñas, jóvenes, adultos, para los que leen solos, para reírse juntos…

En estos cuentos y relatos pasan cosas raras… y Ema las cuenta como solo ella sabe hacerlo, con un universo que nos deja llenos de un gran trabajo con la palabra, más ricos, más sensibles, más felices.

¿Se nos puede perder el principió de Arquímedes? ¿Es posible que la noche se enamore de un gallo que solo festeja cuando ella se va? ¿Pueden los murciélagos, bichos feos si los hay, ser los responsables de una tarea más que hermosa? Estos y otros problemas nos regala la genial Wolf. Y nos lo regala en forma de diálogos y cuentos cargados de humor.

"-¿y…? ¿Se va a bañar la señora? Mire qué linda piletita se formó ahí, entre las rocas…
– ¿Bañarme, yo? ¿Ahí? ¿Delante de todo el mundo?
-Sí, ¿por qué no?
– ¿A usted le parece, Porfirio? ¿Con mi problema?
– Perdón, ¿qué problema?
– Af, discúlpeme, creí que se lo había dicho. ¿No se lo dije? No, no se lo dije. Yo no… ¡Me da vergüenza decirlo! ¿Se lo digo o no se lo digo?
– Como quiera.
-Bueno, se lo digo. Sí, se lo digo, aunque no me resulta fácil hablar de esto. Lo que pasa es que yo …, yo no desalojo, Porfirio. Hace tiempo que no desalojo.
– ¿Qué no qué?
– Que no desalojo agua. Cuando me sumerjo en el agua el nivel no sube, ¿me explico?"

Al final, el libro tiene una enciclopedia, pero no una cualquiera, sino una de brujas famosas. Con lo cual, nos podemos ir corriendo a leer otras historias. Un libro mediador, de esos que dan ganas de que no se terminen nunca. Para compartir con personas niñas y grandes.

Un libro fuera de categoría

OG: En Castellano Y. Escrito por Verónica Salinas. Boulogne: Cántaro, 2018.

"Es terrible no tener palabras para contar algo.
Es importante poder contar nuestras historias.
Hoy pienso:
Somos sangre, carne,
órganos, células
y huesos de historias."

Plena crisis. 2001 en la Argentina. Una joven decide irse a Noruega, exactamente a Fredrikstad. Y desde allí, entre lenguas, nos cuenta su historia. Tremendo libro. Una escritura fragmentada, llena de situaciones, de miradas, de silencios, de soledades juntas. Una vida, dos ciudades. La búsqueda de la identidad, de pertenecer a un sitio. Es una novela, pero también es un poema, pero también una una vida. A.L.I.J.A (Asociación de Literatura Infantil y Juvenil Argentina) este año lo destacó como fuera de categoría. Y no puedo más que estar de acuerdo. Es así. ¿Qué pasa cuando alguien decide dejar todo e irse? ¿Cuál es el lugar del lenguaje en nuestro ser? OG quiere decir "y" en castellano.

¿Hasta qué punto nos define el lenguaje? La protagonista de esta historia se pregunta si es posible dejarlo todo. Y llega a Noruega. Y el relato se entrama entre Noruega, su presente estudiando el idioma y trabajando como niñera, y su pasado en Argentina, sobre su infancia, que aparece como una suerte de paraíso perdido, que quiere y no puede recobrar. Un duelo entre dos países, y en medio, la vida que pasa. OG… es una biografía cargada de palabras e imágenes.

"Soy de Argentina.
Vivo en Noruega ahora.
Me gusta la música.
Avanzo lentamente.
Quiero cambiar todo lo que sé en castellano,
por todo lo que no sé en noruego.
Pero entonces olvidaría
todo lo que sé en castellano."

La escritura, el cuidado, la soledad, aprender una nueva lengua. Verónica Salinas arma un texto único, imprescindible, una novela de aprendizaje, un poema de búsqueda, un texto de reflexión sobre los instantes que pasan, y juntos, arman una vida. Recomendadísimo para jóvenes y adultos.

Y para terminar, dos de la naturaleza cuando se hace poesía

Sibilejo. Escrito por Valeria Cervero, con ilustraciones de Juan Lima. Villa Ventana: Editorial Maravilla, 2018. Colección: Los libros del Lagarto Obrero.

¿Qué es el sibilejo? ¿Quién es? Parece un ser que va mirando y dando significado a lo que ve. No sabemos qué es pero queremos acompañarlo en su recorrido por la naturaleza. Los poemas de Valeria nos invitan, nos provocan. Y las ilustraciones de Juan lima, cargadas de texturas y contornos nos arman un clima del que no dan ganas de salir.

La noche enfrió cada palabra
hasta volverla escarcha.
La mañana mostró sus gotas,
trazos nuevos
sobre antiguas cáscaras.
Sibilejo cree.

Esta colección hermosa, de poesía ilustrada, tiene una coda que nos habla, nos cuenta, nos da letra, pero también nos deja hacer primero nuestra recorrida, libre, porque como buena coda, está atrás. Un libro para disfrutar, entre palabras e imágenes que nos llevan a explorar, a mirar, a buscar. Y a encontrar tesoros.

Hojas tiernas y algo de frío
Sibilejo recuerda
cuando no estaba solo.
Algo brota lento en la enramada.
Canción que cuenta
su historia de mil soles.

La coda dice: "En cada imagen de esta poesía hay una verdad que no depende de nada, autónoma, y que aceptamos con ojos cerrados. Luego, si, cuando despertamos, le hacemos preguntas y nos inventamos respuestas que llegan siempre a destiempo, forzadas, Sibilejo, más hondo y veloz que nuestra mente, solo puede compararse con la sensibilidad de la infancia."
Una alegría esta colección de poesía que mira de otra manera a las personas. Recomendadísimo para personas niñas, y no tanto.

Loro hablando solo. Escrito por Juan Lima. Fotos vs. Autores. Córdoba: Comunicarte: 2011.

Una propuesta genial, con Juan Lima poniendo la palabra y el ojo. Y muchos colaboradores y colaboradoras haciendo fotos. Traslasierra es un lugar mágico, de eso no hay duda. Y Juan Lima lo vive y lo sabe. Y lo que es mejor, nos lo cuenta como sólo él sabe hacerlo, con poesía visual.

Un loro que nos lleva de paseo, que habla solo y no. En cada una de las páginas aparece un mundo nuevo a partir del cual nos es contada la vida. Los animales, las plantas, los cielos, todo ese hábitat serrano nos es dado. Y en qué palabras, con qué sensibilidad.

Una poesía que nos propone otro modo de mirar, de descubrir. Y las fotografías que invitan a atravesar otra experiencia artística, tan cercana y tan lejana al dibujo. Este es un libro inspirador, dan ganas de leer más y más poesía, de recorrer Traslasierrra, de sacar y mirar fotos, de escribir… Pero sobre todo, de volver a mirar allí donde antes tal vez no habíamos visto algo que ya estaba.

Fotos y textos, los amigos, las amigas que colaboraron en el hacer de este loro. La mirada, propone e invita a seguir mostrando fotos, y a mirar alrededor. Porque ese loro que habla, cuando habla, mira Traslasierra y entonces dan ganas de mirar por la ventana, y las fotos, tan poco comunes en algunas épocas con arman un todo con las palabras que nos hacen entrar en poesía.

Con la punta de una espina
se puede remover la palabra
abrojo que se ha clavado
en la palabra
pantalón
hay que tener cuidado
de pinchar solo del lado
del revés de las
palabras

cualquier duda
me pueden consultar
juan@trucoscaseros.com

la palabra
es un animal
peligroso

Un libro imprescindible para compartir a cualquier edad.

Hasta aquí con las recomendaciones de julio, les invito a que abran los ojos, que relean recomendaciones viejas, que se dejen llevar, que se corran de las mesas y busquen por los estantes, que investiguen, que compartan tiempos y lecturas con las personas que les rodean. Que nada mejor que la ficción para salvarnos del frío.

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Stella Maris, la jubilada que eligió trabajar todo el día para ayudar a otras personas. (Gentileza Stella Maris Barbatto)Stella Maris Barbatto tiene 67 años, es abuela y no descansa. Todos los días se levanta a las 5 de la mañana para cocinar y se acuesta cerca de la medianoche, cuando termina de organizar el comedor que fundó hace más de dos décadas. Mientras el lugar crecía y se convertía en el centro del barrio, le descubrieron tumores en las mamas: superó tres operaciones en menos de dos meses. "Sin saber si eran benignos o malignos decidí no bajar los brazos", dijo a Infobae.Corría 2007 y sobre sus hombros cargaba la responsabilidad de La fuerza del corazón, el comedor comunitario nacido de sus deseos de ayudar a los vecinos de San Francisco Solano cuando la crisis económica de finales de los '90 los afectó severamente. Primero llegaron 20 niñas y niños, al poco tiempo se duplicaron y más tarde aparecieron los adultos. Hoy prepara comida para 45 familias, pacientes del hospital zonal, ayuda a las escuelas del barrio y con apenas 4 horas de descanso dice que se siente feliz. Los comienzosStella Maris junto a las voluntarias que la ayudan a sostener el comedor (La fuerza del corazón)Stella Maris responde el llamado de Infobae durante un breve descanso en la clase de apoyo escolar que brinda a tres pequeños vecinos, atrasados en sus tareas de grado, que no dejan de preguntar a una de las voluntarias algunas dudas. El "aula" es el quincho de su casa, en San Francisco Solano, localidad del sur del conurbano en la que vive desde que llegó en brazos de sus padres inmigrantes cuando era una beba de pocos meses.Ese quincho fue construido para que sus cuatro hijos tuvieran un espacio cerrado para jugar y para disfrutar con la familia, pero en 1996 se convirtió en el comedor donde llegó a albergar a un centenar de personas. Al poco tiempo le quedó muy chico y decidió cambiar la modalidad de atención: cada día, a las 8 de la mañana, llegan más de 300 personas para recibir sus viandas."Les ofrecemos comida para todo el día, pero hacemos más que darles alimento: brindamos contención", remarca Stella Maris cuando cuenta que en ese quincho hay clases de apoyo escolar "para los chicos que realmente lo necesitan porque sus padres no los pueden ayudar". Además, enseñan a pintar mandalas, a reciclar y prestan el oído a toda aquella persona que lo necesita.1996: los primeros pasos del comedor que arrancó con 15 chicos y que hoy asiste a más de 300 personas. (Gentileza: La fuerza del corazón)"Arrancamos muy temprano —cuenta—A las 5 de la mañanas empezamos a cocinar y a las 8 entregamos las viandas. Antes les daba de comer acá, pero la gente se quedaba esperando haciendo fila y no quería verlos esperando por un plato de comida y además, esperar para sentarse. ¡Era muy deprimente! Y siempre pensé que el vinculo familiar es algo que hay que preservarlo. La familia debe sentarse en la mesa de su casa para comer".Quienes llegan solos o si no tienen dónde ir, pasan al comedor y allí se quedan a compartir con otros.—¿Cómo surge la idea de fundar el comedor comunitario?—La idea surgió en 1994, cuando comenzaron a privatizar varias empresas, como Obras Sanitarias, Segba… Muchas familias vecinas que trabajaban allí quedaron sin trabajo. En ese momento, todos hicieron lo que pudieron: abrieron sus propios negocios como almacenes o kiosquitos, pero después no los pudieron mantener y se quedaron sin ingresos. Los adolescentes empezaban a abandonar la escuela secundaria y se juntaban en las esquinas, los más chicos no querían ir al colegio por problemas que surgían en sus casas… ¡Perdían su futuro! Angustiada por lo que veía, un día decidí hacer algo por esos chicos, pese a los problemas de salud que yo tenía.“Angustiada por lo que veía, un día decidí hacer algo por esos chicos, pese a los problemas de salud que yo tenía. Así surgió la idea de trabajar para ayudarlos”—¿La ayuda de quiénes llegó? ¿Quiénes colaboraron?—En ese momento hablé con los vecinos. Pregunté quién podía hacer alguna donación ya que siempre nos manejábamos con comerciantes de la zona. En 1999, cuando comencé a trabajar en la Fundación de Adolfo Pérez Esquivel recibimos ayudaba de allí. Más tarde llegó una comitiva de Italia y trajo proyectos de la Unión Europea que derivó en una subvención para los alimentos a través de la UE. Pero con el tiempo toda esa ayuda se fue cortando y con los cambios de gobiernos se le exigió al Estado que sigan subvencionando.Festejo del Día de la Niñez en “La fuerza del corazón”—¿Y hoy? ¿Reciben ayuda?—¡De alguna manera nos arreglamos! ¡Siempre aparece un alma caritativa que trae una donación y todos nos ayuda! Los voluntarios de Italia no nos olvidan y una vez al año colectan dinero y nos lo mandan; con eso compramos alimentos. Somos una ONG y acá todo es trabajo voluntario. A veces, por no estar involucrada en lo que sea política cuesta conseguir cosas, pero con paciencia todo se logra.—¿Cómo era tu vida antes del comedor?—Siempre estuve vinculada a lo social, como voluntaria. En la fundación de Pérez Esquivel hasta que cerró… ¡A este tipo de trabajo lo llevo en el alma desde siempre! ¡Creo que con esto se nace! Yo soy la que cocina todos los días desde las 5 de la mañana, estoy en frente de todo lo que se hace, hago las compras, estoy en contacto con los chicos. Además, estoy casada, tengo cuatro hijos, todos casados, ¡y yo no como en mi casa!—¿Por qué no?—¡Porque estoy siempre haciendo algo! Antes teníamos un quincho, ¡pero se convirtió en el comedor! Un día me detectaron tumores en las mamas, no sabía si era cáncer o no, pero de todas maneras me propuse no bajar los brazos. ¡Hasta el día de hoy sigo trabajando!En el patio de la casa de Stella Maris funciona el comedor “La fuerza del corazón” al que actualmente acuden 300 personas en busca de alimentos.—Te extirparon tumores de las mamas y no sabías si eran benignos, como lo fueron… ¿qué recordás de esos días?—¡Me puse a trabajar con más fuerzas! A este trabajo le dedico, prácticamente, las 24 horas del día desde siempre. En ese momento me ayudaron mucho Adolfo, mi marido, y las voluntarias. Ellos se cargaron todo a los hombros. Fui operada tres veces y las tres operaciones salieron bien. ¡Y acá estoy! ¡Sigo en carrera!—¿Y la vida de jubilada?—(Se ríe) ¡Estoy jubilada! Pero en estos días planté 300 plantas de lechuga, 200 de tomate, 200 de morrones y 200 de berenjena en la huerta frente al comedor.Actualmente, en La fuerza del corazón funciona una huerta en un terreno cedido por una empresa de trenes y una canchita de fútbol que prestan a una de las escuelas del barrio. Además, brindan apoyo escolar para las niñas y niños atrasados en las tareas y que son enviados, en muchos casos, por las propias maestras.Stella Maris y las voluntarias que ayudan en el comedor que además, hace de aula de apoyo escolar, talleres de mandala, reciclado y un lugar donde muchos van a buscar el calor de un hogar. (Gentileza Stella Maris Barbatto)—¿Hay algo que te quite el sueño?—¡Si! ¡Terminar la canchita de fútbol! Vivo enfrente de las vías ferrocarril, que ya no pasa desde hace muchos años, hicimos un convenio con Ferrobaires y nos cedió esa parte en comodato. En ese terreno tenemos también una huerta grande, la canchita de fútbol y un espacio verde, un jardín. Lo que me quita el sueño ahora es cerrar la canchita de fútbol. Está alambrada, pero el tejido se están viniendo abajo. Tenemos que terminar los vestuarios, poner nuevas redes.(esa cancha la prestan a los chicos de la escuela 51 y al equipo de fútbol femenino que entrenan) Somos un conjunto de personas que trabajamos conjuntamente. Nos faltan materiales, mano de obra solidaria siempre hay.—Tras 23 años de trabajo intenso ayudando a todo el barrio ¿cuál es tu recompensa?—Ver cómo esas chicas y chicos se va integrando; ver que quienes venían con problemas en busca de consejos pudieron solucionarlo porque nos escucharon o tomaron en cuenta lo que les dijimos. Esas son las cosas que personalmente me llenan de fortaleza o cuando salgo a hacer un mandado y me encuentro con chicos que ya son papás y me llaman en la calle: "¡Stella, Stella!" y le cuentan a sus hijos que cuando eran chicos venían a comer a casa. ¡Esos saludos, esos recuerdos, y tener salud, son las cosas que más reconfortan!Seguí leyendoLa abanderada de 11 años que vivía debajo de un puente es madre, será abogada, y no se lamenta: "Esa vida me forjó"Ousman Umar, el autor que cuenta en primera persona cómo escapó del hambre de Ghana y llegó al "Paraíso"

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