Bienalsur: todo sobre el evento artístico más destacado de Argentina para el mundo

Comenzó Bienalsur, el encuentro de arte que se desarrolla en más de 20 países
Comenzó Bienalsur, el encuentro de arte que se desarrolla en más de 20 países

Ushuaia, enviado especial. Una leve cortina de humo dulce se levanta en los márgenes del canal de Beagle. Detrás, el último cordón de los Andes antes de perderse en el Pacífico parecen proteger la espalda de Ushuaia, donde en un ritual del altiplano, la machi Lucía Tocones realiza una purificación en quichua durante la inauguración de Bienalsur, el evento de arte más destacado de Argentina para el mundo.

En el Aeroclub de la ciudad más austral del planeta, donde las leyendas se confunden con la realidad y el sol, tan caprichoso como el viento, delimita las expectativas de lo que es posible en el día a día, la segunda edición de la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de América del Sur tuvo una apertura emotiva, con la maestría luthier de la Orquesta de Instrumentos Autóctonos y Nuevas Tecnología de Untref generando un clima que hizo olvidar al otro, al del frío lógico tras la primera nevada que había llegado apenas horas antes a una ciudad que posee entre 100 y 120 mil habitantes.

Y así comenzó el megaevento, que tendrá 400 artistas en 110 muestras en más de 100 sedes repartidas a lo largo de 43 ciudades, de alrededor 20 países.

Acto de purificación con el que se abrió la bienal con los Andes y el canal de Beagle como téstigos
Acto de purificación con el que se abrió la bienal con los Andes y el canal de Beagle como téstigos

"La elección de la sede del lanzamiento fue deliberada, queríamos empezar en el sur del sur", dijo a Infobae Cultura Aníbal Jozami, director de la Bienalsur y rector de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

"Bienalsur nació para cambiar las corrientes centrales de la cultura, para influirlas con el pensamiento del sur", dijo Jozami durante el acto inaugural. A su lado, Gonzalo Zamora, secretario de Cultura fueguino, agregó: "Esta es la única provincia argentina que no tiene soberanía sobre el 100% de su territorio. Por eso una de las muestras hoy inauguradas se vincula con el gran esfuerzo que hacen los fueguinos para pensar qué significan esas islas para nosotros y la falta de potestad sobre ellas".

Voluspa Jarpa, Christian Boltanski y Magdalena Jitrik, Banderas del fin del mundo (Crédito BIENALSUR)
Voluspa Jarpa, Christian Boltanski y Magdalena Jitrik, Banderas del fin del mundo (Crédito BIENALSUR)

La primera de las 6 muestras contenidas en Ushuaia fue Banderas del Fin del Mundo, surgida a partir de Draw me a flag, un proyecto de Christian Boltanski que además de contar con una insignia del artista francés también contó con diseños de la chilena Voluspa Jarpa -quien representa a su país en la Bienal de Venecia- y la argentina Magdalena Jitrik.

Una de las características de Bienalsur es que no posee un único formato ni funciona como las bienales clásicas, en las que una única ciudad hace las veces de centro y tienen una temática exclusiva que es impuesta por un curador.

En cambio, al ser una propuesta que se despliega por ciudades de todo el mundo, sí posee un Kilómetro 0, un punto neurálgico, que está situado en el Muntref Hotel de Inmigrantes, en el puerto de Buenos Aires, que a modo simbólico demuestra el espíritu de brazos abiertos a los ciudadanos de todo el mundo. Entonces, cada sede es renombrada con un kilómetro que sienta las bases de esta singular geografía, y que en esta edición vuelve a alcanzar la ciudad de Tokio, Japón, bautizada con el KM 18.370.

Con respecto a la ausencia de un eje curatorial predominante, las obras que se presentan en la bienal pueden girar en torno a seis temáticas: Cuestiones de género, Tránsitos y Migraciones, Arte y Espacio público, Modos de ver, Memorias y olvidos, Arte y ciencia/Arte y naturaleza.

Centro de Arte Contemporaneo y Museo de la Inmigración sede Hotel de Inmigrantes (UNTEF Media- BIENALSUR)
Centro de Arte Contemporaneo y Museo de la Inmigración sede Hotel de Inmigrantes (UNTEF Media- BIENALSUR)

"Hay algunos conceptos que son caballitos de batalla en el mundo del arte, como el de la novedad y el de que las cosas caducan. Ninguno de los dos conceptos están vigentes por sí mismo en Bienalsur. No nos preocupa la novedad, ni la obra única. Ese es una demanda moderna del mercado, a nosotros nos interesa incluso que hay proyectos en continuidad. Esta es una Bienal que ocurre durante dos años y no cada dos años", dijo Diana Wechsler, directora artístico-académica a Infobae Cultura.

Durante la apertura, Wechsler sumó: "Bienalsur es indisciplinada y por eso crea otras cartografías, borra fronteras, piensa con artistas entre lo local y lo global. Y como somos muy desordenados, en el mejor sentido del desorden, nos gusta deslocalizar, y esta muestra sobre arte y territorio se prolongará al Museo del fin del mundo, donde hay mapas realizados por artistas de todo el mundo que pensaron las maneras de control sobre el territorio". Y justamente allí se presenta Arte y territorio, con las video instalaciones de Anna Bella Geiger (Brasil), Harun Farocki (Alemania), Kapwani Kiwanga (Canadá) y Jean-Christophe Norman y Zineb Sedira (Francia), junto a una cuarta bandera, en este caso de Mariana Telleria, representante argentina en Venencia.

El artista y biólogo Pablo La Padula presenta su muestra en el Museo del Fin del Mundo
El artista y biólogo Pablo La Padula presenta su muestra en el Museo del Fin del Mundo

Por su parte – Ex Banco Nación, La mirada que construye mundo, una suerte de collage que relata una anacrónica historia de la naturaleza, un compendio que va desde las más afiebradas visiones del naturalista Plinio el viejo hasta los entusiastas animales transgénicos de la actualidad.

En el Museo Fueguino de Arte, en Río Grande, se expone Paisajes entre paisajes, con obras de Angelika Markul, Esteban Álvarez, Lia Chaia, Gabriela Golder, Matilde Marín, Dora Longo Bahía, Gustavo Groh, Carla Zaccagnini, Graciela Taquini y Rosângela Rennó.

La convocatoria de artistas se produjo a través de un open call y para esta segunda edición se duplicó la cantidad de creadores que presentaron sus trabajos: de 2500 respuestas a 5100, de 82 países distintos.

Arriba: Bestabée Romero, Joel Andrianomearisoa. Abajo: Katsuhiko Hibino, Rosângela Rennó y Teresa Margolles
Arriba: Bestabée Romero, Joel Andrianomearisoa. Abajo: Katsuhiko Hibino, Rosângela Rennó y Teresa Margolles

El mega evento, que comenzó hoy, se extenderá hasta noviembre de 2019 y en su portfolio de artistas se encuentran Michelangelo Pistoletto (Italia), Bill Viola, Martha Rosler, David Lynch (Estados Unidos), Reza Aramesh (Irán), Christian Boltanski, Agnès Varda, Sophie Calle, Annette Messager (Francia), Cildo Meireles, Beatriz Milhazes, Waltércio Caldas, Rosângela Rennó (Brasil), Joël Andrianomearisoa (Madagascar), Teresa Margolles, Betsabeé Romero (México), Edith Dekyndt, Marcel Odenbach (Alemania), Makoto Azuma, Katsuhiko Hibino (Japón), Voluspa Jarpa (Chile), Paul Rosero Contreras, José Alejandro Restrepo (Colombia), Grupo Etcétera (Argentina/Chile), Pablo Reinoso, Edgardo Rudnitzky, Eduardo Basualdo, Jorge Macchi, Marie Orensanz, Leandro Erlich, Guillermo Kuitca, Elda Cerrato y Eduardo Stupía (Argentina), entre muchos otros.

Además del lanzamiento oficial en Ushuaia, Bienalsur posee un extenso calendario de inauguraciones en diferentes puntos de Argentina y el mundo. El 25 de mayo en la provincia de Tucumán, el 5 y 6 junio en Rosario, el 8 de junio en Lens y Crans-Montana (Suiza), el 12 en la provincia de Córdoba. Luego, habrá presentaciones en países como Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, México, Paraguay, Perú, Uruguay, Benin, España, Francia, Italia, Marruecos y Japón, entre otros.

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Una lucha por el control del palco que derivó en enfrentamientoSe ha impuesto una versión simplista de los años 70, relatada por ex dirigentes montoneros como Miguel Bonasso, Horacio Verbitsky y otros, cuyo desarrollo puede sintetizarse de este modo: "Nosotros fuimos los que más luchamos para traer a Perón y él cuando llegó nos traicionó, se alió con los malos (sindicalistas y otros) nos persiguió y nos echó de la Plaza". En síntesis, la historia de un tercer Perón fascista que viene a convalidar la teoría de los viejos izquierdistas que en 1946 se aliaron al embajador norteamericano Spruille Braden para enfrentar al "nipo-nazi-fascismo" peronista. Otros autores de cuño liberal, aunque critican a la guerrilla montonera, coinciden con ellos que el malo de la película fue Perón. Terminan compartiendo la versión del mismo Jorge Videla de que "la Triple A fue una creación directa de Perón", y de que la represión ilegal "no fue idea de las FFAA sino del propio gobierno peronista".Y, en esa versión de la historia, se cruzan y coinciden los Bonasso y Verbitsky con el genocida Jorge Rafael Videla. La guerrilla necesita ese argumento para justificar sus gravísimos errores políticos y los genocidas para descargar sus culpas.La multitudinaria concentración en EzeizaMi libro La Lealtad-Los montoneros que se quedaron con Perón está dedicado íntegramente a desmontar esta versión simplista de una historia de buenos y malos. Con la particularidad de que está basado en el testimonio de 50 militantes del bando de los "buenos", o sea, ex guerrilleros que lucharon hasta 1973 por el retorno de Perón. Allí explico en detalle los sucesos del 20 de junio en Ezeiza que trataré de sintetizar brevemente aquí.En el relato montonero, el “ajusticiamiento” de Rucci fue para vengar la “Masacre de Ezeiza”Hace poco alguien dijo que el Pacto Social de Perón en 1973 fue una idea genial. Pacto que tenía dos soportes: Jose Ber Gelbard, por el sector empresario, y José Ignacio Rucci, por la CGT. Habría que decir que asesinar a Rucci dos días después de que Perón ganase por el 62 por ciento de los votos no fue un acto justiciero por parte de Montoneros, sino uno de los errores más gruesos de su historia, error que los llevó a enfrentar a Perón muchos meses antes de que el General los tratase de "imberbes" en la Plaza.Y aquí empalma el relato montonero con los hechos de Ezeiza. El "ajusticiamiento" de Rucci fue para vengar la "Masacre de Ezeiza". La descripción sucinta de los hechos es la siguiente: para recibir al General Perón en su retorno definitivo a la patria, se convocó un acto, en un palco montado en cercanías del puente 12 de la autopista Richieri. Cerca de 3 millones de personas se dieron cita desde muy temprano. Pero lo que iba a ser una fiesta esperada durante 18 años se transformó en una enorme frustración.Cerca de las 14 horas, en la parte posterior del palco se generó un tiroteo entre el grupo de custodia y una gruesa columna de Juventud Peronista identificada con FAR y Montoneros. El saldo de los enfrentamientos fue de 13 muertos y un número indeterminado de heridos.Los titulares de los principales diarios no mencionaban las palabras masacre o matanza sino: "Enfrentamientos entre grupos armados". Sin embargo FAR y Montoneros, denunciaron que había sido una emboscada preparada por los sectores de la ortodoxia peronista, que se convirtió en una matanza. Lo sugestivo es que sólo mencionaban dos o tres nombres de militantes asesinados. El mito de la "masacre" se agigantó con el tiempo y hoy casi nadie discute ese paradigma.En Ezeiza -como en muchos otras concentraciones de este tipo- hubo una disputa por copar el acto, movilizando grandes columnas para llegar con sus carteles lo más cerca posible del palco. Y sin dudas los ganadores fueron las columnas movilizadas por FAR y Montoneros que llegaron a posicionar sus carteles a pocos metros. El ex coronel Jorge Osinde se hizo cargo de la seguridad del palco, desplazando a las policías federal y provincial. Para ese fin constituyó un grupo de unos trescientos "pesados" con gente de la CNU (Concentración Nacional Universitaria), del CdO (Comando de Organización), custodios sindicales y ex militares peronistas. Un grupo variopinto de personajes de pocas luces, pero con vocación de "caza zurdos". Los proveyó de armas cortas y largas con directivas poco claras respecto en qué caso usarlas.En las columnas montoneras, identificados con brazaletes de colores diferenciados, marchaban grupos de militantes portando armas cortas de "defensa personal" . El propio Mario Firmenich calculó que serían unos cinco mil cuadros de JP armados "solo con armas cortas". Esta frase se destaca en todos los relatos como si las "armas cortas" fuesen un adorno o una banderita en la mano. Imaginemos entonces, un acto multitudinario con tres millones de personas, donde hay 300 locos en el palco fuertemente armados, y cinco mil jóvenes mezclados entre la gente provistos de armas cortas, pujando por ver quién pone los carteles más cerca. Un cóctel explosivo al que sólo le hacía falta una chispa para derivar en caos. Esto fue lo que sucedió a espaldas del palco, cuando una gruesa columna con carteles de FAR y Montoneros intentó pasar por detrás para posicionarse a la derecha del palco, lo que fue interpretado por los custodios como el intento de tomar el palco por asalto. Primero fueron insultos y empujones, luego cadenazos, hasta que alguien tiró el primer tiro y se desató el pandemonio. Lo que siguió fue una enorme confusión en la que nadie tenía claro quiénes ni contra quién disparaban.De los 13 muertos en la refriega, cuatro pertenecían a la JP: Horacio "Beto" Simona de Montoneros, Antonio Quispe de las FAR, Hugo Oscar Lanvers de la UES y Raúl Obregozo de la JP La Plata. Entre los custodios del palco las víctimas fueron tres: el capitán RE del ejército Máximo Chavarri, y los militantes del CdO: Rogelio Cuesta y Carlos Domínguez . Los otros 6 fallecidos no fueron reivindicados como militantes de ningún sector lo que indica que serían simples asistentes al acto. Los hechos hablan por sí mismos. Si de semejante despliegue de armas hubo cuatro muertos del sector FAR y Montoneros y tres muertos de los custodios del palco, es forzado caracterizar como emboscada y masacre. En todo caso habrá sido un enfrentamiento desigual donde ambos bandos pagaron su costo en vidas. La confusión e impericia de los custodios del palco fue tan grande que los llevó a atentar contra quienes serían de su propio bando. Es el caso los ocho torturados en el hotel de Ezeiza por la gente de Osinde: ninguno integraba las filas de la JP . Dardo José González y Luis Pellizon pertenecían a la UOM de Campana. Alberto Formigo y Tomás Almada, al sector ortodoxo de la juventud. Raúl Alberto Bartolomé, agente de la policía de Mendoza, llegó a Ezeiza con la CNU y relata que "me llevaron al hotel de Ezeiza y me torturaron, con Ciro Ahumada dirigiéndolos".La foto más simbólica de EzeizaSi existe una foto que simboliza los hechos de Ezeiza, es la del joven de pullover claro, izado al palco desde los pelos. Esa imagen se presenta como prueba irrefutable, de la agresión de que fueron víctimas los militantes de FAR y Montoneros. Sin embargo, en el año 2010, el investigador y escritor Enrique Arrosagaray logró descubrir y entrevistar al joven de la foto. Se llama Juan José Rincón, vive en Dock Sud. Era militante en la Juventud Peronista de la República Argentina ("Jotaperra"), de la ortodoxia peronista, y concurrió a Ezeiza, con la columna de Herminio Iglesias.Entre los testimonios de La Lealtad es muy clara Marcela Durrieu, ex militante montonera y participe de la refriega, cuando analiza lo sucedido : "No sé cómo empezó el tiroteo, pero un enfrentamiento, por grave que sea, no es lo mismo que una masacre y no es cierto que los montoneros habían concurrido desprevenidos y no imaginaran un posible enfrentamiento. Y esto no es de ninguna manera una disculpa a los hijos de puta de Osinde y compañía, pero si lo realmente importante era el encuentro de Perón con su pueblo, la respuesta debió ser facilitarlo, independientemente de quien custodiara el palco, y asegurar que no hubiera incidentes. Me detengo en esto, porque Ezeiza fue una excusa perfecta para comenzar la estrategia de victimización y enfrentamiento frontal con el peronismo y con Perón. La insistencia en destacar que había sido una emboscada, en asignarse todos los muertos y heridos, en magnificar los hechos y en diluir la trascendencia de la imposibilidad del descenso de Perón fueron una política dirigida a convencer al país y a la tropa propia de la condición de víctimas. La Conducción [de Montoneros] tenía resuelto, o consideraba irremediable el enfrentamiento con Perón, desde el día en que quedó claro el regreso, sólo faltaba resolver el momento y la forma y, supongo que consciente o inconscientemente, el inicio fue Ezeiza"El autor es escritor. Su último libro es "Salvados por Francisco", Ediciones B 2019Seguí leyendo:Aldo Duzdevich: "Durante la dictadura, Bergoglio arriesgó mucho más que los que lo critican"Peronismo o kirchnerismo

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