Una experiencia gastronómica con vista al Río: cómo es la nueva propuesta culinaria de la Costanera

Enero Restaurant es una nueva propuesta que está en Costanera y ofrece la posibilidad de restaurante con mesas y take away (Manuel Cortina)
Enero Restaurant es una nueva propuesta que está en Costanera y ofrece la posibilidad de restaurante con mesas y take away (Manuel Cortina)

Con una propuesta como la de Enero, el paseo de la Costanera porteña quiere firmemente recuperar su protagonismo gastronómico de antaño. Y propone fusionar tres pilares: una buena comida tradicional argentina, una precisa coctelería y un ambiente mundano y distendido para disfrutar de la mejor vista al Río de la Plata.

Enero Restaurant tiene una imponente fachada que invita a los comensales a probar las delicias de sus dos menúes: el del restaurante y el del take away. Se puede incluso pedir en el lugar y comerlo en las mesitas compartidas o también en el patio externo que ofrecen.

El sector de restaurante además de contar con mesas clásicas  también tiene boxes íntimos y la decoración ofrece  tonalidades verdes y aguamarinas
El sector de restaurante además de contar con mesas clásicas también tiene boxes íntimos y la decoración ofrece tonalidades verdes y aguamarinas

El coqueto restaurante de Costanera busca imponer un estilo trendy para competir con los otros locales gastronómicos de la zona, tanto con el mobiliario elegido y con la ambientación que seleccionaron para agasajar al comensal.

En una de las primeras entradas al restaurante está el sector del take away, donde el menú es completamente diferente al que se sirve en el restaurante. Ofrece desde hamburguesas dobles hasta sándwiches de salchicha parrillera, papas fritas, rabas, pizzas y buñuelos, todo para llevar.

La barra del take away. Con menú y carta diferente. Ahí se pueden encontrar sándwiches que no aparecen en el menú del restaurante
La barra del take away. Con menú y carta diferente. Ahí se pueden encontrar sándwiches que no aparecen en el menú del restaurante

Para quienes reserven dentro del restaurante tienen la posibilidad de escuchar la música que pasarán los DJ´s más aclamados locales y visitas internacionales . La música es un factor muy importante para que acompañe siempre un buen plato de comida y la salida sea completa.

Enero cuenta con un patio externo con un importante deck. Ahí abundan para lograr un ambiente de reunión y distendido mesas altas, sillones y camastros. Es un patio convertido en jardín, en cuyo centro se erige un árbol de más de cien años y aparece una barra de tragos de autor que rubricará el disfrute de la buena música.

Cada noche, un DJ musicaliza los distintos ambientes de Enero. El concepto de ambiente, buena gastronomía y tragos de autor representan las claves del lugar.
Cada noche, un DJ musicaliza los distintos ambientes de Enero. El concepto de ambiente, buena gastronomía y tragos de autor representan las claves del lugar.
Deck con vista al río, camastros y una barra increíble construida alrededor de los árboles
Deck con vista al río, camastros y una barra increíble construida alrededor de los árboles

Este es un proyecto que soñaron siete amigos, hoy devenidos socios. Tres de ellos -Quique Yafuso, Tucho Mancini y Cabito Massa Alcántara- con experiencia en el mundo de la gastronomía; y el cuarto, Luigi Ghidotti en el mundo de la publicidad, se juntaron inicialmente y sumaron para emprender esta nueva aventura a Diego Rosigñolo, Roco Sueiro y Toto Lafiandra. "Queremos que sea como estar de vacaciones todo el año", afirmaron en diálogo con Infobae el día de la inauguración. "Queremos principalmente que cuando cada comensal venga se lleve la sensación de que tenga la pulsera en la mano de un hotel de 5 estrellas, buena música, excelente coctelería y calidad en la comida", puntualizó Cabito.

Una exclusiva barra de tragos no falta en Enero. Diseñada por Sebastián Atienza, los cocktails son de autor y se pueden pedir en ambas barras
Una exclusiva barra de tragos no falta en Enero. Diseñada por Sebastián Atienza, los cocktails son de autor y se pueden pedir en ambas barras

Luigi Ghidotti se encargó de la parte más estética y dijo: "Lo que nos pasó es que amamos esta zona, está subvaluada y lamentablemente no está explotada. En otras partes del mundo eso sería el Mediterráneo y nosotros quisimos darle al restaurante lo que el río se merece".

En cuanto a la cocina Cabito explicó: "Queremos mantener lo simple pero le damos mucha importancia a las guarniciones, vamos a ir detrás del producto de estación, cariño en las ensaladas, a los vegetales, en sus cocciones, tenemos un horno de barro donde hacemos una pizza que tiene un levado a 72 horas con una harina que es 100% digerible".

El salón interior cuenta con una cava de vinos y dos barras, una interna y otra externa.
El salón interior cuenta con una cava de vinos y dos barras, una interna y otra externa.

"Hay opciones aptas para celíacos, con un lugar especial con freidoras y ollas aparte. También opciones vegetarianas y veganas. Tanto en el menú de comidas como en los postres", agregó Ghidotti.

Tucho Mancini aseguró que la milanesa de cuadril será seguramente uno de los platos preferidos del lugar.

Enero ofrece platos aptos para vegetarianos, veganos y celíacos
Enero ofrece platos aptos para vegetarianos, veganos y celíacos

"Vamos a hacer el volcán de chocolate pero con chocolate belga de 72% cacao. Las ribs son muy buenas y los langostinos son del tamaño de un celular. Tratamos de bajar la cantidad de fritos pero igualmente vas a encontrar unas papas fritas, algo bien hecho y cuidado", agregó Cabito.

La carta de tragos fue diseñada por Sebastián Atienza. Además van a ofrecer cerveza tirada, smoothies y bebidas sin alcohol. Tienen tres barras, una en el salón interno, otra en el patio externo y otra en la terraza con vista al Río de la Plata. Todas ambientadas.

Apuestan a una coctelería de autor con tragos únicos y ricos. Spritz, con jugo de naranja uno de los favoritos de la noche
Apuestan a una coctelería de autor con tragos únicos y ricos. Spritz, con jugo de naranja uno de los favoritos de la noche

Ghidotti, encargado de la parte de diseño, dijo: "Tenemos un deck y una terraza que ningún local que está en costanera lo tiene. Están todos construidos mirando de espaldas con vidrios polarizados que no ves el río, nosotros quisimos hacer todo lo contrario".

La terraza con vista al Río de la Plata, la vedette del restaurante. Con barra arriba, más mesas y sillones con almohadones
La terraza con vista al Río de la Plata, la vedette del restaurante. Con barra arriba, más mesas y sillones con almohadones

"Podés venir con la bici, con tu mascota, tenemos estacionamiento tenemos todo para que la experiencia sea completa. El take away estará abierto desde las 12 del mediodía hasta la 1 de la madrugada y el restaurante de domingo a jueves desde las 12 hasta las 00 y sábados y domingos hasta las 1, los lunes está cerrado", finalizaron los amigos y ahora también socios.

Fotos: Manuel Cortina

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Ezeiza, la “masacre” que no fue

Una lucha por el control del palco que derivó en enfrentamientoSe ha impuesto una versión simplista de los años 70, relatada por ex dirigentes montoneros como Miguel Bonasso, Horacio Verbitsky y otros, cuyo desarrollo puede sintetizarse de este modo: "Nosotros fuimos los que más luchamos para traer a Perón y él cuando llegó nos traicionó, se alió con los malos (sindicalistas y otros) nos persiguió y nos echó de la Plaza". En síntesis, la historia de un tercer Perón fascista que viene a convalidar la teoría de los viejos izquierdistas que en 1946 se aliaron al embajador norteamericano Spruille Braden para enfrentar al "nipo-nazi-fascismo" peronista. Otros autores de cuño liberal, aunque critican a la guerrilla montonera, coinciden con ellos que el malo de la película fue Perón. Terminan compartiendo la versión del mismo Jorge Videla de que "la Triple A fue una creación directa de Perón", y de que la represión ilegal "no fue idea de las FFAA sino del propio gobierno peronista".Y, en esa versión de la historia, se cruzan y coinciden los Bonasso y Verbitsky con el genocida Jorge Rafael Videla. La guerrilla necesita ese argumento para justificar sus gravísimos errores políticos y los genocidas para descargar sus culpas.La multitudinaria concentración en EzeizaMi libro La Lealtad-Los montoneros que se quedaron con Perón está dedicado íntegramente a desmontar esta versión simplista de una historia de buenos y malos. Con la particularidad de que está basado en el testimonio de 50 militantes del bando de los "buenos", o sea, ex guerrilleros que lucharon hasta 1973 por el retorno de Perón. Allí explico en detalle los sucesos del 20 de junio en Ezeiza que trataré de sintetizar brevemente aquí.En el relato montonero, el “ajusticiamiento” de Rucci fue para vengar la “Masacre de Ezeiza”Hace poco alguien dijo que el Pacto Social de Perón en 1973 fue una idea genial. Pacto que tenía dos soportes: Jose Ber Gelbard, por el sector empresario, y José Ignacio Rucci, por la CGT. Habría que decir que asesinar a Rucci dos días después de que Perón ganase por el 62 por ciento de los votos no fue un acto justiciero por parte de Montoneros, sino uno de los errores más gruesos de su historia, error que los llevó a enfrentar a Perón muchos meses antes de que el General los tratase de "imberbes" en la Plaza.Y aquí empalma el relato montonero con los hechos de Ezeiza. El "ajusticiamiento" de Rucci fue para vengar la "Masacre de Ezeiza". La descripción sucinta de los hechos es la siguiente: para recibir al General Perón en su retorno definitivo a la patria, se convocó un acto, en un palco montado en cercanías del puente 12 de la autopista Richieri. Cerca de 3 millones de personas se dieron cita desde muy temprano. Pero lo que iba a ser una fiesta esperada durante 18 años se transformó en una enorme frustración.Cerca de las 14 horas, en la parte posterior del palco se generó un tiroteo entre el grupo de custodia y una gruesa columna de Juventud Peronista identificada con FAR y Montoneros. El saldo de los enfrentamientos fue de 13 muertos y un número indeterminado de heridos.Los titulares de los principales diarios no mencionaban las palabras masacre o matanza sino: "Enfrentamientos entre grupos armados". Sin embargo FAR y Montoneros, denunciaron que había sido una emboscada preparada por los sectores de la ortodoxia peronista, que se convirtió en una matanza. Lo sugestivo es que sólo mencionaban dos o tres nombres de militantes asesinados. El mito de la "masacre" se agigantó con el tiempo y hoy casi nadie discute ese paradigma.En Ezeiza -como en muchos otras concentraciones de este tipo- hubo una disputa por copar el acto, movilizando grandes columnas para llegar con sus carteles lo más cerca posible del palco. Y sin dudas los ganadores fueron las columnas movilizadas por FAR y Montoneros que llegaron a posicionar sus carteles a pocos metros. El ex coronel Jorge Osinde se hizo cargo de la seguridad del palco, desplazando a las policías federal y provincial. Para ese fin constituyó un grupo de unos trescientos "pesados" con gente de la CNU (Concentración Nacional Universitaria), del CdO (Comando de Organización), custodios sindicales y ex militares peronistas. Un grupo variopinto de personajes de pocas luces, pero con vocación de "caza zurdos". Los proveyó de armas cortas y largas con directivas poco claras respecto en qué caso usarlas.En las columnas montoneras, identificados con brazaletes de colores diferenciados, marchaban grupos de militantes portando armas cortas de "defensa personal" . El propio Mario Firmenich calculó que serían unos cinco mil cuadros de JP armados "solo con armas cortas". Esta frase se destaca en todos los relatos como si las "armas cortas" fuesen un adorno o una banderita en la mano. Imaginemos entonces, un acto multitudinario con tres millones de personas, donde hay 300 locos en el palco fuertemente armados, y cinco mil jóvenes mezclados entre la gente provistos de armas cortas, pujando por ver quién pone los carteles más cerca. Un cóctel explosivo al que sólo le hacía falta una chispa para derivar en caos. Esto fue lo que sucedió a espaldas del palco, cuando una gruesa columna con carteles de FAR y Montoneros intentó pasar por detrás para posicionarse a la derecha del palco, lo que fue interpretado por los custodios como el intento de tomar el palco por asalto. Primero fueron insultos y empujones, luego cadenazos, hasta que alguien tiró el primer tiro y se desató el pandemonio. Lo que siguió fue una enorme confusión en la que nadie tenía claro quiénes ni contra quién disparaban.De los 13 muertos en la refriega, cuatro pertenecían a la JP: Horacio "Beto" Simona de Montoneros, Antonio Quispe de las FAR, Hugo Oscar Lanvers de la UES y Raúl Obregozo de la JP La Plata. Entre los custodios del palco las víctimas fueron tres: el capitán RE del ejército Máximo Chavarri, y los militantes del CdO: Rogelio Cuesta y Carlos Domínguez . Los otros 6 fallecidos no fueron reivindicados como militantes de ningún sector lo que indica que serían simples asistentes al acto. Los hechos hablan por sí mismos. Si de semejante despliegue de armas hubo cuatro muertos del sector FAR y Montoneros y tres muertos de los custodios del palco, es forzado caracterizar como emboscada y masacre. En todo caso habrá sido un enfrentamiento desigual donde ambos bandos pagaron su costo en vidas. La confusión e impericia de los custodios del palco fue tan grande que los llevó a atentar contra quienes serían de su propio bando. Es el caso los ocho torturados en el hotel de Ezeiza por la gente de Osinde: ninguno integraba las filas de la JP . Dardo José González y Luis Pellizon pertenecían a la UOM de Campana. Alberto Formigo y Tomás Almada, al sector ortodoxo de la juventud. Raúl Alberto Bartolomé, agente de la policía de Mendoza, llegó a Ezeiza con la CNU y relata que "me llevaron al hotel de Ezeiza y me torturaron, con Ciro Ahumada dirigiéndolos".La foto más simbólica de EzeizaSi existe una foto que simboliza los hechos de Ezeiza, es la del joven de pullover claro, izado al palco desde los pelos. Esa imagen se presenta como prueba irrefutable, de la agresión de que fueron víctimas los militantes de FAR y Montoneros. Sin embargo, en el año 2010, el investigador y escritor Enrique Arrosagaray logró descubrir y entrevistar al joven de la foto. Se llama Juan José Rincón, vive en Dock Sud. Era militante en la Juventud Peronista de la República Argentina ("Jotaperra"), de la ortodoxia peronista, y concurrió a Ezeiza, con la columna de Herminio Iglesias.Entre los testimonios de La Lealtad es muy clara Marcela Durrieu, ex militante montonera y participe de la refriega, cuando analiza lo sucedido : "No sé cómo empezó el tiroteo, pero un enfrentamiento, por grave que sea, no es lo mismo que una masacre y no es cierto que los montoneros habían concurrido desprevenidos y no imaginaran un posible enfrentamiento. Y esto no es de ninguna manera una disculpa a los hijos de puta de Osinde y compañía, pero si lo realmente importante era el encuentro de Perón con su pueblo, la respuesta debió ser facilitarlo, independientemente de quien custodiara el palco, y asegurar que no hubiera incidentes. Me detengo en esto, porque Ezeiza fue una excusa perfecta para comenzar la estrategia de victimización y enfrentamiento frontal con el peronismo y con Perón. La insistencia en destacar que había sido una emboscada, en asignarse todos los muertos y heridos, en magnificar los hechos y en diluir la trascendencia de la imposibilidad del descenso de Perón fueron una política dirigida a convencer al país y a la tropa propia de la condición de víctimas. La Conducción [de Montoneros] tenía resuelto, o consideraba irremediable el enfrentamiento con Perón, desde el día en que quedó claro el regreso, sólo faltaba resolver el momento y la forma y, supongo que consciente o inconscientemente, el inicio fue Ezeiza"El autor es escritor. Su último libro es "Salvados por Francisco", Ediciones B 2019Seguí leyendo:Aldo Duzdevich: "Durante la dictadura, Bergoglio arriesgó mucho más que los que lo critican"Peronismo o kirchnerismo

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