Jerónimo Bosch, presidente del grupo que controla Freddo y Farmacity: «Vemos una mejora relativa del consumo»

Jerónimo Bosch, presidente de Pegasus
Jerónimo Bosch, presidente de Pegasus

"Nunca es mal momento para invertir. El tema es en qué y con qué condiciones y reglas. Miramos siempre el negocio inmobiliario, pero si hablanos de nuevos sectores a las energías renovables", le dijo a Infobae Jerónimo Bosch, el presidente del Grupo Pegasus.

Pegasus es el fondo que manejaba Mario Quintana, quien fue vicejefe de Gabinete de Cambiemos y ahora está cerca de María Eugenia Vidal. "Pero ahora no tiene nada que ver. Ni es socio ni tiene acciones ni vínculo", aclaró el titular del grupo.

El diálogo con el empresario se produjo durante el Foro Argentino de Inversiones que organizaron hoy la Asociación Argentina de Capital Privado, Emprendedor y Semilla (Arcap) y la secretaría de Pymes y Emprendedores de la Nación.

La cadena de farmacias es el principal negocio del fondo
La cadena de farmacias es el principal negocio del fondo

Con respecto al nuevo foco en energías renovables, Bosch aseguró que el plan es desarrollar varios parques. "Por un tema regulatorio se va a pasar del 3% de penetración de renovables en la matriz energética a 20% en 2025. Para eso tiene que haber inversiones y es evidente que hay una oportunidad. Para esta primera etapa pensamos en un par de proyectos que requieren unos USD 70 millones", detalló.

El grupo es dueño de Farmacity, Freddo, Pampa Cheese y Marketec en el país. Además tiene tres inversiones en Colombia. El Viajero, una empresa de hostales low cost para millennials que desembarcaría pronto en la Argentina; Caluce, una operadora de ayuda a adultos mayores que está levantando dos residencias de 130 camas cada una; y Mercadoni. En 2018 el grupo facturó unos USD 1.000 millones y estiman unos USd 900 para este año producto del impacto de la devaluación del tipo de cambio en la Argentina, donde concentran el 80% del negocio.

Nunca hay un mal momento para invertir. El tema es en qué, con qué condiciones y con qué reglas de juego

Hace un año, Pegasus anunció una alianza con Equity International, Goldman Sachs Merchant Banking Division y Centaurus Capital para formar ARG Realty Group (ARG), una compañía de real estate que va a invertir US$ 300 millones en desarrollos inmobiliarios. A ARG pasaron activos que eran de Pegasus: 100.000 metros cuadrados de oficinas clase A; un portfolio de bienes inmuebles comerciales, que incluye TOM (Tortugas Open Mall) y Urbana Centro Empresarial, y un banco de tierras para expansión futura.

"Esos activos están muy bien, operando. En TOM invertimos para expandir 10.000 metros cuadrados. También estamos mirando para hacer desarrollos de oficinas, retail y algo de logística. Todo negocio para la renta, nuestro foco en el sector inmobiliario, que se canaliza por ARG. La idea es agrandar la escala para hacer, cuando las condiciones del mercado lo permitan, una oferta pública de acciones, en dos o tres años", detalló el ejecutivo.

– ¿Cómo ve a la Argentina?

– Estamos en medio de un proceso de transformación. Es un momento delicado con muchas medidas que intentan combatir la inflación, que es el gran problema que tenemos y que no se ha sabido resolver. Requiere de una contracción a nivel monetario y fiscal que nos duele a todos. Es difícil y lo vemos en todos los negocios, pero en un punto también es necesario para que tengamos una moneda a largo plazo, para que vuelva el crédito y se empiece a mover la rueda del desarrollo. Son medidas difíciles, pero hay cierta esperanza y optimismo. Es importante que en este proceso político se conserve lo bueno que se hace y se aprenda de lo malo que se hizo.

– ¿Cuánto complica a los negocios el contexto político incierto?

– El inversor de afuera mira y espera. Pero las compañías que operan en la Argentina no pueden esperar para hacer inversiones. Tienen que crecer y desarrollarse, viven de eso. Los grandes pueden dilatar, pero la inversión diaria tiene que hacerse. Se ven desembolsos importantes en energía. Vaca Muerta está sucediendo y está claro que hay sectores insensibles a estas cuestiones, otros no.

Son medidas difíciles, pero hay cierta esperanza y optimismo. Es importante que en este proceso político se conserve lo bueno que se hace y se aprenda de lo malo que se hizo

– ¿Cómo está el consumo?

La gran derrapada del consumo fue a mediados del año pasado, cuando la variable del dólar cambió. A partir de ahí tuvimos un sector contractivo y mucho más afectado. Las categorías que dependen del financiamiento registraron caídas reales importantes. En TOM tenemos 150 inquilinos y se ve la historia dispar entre ellos en medio de este ciclo.

– ¿Pero ven repunte en Farmacity y Freddo, por ejemplo?

Ahora vemos una mejora relativa, desestacionalizada. Se nota un piso: abril es un mes crítico para el consumo porque tiene el mayor gap entre inflación y salarios. A partir de ahora esa brecha va a ir bajando de apoco y eso va a impactar en el consumo.

– ¿Además de energías renovables hay algún otro sector que les parezca atractivo a nivel local?

– Sí, infraestructura de comunicaciones y transferencia de datos. Estamos mirando algunas empresas medianas, pero no puedo dar más datos. Hay sectores complementarios para invertir y posicionarse: los grandes están enfocados en las urbes.

El evento de ARCAP

"En noviembre de 2018 abríamos el Foro de Inversiones mostrando las cifras del Informe de Research de Arcap que mostraban un importante crecimiento de la industria en los últimos 3 años. Decíamos que el contexto macroeconómico y financiero había sido difícil pero que nuestra industria venía creciendo fuertemente por distintos factores, entre ellos las medidas del Gobierno que favorecían a nuestro sector", destacó esta mañana Diego González Bravo, socio del fondo Draper Cygnus y presidente de Arcap.

Del evento participaron inversores, emprendedores y también funcionarios del gobierno nacional, como Mariano Mayer, secretario de Pymes y Emprendedores de la Nación; Francisco Sosa del Valle, subsecretario de Servicios Financieros, del ministerio de Hacienda y Finanzas; y Jorge Aguado, secretario de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

Diego González Bravo, presidente de Arcap
Diego González Bravo, presidente de Arcap

"Hoy la situación macro del país lamentablemente no es mejor, sumado a lo cual siendo un año electoral las decisiones de inversión tienden a entrar en un estado de wait and see lo cual dificulta aún más la generación de nuevas transacciones y el levantamiento de nuevos fondos. Sin embargo, nuestro sector no ha dejado de crecer", destacó.

Según la asociación, en 2018 las inversiones de private equity, venture capital y capital semilla sumaron en la Argentina USD 494 millones, un 11,4% más que el año anterior.

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Una lucha por el control del palco que derivó en enfrentamientoSe ha impuesto una versión simplista de los años 70, relatada por ex dirigentes montoneros como Miguel Bonasso, Horacio Verbitsky y otros, cuyo desarrollo puede sintetizarse de este modo: "Nosotros fuimos los que más luchamos para traer a Perón y él cuando llegó nos traicionó, se alió con los malos (sindicalistas y otros) nos persiguió y nos echó de la Plaza". En síntesis, la historia de un tercer Perón fascista que viene a convalidar la teoría de los viejos izquierdistas que en 1946 se aliaron al embajador norteamericano Spruille Braden para enfrentar al "nipo-nazi-fascismo" peronista. Otros autores de cuño liberal, aunque critican a la guerrilla montonera, coinciden con ellos que el malo de la película fue Perón. Terminan compartiendo la versión del mismo Jorge Videla de que "la Triple A fue una creación directa de Perón", y de que la represión ilegal "no fue idea de las FFAA sino del propio gobierno peronista".Y, en esa versión de la historia, se cruzan y coinciden los Bonasso y Verbitsky con el genocida Jorge Rafael Videla. La guerrilla necesita ese argumento para justificar sus gravísimos errores políticos y los genocidas para descargar sus culpas.La multitudinaria concentración en EzeizaMi libro La Lealtad-Los montoneros que se quedaron con Perón está dedicado íntegramente a desmontar esta versión simplista de una historia de buenos y malos. Con la particularidad de que está basado en el testimonio de 50 militantes del bando de los "buenos", o sea, ex guerrilleros que lucharon hasta 1973 por el retorno de Perón. Allí explico en detalle los sucesos del 20 de junio en Ezeiza que trataré de sintetizar brevemente aquí.En el relato montonero, el “ajusticiamiento” de Rucci fue para vengar la “Masacre de Ezeiza”Hace poco alguien dijo que el Pacto Social de Perón en 1973 fue una idea genial. Pacto que tenía dos soportes: Jose Ber Gelbard, por el sector empresario, y José Ignacio Rucci, por la CGT. Habría que decir que asesinar a Rucci dos días después de que Perón ganase por el 62 por ciento de los votos no fue un acto justiciero por parte de Montoneros, sino uno de los errores más gruesos de su historia, error que los llevó a enfrentar a Perón muchos meses antes de que el General los tratase de "imberbes" en la Plaza.Y aquí empalma el relato montonero con los hechos de Ezeiza. El "ajusticiamiento" de Rucci fue para vengar la "Masacre de Ezeiza". La descripción sucinta de los hechos es la siguiente: para recibir al General Perón en su retorno definitivo a la patria, se convocó un acto, en un palco montado en cercanías del puente 12 de la autopista Richieri. Cerca de 3 millones de personas se dieron cita desde muy temprano. Pero lo que iba a ser una fiesta esperada durante 18 años se transformó en una enorme frustración.Cerca de las 14 horas, en la parte posterior del palco se generó un tiroteo entre el grupo de custodia y una gruesa columna de Juventud Peronista identificada con FAR y Montoneros. El saldo de los enfrentamientos fue de 13 muertos y un número indeterminado de heridos.Los titulares de los principales diarios no mencionaban las palabras masacre o matanza sino: "Enfrentamientos entre grupos armados". Sin embargo FAR y Montoneros, denunciaron que había sido una emboscada preparada por los sectores de la ortodoxia peronista, que se convirtió en una matanza. Lo sugestivo es que sólo mencionaban dos o tres nombres de militantes asesinados. El mito de la "masacre" se agigantó con el tiempo y hoy casi nadie discute ese paradigma.En Ezeiza -como en muchos otras concentraciones de este tipo- hubo una disputa por copar el acto, movilizando grandes columnas para llegar con sus carteles lo más cerca posible del palco. Y sin dudas los ganadores fueron las columnas movilizadas por FAR y Montoneros que llegaron a posicionar sus carteles a pocos metros. El ex coronel Jorge Osinde se hizo cargo de la seguridad del palco, desplazando a las policías federal y provincial. Para ese fin constituyó un grupo de unos trescientos "pesados" con gente de la CNU (Concentración Nacional Universitaria), del CdO (Comando de Organización), custodios sindicales y ex militares peronistas. Un grupo variopinto de personajes de pocas luces, pero con vocación de "caza zurdos". Los proveyó de armas cortas y largas con directivas poco claras respecto en qué caso usarlas.En las columnas montoneras, identificados con brazaletes de colores diferenciados, marchaban grupos de militantes portando armas cortas de "defensa personal" . El propio Mario Firmenich calculó que serían unos cinco mil cuadros de JP armados "solo con armas cortas". Esta frase se destaca en todos los relatos como si las "armas cortas" fuesen un adorno o una banderita en la mano. Imaginemos entonces, un acto multitudinario con tres millones de personas, donde hay 300 locos en el palco fuertemente armados, y cinco mil jóvenes mezclados entre la gente provistos de armas cortas, pujando por ver quién pone los carteles más cerca. Un cóctel explosivo al que sólo le hacía falta una chispa para derivar en caos. Esto fue lo que sucedió a espaldas del palco, cuando una gruesa columna con carteles de FAR y Montoneros intentó pasar por detrás para posicionarse a la derecha del palco, lo que fue interpretado por los custodios como el intento de tomar el palco por asalto. Primero fueron insultos y empujones, luego cadenazos, hasta que alguien tiró el primer tiro y se desató el pandemonio. Lo que siguió fue una enorme confusión en la que nadie tenía claro quiénes ni contra quién disparaban.De los 13 muertos en la refriega, cuatro pertenecían a la JP: Horacio "Beto" Simona de Montoneros, Antonio Quispe de las FAR, Hugo Oscar Lanvers de la UES y Raúl Obregozo de la JP La Plata. Entre los custodios del palco las víctimas fueron tres: el capitán RE del ejército Máximo Chavarri, y los militantes del CdO: Rogelio Cuesta y Carlos Domínguez . Los otros 6 fallecidos no fueron reivindicados como militantes de ningún sector lo que indica que serían simples asistentes al acto. Los hechos hablan por sí mismos. Si de semejante despliegue de armas hubo cuatro muertos del sector FAR y Montoneros y tres muertos de los custodios del palco, es forzado caracterizar como emboscada y masacre. En todo caso habrá sido un enfrentamiento desigual donde ambos bandos pagaron su costo en vidas. La confusión e impericia de los custodios del palco fue tan grande que los llevó a atentar contra quienes serían de su propio bando. Es el caso los ocho torturados en el hotel de Ezeiza por la gente de Osinde: ninguno integraba las filas de la JP . Dardo José González y Luis Pellizon pertenecían a la UOM de Campana. Alberto Formigo y Tomás Almada, al sector ortodoxo de la juventud. Raúl Alberto Bartolomé, agente de la policía de Mendoza, llegó a Ezeiza con la CNU y relata que "me llevaron al hotel de Ezeiza y me torturaron, con Ciro Ahumada dirigiéndolos".La foto más simbólica de EzeizaSi existe una foto que simboliza los hechos de Ezeiza, es la del joven de pullover claro, izado al palco desde los pelos. Esa imagen se presenta como prueba irrefutable, de la agresión de que fueron víctimas los militantes de FAR y Montoneros. Sin embargo, en el año 2010, el investigador y escritor Enrique Arrosagaray logró descubrir y entrevistar al joven de la foto. Se llama Juan José Rincón, vive en Dock Sud. Era militante en la Juventud Peronista de la República Argentina ("Jotaperra"), de la ortodoxia peronista, y concurrió a Ezeiza, con la columna de Herminio Iglesias.Entre los testimonios de La Lealtad es muy clara Marcela Durrieu, ex militante montonera y participe de la refriega, cuando analiza lo sucedido : "No sé cómo empezó el tiroteo, pero un enfrentamiento, por grave que sea, no es lo mismo que una masacre y no es cierto que los montoneros habían concurrido desprevenidos y no imaginaran un posible enfrentamiento. Y esto no es de ninguna manera una disculpa a los hijos de puta de Osinde y compañía, pero si lo realmente importante era el encuentro de Perón con su pueblo, la respuesta debió ser facilitarlo, independientemente de quien custodiara el palco, y asegurar que no hubiera incidentes. Me detengo en esto, porque Ezeiza fue una excusa perfecta para comenzar la estrategia de victimización y enfrentamiento frontal con el peronismo y con Perón. La insistencia en destacar que había sido una emboscada, en asignarse todos los muertos y heridos, en magnificar los hechos y en diluir la trascendencia de la imposibilidad del descenso de Perón fueron una política dirigida a convencer al país y a la tropa propia de la condición de víctimas. La Conducción [de Montoneros] tenía resuelto, o consideraba irremediable el enfrentamiento con Perón, desde el día en que quedó claro el regreso, sólo faltaba resolver el momento y la forma y, supongo que consciente o inconscientemente, el inicio fue Ezeiza"El autor es escritor. Su último libro es "Salvados por Francisco", Ediciones B 2019Seguí leyendo:Aldo Duzdevich: "Durante la dictadura, Bergoglio arriesgó mucho más que los que lo critican"Peronismo o kirchnerismo

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