El cierre de SM por dentro: todo lo que hay que saber sobre la salida del país de la gran editorial de literatura para chicos

SM Argentina en la Feria del Libro de Buenos Aires en 2018
SM Argentina en la Feria del Libro de Buenos Aires en 2018

Estupor, tristeza, shock, espanto. Cada uno de los trabajadores y artistas afectados por el cierre de SM Argentina puso en palabras la sensación que le causó la intempestiva noticia. Los telegramas de despidos enviados de España llegaron a destino y ahora, con el certeza del cierre definitivo, sumado a los despidos en tanda que se vienen haciendo desde marzo, suman 180 puestos de trabajo perdidos. Y no se trata de un golpe exclusivo al mundo de la literatura infantil y juvenil —sector pujante, diverso, riquísimo—, sino al universo editorial argentino. Por eso, en las redes sociales, en los grupos de chats, en las oficinas literarias y culturales se habla de esto.

Más que reestructuración, cierre

Hace tiempo que Juan Ignacio Torres está en el universo de la LIJ (sigla de literatura infantil y juvenil). En SM Argentina estuvo cinco años. Terminó siendo Gerente de Instituciones Públicas, ocupándose de la venta de libros a ministerios y municipios. Trabajó hasta fines de mayo, que lo despidieron, junto a quince personas. "Esto que ocurrió ahora es espantoso, es horrible", le dice a Infobae Cultura. "Si bien tiene que ver con la situación del país y el mercado editorial, que a raíz de las políticas económicas se está destruyendo, acá hay otra situación: es algo premeditado y armado, porque ninguna empresa se va de esta forma", agrega.

El 17 de marzo tuvo un infarto. "Yo seguro estaba en esa lista de despidos, pero lo demoraron un poco más", supone. Sin embargo, unas semanas después, aún en proceso de rehabilitación cardíaca, lo despidieron. Insensibilidad empresarial. No encuentra otras palabras que sea tan precisas. Mientras todo esto ocurría, mientras la empresa comunicaba su decisión, mientras los trabajadores recibían los telegramas y no podían disimular la tristeza, la directora general Marita Messuti se encontraba fuera del país: estaba de vacaciones en Francia.

Casa matriz de Grupo SM en España
Casa matriz de Grupo SM en España

Una trabajadora despedida, que estuvo en SM Argentina durante más de una década, también habló con Infobae Cultura, aunque decidió mantener su anonimato. En abril se quedó sin trabajo junto a otras 22 personas. Desde la empresa le dijeron que se trataba de una "reestructuración por la realidad de Argentina". Sin embargo, en sus adentros, pensó: "acá viene algo peor". No se equivocaba.

"Lo más triste de todo esto es la forma. Bajan los españoles del avión y justifican el despido masivo de toda la compañía. Y lo que duele es que ningún directivo argentino salió a respaldar ni ofrecer una alternativa. Cero respaldo al trabajador que sostuvo a esta empresa durante tanto tiempo", comenta. A esta trabajadora despedida también le resultó poco verosímil que todo recaiga en la cuestión económica. "No creo que sea solo eso, porque desvincular a tantas personas de tantos años es mucho plata", dice.

Un golpe al corazón de la LIJ

"Es como si habláramos de fútbol. Como si Boca o River dejaran de existir". El que habla es otro autor de la casa, con libros como El tesoro subterráneo y El tesoro de Francisca, el marplatense Mario Méndez. Y es así: en cuanto a volumen de ventas en literatura infantil y juvenil, los tres más importantes son Lo que leo —sello perteneciente a Santillana—, Norma y SM. "Es una de los dos o tres más grandes de la Argentina. El campo de la LIJ no va a ser el mismo. Supongo que muchas obras se refuigiarán, otras se perderán, salvo que encuentren la forma de ordenar sus números y continuar, pero no imagino cómo. Hoy cabe mucha concentración en la industria", le dijo a Infobae Cultura.

"Estamos conmocionados, en shock —continúa Méndez—. No sabemos qué es lo que va a ocurrir ni cómo van a armar este nuevo sistema de ventas que anunciaron con una escueta declaración oficial. Los escritores extraoficialmente sabemos que las ventas van a caer abruptamente, porque por más que los libros sigan en las librerías o a través de internet este estilo masivo que son los promotores de todo el país van a caer. Desde el Colectivo LIJ vamos a pedir el encuentro con la gente de la editorial y esperamos que sea pronto".

En el catálogo de SM hay narradores destacados como Liliana Bodoc, Martín Blasco y Norma Huidobro, entre tantos otros. Aunque no sólo publicaba ficción, también libros de textos que se divulgan en las escuelas. Lo cierto es que este cierre modifica profundamente el esquema literario. Uno de los galardones más prestigiosos es suyo, el Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil, que sigue teniendo mucha repercusión. Pero principalmente el Premio Barco de Vapor.

Franco Vaccarini, Premio Barco de Vapor 2006 por La noche del Meteorito, tiene 12 títulos publicados en SM, uno en imprenta y otro en preparación. "Es una gran tristeza, una especie de pesadilla", le dice a Infobae Cultura en un breve diálogo telefónico. "Lo lamento muchísimo por todos los promotores, toda la gente del interior, los editores, los ilustradores. Es un shock que nos da la idea que va a marcar un clima muy diferente. Hasta el momento a la LIJ se la vivía siempre como la parte pujante de la industria, la que iba adelante contra viento y marea. Y esto nos recorta la proyección optimista", agrega.

Esta mañana, Vaccarini estuvo en una escuela. El Colegio de la Misericordia en el barrio porteño de Mataderos. "Era una entrevista que me hacían los chicos", dice. Hace la referencia porque sabe que eso se puede cortar: el acercamiento de los lectores a sus autores favoritos. "Uno tiene que seguir adelante, trabajando. Con este recorte de casi del total del personal va a ser muy difícil llegar con los libros a los hogares, a las bibliotecas, a las escuelas", comenta.

“El espejo africano” de Liliana Bodoc y “Ocubre, un crimen” de Norma Huidobro
“El espejo africano” de Liliana Bodoc y “Ocubre, un crimen” de Norma Huidobro

El último libro en ganar el Premio Barco de Vapor es Bombay de Sandra Siemens. La encargada de ilustrarlo fue Isol Misenta. Todavía sorprendida por lo ocurrido, la artista le dijo a Infobae Cultura que "es un poco desprolijo todo, me parece, o inclemente para los que trabajan allí y los que tenemos libros en la editorial". "SM se veía re pujante, tenía un montón de proyectos y gente re comprometida. Se ve que nadie tenía idea. Me parece una manera poco sensible todo, justo en un medio que se supone que es de gente sensible. Más allá de que es un negocio, se supone que es gente sensible, que lee, que tiene empatía con los demás… Es una pena porque tenían mucha apuesta por la producción nacional", concluye Isol.

La economía fatal

Detrás del grupo editorial está la Fundación SM de origen español. Con su impronta marianista (de la Sociedad de María, congregación religiosa de la Iglesia católica) y fuertes valores evangélicos, la fundación se creó en 1977 con el objetivo —según se lee en su sitio web— de "dedicar los beneficios de la empresa SM a mejorar la calidad de la educación". Para esto, tiene programas y proyectos que tienen que ver con campañas de lectura y formación de docentes. Desembarcó en Argentina en el año 2001, en plena crisis. "Uno presuponía que SM tenía espalda para una crisis económica, para momentos duros como estos", dice Vaccarini.

"No se trata del interés personalísimo de cada autor, sino de lo tremendo que queden 200 personas sin trabajo", le dice a Infobae Cultura la escritora María Teresa Andruetto, mientras mira por la ventana del taxi en que viaja. "Además de la cantidad de autores que se quedan sin su casa editorial, que no sé si serán trasladas a otras casas en otras países o simplemente caerán. Son 200 personas del mundo del libro sin trabajo", comenta la autora de Stefano, libro que fue publicado por SM España.

"Quisiera ir un poco más allá —continúa—: esta selva neoliberal donde no hay ningún tipo de protección desde el Estado baja el nivel adquisitivo de las personas. El libro está en un lugar posterior al pan, y por más que para nosotros sea un alimento fundamental, si vos dejás librado todo a las empresa, a la libertad de mercado, lo que sucede es esto. No vamos a esperar sensibilidad de las empresas, por más que SM tenga su núcleo de origen religioso". Y completa: "Este arrasamiento que la gestión de gobierno está haciendo sobre las formas de vida de la ciudadanía genera también el deterioro editorial que, ahora, está llegando a los grupos grandes, como es el caso SM. Si no hay un Estado que proteja y que ponga algunas reglas…"

¿Un nuevo modelo?

Según pudo saber Infobae Cultura, la filial argentina cambió de razón social hace dos semanas. Ahora se llama Soluciones Educativas. Al parecer, las pocas personas que no fueron despedidas se ocuparán de llevar adelante, bajo este nombre, la implementación de una nueva plataforma. Se llama Educamos. Según la venta que se hace en su propia página web, es "una plataforma integral de gestión colegial y educativa que funciona a través de web y que pretende dar solución a todos los procesos organizativos y comunicativos que se dan en el día a día de un centro educativo". Nace en España, por supuesto, creada por el Grupo SM y actualmente está presente en cuatro países más. El total, informan, es de 960 colegios.

Según explican los mismos trabajadores que conocen de adentro la filial argentina de SM, la cuestión económica no es la central de la decisión. Si bien Torres señala "la complicidad de los directivos, que sabían perfectamente lo que iba a ocurrir", revela que "la gestión anterior hizo un gasto millonario en las oficinas el año pasado, una remodelación impresionante". En ese entonces, no estaba al frente de SM Argentina Marita Messuti, quien llegó a la dirección en junio del año pasado. Por la diferencia entre ambas gestiones, Torres dice: "Yo creo que la nueva directora llegó para este vaciamiento, porque es inconcebible despedir así a alrededor de 180".

Editorial SM se va de la Argentina
Editorial SM se va de la Argentina

"En el último tiempo estaban todos los jefes regionales de promoción trabajando con consultoría externa. Habían contratado una empresa externa para capacitar a la gente. Además, incorporaron gente la semana pasada", amplía. Entonces, si la crisis económica es un elemento clave pero no el único, ¿qué otros temas aparecen en este panorama? En un comunicado emitido este jueves titulado SM inicia el camino hacia un nuevo modelo de presencia en Argentina, la empresa argumenta que cierra la filial local para "alcanzar la rentabilidad necesaria (…) sin repercutir negativamente en el resto del Grupo".

¿Los motivos? "Un momento complejo para el mercado educativo, junto con un contexto macroeconómico de una alta incertidumbre en el país", arguyeron. En el texto, se habla de una desvinculación de 90 personas, pero los trabajadores hablan de 180. La explicación es sencilla: si bien el cierre fue intempestivo, el ajuste empezó paulatino, por tandas. Los promotores en el interior fueron los primeros en recibir el telegrama de despido. Quedaron 20 personas, asegura la empresa, que "seguirán atendiendo los compromisos de la compañía con clientes y proveedores hasta que se defina por completo el nuevo modelo de presencia en el país".

En el título está la clave: nuevo modelo. "Educamos es una plataforma de gestión que tiene pocos adeptos en el país por los costos", explica Torres, mientras que otra trabajadora, quien prefiere no dar su nombre, arremete: "Educamos está pensada para España, no está preparada para el mercado argentino". El futuro aún es incierto y las posibilidades son enormes, pero algunas cosas no son tan intangibles: el mercado editorial que se contrae, la crisis económica que se agrava, los 180 trabajadores que se quedan sin empleo.

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Es jubilada, fundó un comedor hace 23 años y duerme 4 horas diarias por un objetivo: darle de comer a más de 300 personas

Stella Maris, la jubilada que eligió trabajar todo el día para ayudar a otras personas. (Gentileza Stella Maris Barbatto)Stella Maris Barbatto tiene 67 años, es abuela y no descansa. Todos los días se levanta a las 5 de la mañana para cocinar y se acuesta cerca de la medianoche, cuando termina de organizar el comedor que fundó hace más de dos décadas. Mientras el lugar crecía y se convertía en el centro del barrio, le descubrieron tumores en las mamas: superó tres operaciones en menos de dos meses. "Sin saber si eran benignos o malignos decidí no bajar los brazos", dijo a Infobae.Corría 2007 y sobre sus hombros cargaba la responsabilidad de La fuerza del corazón, el comedor comunitario nacido de sus deseos de ayudar a los vecinos de San Francisco Solano cuando la crisis económica de finales de los '90 los afectó severamente. Primero llegaron 20 niñas y niños, al poco tiempo se duplicaron y más tarde aparecieron los adultos. Hoy prepara comida para 45 familias, pacientes del hospital zonal, ayuda a las escuelas del barrio y con apenas 4 horas de descanso dice que se siente feliz. Los comienzosStella Maris junto a las voluntarias que la ayudan a sostener el comedor (La fuerza del corazón)Stella Maris responde el llamado de Infobae durante un breve descanso en la clase de apoyo escolar que brinda a tres pequeños vecinos, atrasados en sus tareas de grado, que no dejan de preguntar a una de las voluntarias algunas dudas. El "aula" es el quincho de su casa, en San Francisco Solano, localidad del sur del conurbano en la que vive desde que llegó en brazos de sus padres inmigrantes cuando era una beba de pocos meses.Ese quincho fue construido para que sus cuatro hijos tuvieran un espacio cerrado para jugar y para disfrutar con la familia, pero en 1996 se convirtió en el comedor donde llegó a albergar a un centenar de personas. Al poco tiempo le quedó muy chico y decidió cambiar la modalidad de atención: cada día, a las 8 de la mañana, llegan más de 300 personas para recibir sus viandas."Les ofrecemos comida para todo el día, pero hacemos más que darles alimento: brindamos contención", remarca Stella Maris cuando cuenta que en ese quincho hay clases de apoyo escolar "para los chicos que realmente lo necesitan porque sus padres no los pueden ayudar". Además, enseñan a pintar mandalas, a reciclar y prestan el oído a toda aquella persona que lo necesita.1996: los primeros pasos del comedor que arrancó con 15 chicos y que hoy asiste a más de 300 personas. (Gentileza: La fuerza del corazón)"Arrancamos muy temprano —cuenta—A las 5 de la mañanas empezamos a cocinar y a las 8 entregamos las viandas. Antes les daba de comer acá, pero la gente se quedaba esperando haciendo fila y no quería verlos esperando por un plato de comida y además, esperar para sentarse. ¡Era muy deprimente! Y siempre pensé que el vinculo familiar es algo que hay que preservarlo. La familia debe sentarse en la mesa de su casa para comer".Quienes llegan solos o si no tienen dónde ir, pasan al comedor y allí se quedan a compartir con otros.—¿Cómo surge la idea de fundar el comedor comunitario?—La idea surgió en 1994, cuando comenzaron a privatizar varias empresas, como Obras Sanitarias, Segba… Muchas familias vecinas que trabajaban allí quedaron sin trabajo. En ese momento, todos hicieron lo que pudieron: abrieron sus propios negocios como almacenes o kiosquitos, pero después no los pudieron mantener y se quedaron sin ingresos. Los adolescentes empezaban a abandonar la escuela secundaria y se juntaban en las esquinas, los más chicos no querían ir al colegio por problemas que surgían en sus casas… ¡Perdían su futuro! Angustiada por lo que veía, un día decidí hacer algo por esos chicos, pese a los problemas de salud que yo tenía.“Angustiada por lo que veía, un día decidí hacer algo por esos chicos, pese a los problemas de salud que yo tenía. Así surgió la idea de trabajar para ayudarlos”—¿La ayuda de quiénes llegó? ¿Quiénes colaboraron?—En ese momento hablé con los vecinos. Pregunté quién podía hacer alguna donación ya que siempre nos manejábamos con comerciantes de la zona. En 1999, cuando comencé a trabajar en la Fundación de Adolfo Pérez Esquivel recibimos ayudaba de allí. Más tarde llegó una comitiva de Italia y trajo proyectos de la Unión Europea que derivó en una subvención para los alimentos a través de la UE. Pero con el tiempo toda esa ayuda se fue cortando y con los cambios de gobiernos se le exigió al Estado que sigan subvencionando.Festejo del Día de la Niñez en “La fuerza del corazón”—¿Y hoy? ¿Reciben ayuda?—¡De alguna manera nos arreglamos! ¡Siempre aparece un alma caritativa que trae una donación y todos nos ayuda! Los voluntarios de Italia no nos olvidan y una vez al año colectan dinero y nos lo mandan; con eso compramos alimentos. Somos una ONG y acá todo es trabajo voluntario. A veces, por no estar involucrada en lo que sea política cuesta conseguir cosas, pero con paciencia todo se logra.—¿Cómo era tu vida antes del comedor?—Siempre estuve vinculada a lo social, como voluntaria. En la fundación de Pérez Esquivel hasta que cerró… ¡A este tipo de trabajo lo llevo en el alma desde siempre! ¡Creo que con esto se nace! Yo soy la que cocina todos los días desde las 5 de la mañana, estoy en frente de todo lo que se hace, hago las compras, estoy en contacto con los chicos. Además, estoy casada, tengo cuatro hijos, todos casados, ¡y yo no como en mi casa!—¿Por qué no?—¡Porque estoy siempre haciendo algo! Antes teníamos un quincho, ¡pero se convirtió en el comedor! Un día me detectaron tumores en las mamas, no sabía si era cáncer o no, pero de todas maneras me propuse no bajar los brazos. ¡Hasta el día de hoy sigo trabajando!En el patio de la casa de Stella Maris funciona el comedor “La fuerza del corazón” al que actualmente acuden 300 personas en busca de alimentos.—Te extirparon tumores de las mamas y no sabías si eran benignos, como lo fueron… ¿qué recordás de esos días?—¡Me puse a trabajar con más fuerzas! A este trabajo le dedico, prácticamente, las 24 horas del día desde siempre. En ese momento me ayudaron mucho Adolfo, mi marido, y las voluntarias. Ellos se cargaron todo a los hombros. Fui operada tres veces y las tres operaciones salieron bien. ¡Y acá estoy! ¡Sigo en carrera!—¿Y la vida de jubilada?—(Se ríe) ¡Estoy jubilada! Pero en estos días planté 300 plantas de lechuga, 200 de tomate, 200 de morrones y 200 de berenjena en la huerta frente al comedor.Actualmente, en La fuerza del corazón funciona una huerta en un terreno cedido por una empresa de trenes y una canchita de fútbol que prestan a una de las escuelas del barrio. Además, brindan apoyo escolar para las niñas y niños atrasados en las tareas y que son enviados, en muchos casos, por las propias maestras.Stella Maris y las voluntarias que ayudan en el comedor que además, hace de aula de apoyo escolar, talleres de mandala, reciclado y un lugar donde muchos van a buscar el calor de un hogar. (Gentileza Stella Maris Barbatto)—¿Hay algo que te quite el sueño?—¡Si! ¡Terminar la canchita de fútbol! Vivo enfrente de las vías ferrocarril, que ya no pasa desde hace muchos años, hicimos un convenio con Ferrobaires y nos cedió esa parte en comodato. En ese terreno tenemos también una huerta grande, la canchita de fútbol y un espacio verde, un jardín. Lo que me quita el sueño ahora es cerrar la canchita de fútbol. Está alambrada, pero el tejido se están viniendo abajo. Tenemos que terminar los vestuarios, poner nuevas redes.(esa cancha la prestan a los chicos de la escuela 51 y al equipo de fútbol femenino que entrenan) Somos un conjunto de personas que trabajamos conjuntamente. Nos faltan materiales, mano de obra solidaria siempre hay.—Tras 23 años de trabajo intenso ayudando a todo el barrio ¿cuál es tu recompensa?—Ver cómo esas chicas y chicos se va integrando; ver que quienes venían con problemas en busca de consejos pudieron solucionarlo porque nos escucharon o tomaron en cuenta lo que les dijimos. Esas son las cosas que personalmente me llenan de fortaleza o cuando salgo a hacer un mandado y me encuentro con chicos que ya son papás y me llaman en la calle: "¡Stella, Stella!" y le cuentan a sus hijos que cuando eran chicos venían a comer a casa. ¡Esos saludos, esos recuerdos, y tener salud, son las cosas que más reconfortan!Seguí leyendoLa abanderada de 11 años que vivía debajo de un puente es madre, será abogada, y no se lamenta: "Esa vida me forjó"Ousman Umar, el autor que cuenta en primera persona cómo escapó del hambre de Ghana y llegó al "Paraíso"

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