Quién es Frances Fox Piven, la intelectual de 86 años que nutre al nuevo socialismo millenial de Estados Unidos

Frances Fox Piven, la intelectual que inspiró los movimientos sociales de los 60 y 70, y vuelve
Frances Fox Piven, la intelectual que inspiró los movimientos sociales de los 60 y 70, y vuelve

En la época en la que Bernie Sanders y Alexndria Ocasio Cortez son las estrellas de la izquierda estadounidense y en la que la palabra "socialismo" parece alejarse del estigma negativo en ese país, Frances Fox Piven vuelve al escenario principal. Hace pocos días, el New York Times visitó el hogar de la distinguida profesora de sociología de la City University of New York para hacerle una entrevista, algo impensado solamente cinco años atrás. Hoy por hoy, es una figura que se encuentra en resurgimiento: los jóvenes votantes de Bernie, que leen la revista socialista Jacobin y van a las reuniones de los Socialistas Democráticos de América (DSA, por sus siglas en inglés), la veneran tanto como sus antiguos seguidores en los sesenta. ¿Quién es esta profesora de 86 años y por qué su obra tiene renovada importancia hoy?

Veterana de la guerra contra la pobreza, los movimientos laborales y la protestas por los derechos sociales de los 60 y 70, Piven es considerada una de las grandes arquitectas del sistema de bienestar estadounidense moderno. Tanto en la ciudad de Nueva York como en todo los Estados Unidos, su labor ha sido fundamental en la formulación de los fundamentos teóricos de esos movimientos, apoyando también la lucha en el terreno, organizado protestas y huelgas masivas.

Nacida en Alberta, Canadá, en 1932, Piven es hija de unos inmigrantes judíos de las afueras de Minsk que dejaron su país huyendo el antisemitismo soviético de Stalin. A los pocos años, se mudo con su familia a Queens, donde se crió rodeada de inmigrantes de clase media baja. Contrastando sus inclinaciones intelectuales a la de una "predisposición estadounidense, positivista, protestante," ella dice: "Creo que me criaron con una visión mucho más escéptica de la vida social y una visión que decía si hay graves faltas de distribución de poder o de lo que sea, debe haber una explicación, y la explicación debe ser realmente sistémica ".

Se consideraba Canadiense y desde chica ya se metía día en problemas en la primaria por no recitar en las mañanas el Juramento de la Lealtad a la bandera (Pledge of Alliegence), una surte de rezo patriótico obligatorio para todos los estudiantes en escuelas publicas estadounidenses.

Si hay graves faltas de distribución de poder o de lo que sea, debe haber una explicación y la explicación debe ser realmente sistémica

Recibió becas para ir a la universidad, se graduó con honores de la Universidad de Chicago, obteniendo su titulo de grado, maestría y doctorado en planificación urbana. Después de un breve paso como urbanista para la municipalidad de Nueva York, se convirtió en investigadora para una de las primeras agencias dedicadas a luchar contra la pobreza del país, Mobilization for Youth (MFY, Movilización para la Juventud).

Fue a esta organización a la que la "guerra contra la pobreza" de Lyndon B. Johnson tomo como modelo: dos años después de que Piven se sumara, en el medio de la popularidad del movimiento de derechos civiles de la época, el MFY se transformó de un programa de servicio social en un mecanismo de acción directa. Las organizaciones comunitarias de afroamericanos y puertorriqueños de bajos ingresos, unidas por los voluntarios del MFY, devinieron genuinos movimientos sociales que cambiaron para siempre la ciudad de Nueva York y dieron forma a la guerra nacional contra la pobreza.

Activistas que marchan bajo la bandera de la National Welfare Reform Organization en la “campaña de los pobres”, Washington, DC, mayo-junio de 1968. (Colección Jack Rottier / Biblioteca de la Universidad George Mason)
Activistas que marchan bajo la bandera de la National Welfare Reform Organization en la “campaña de los pobres”, Washington, DC, mayo-junio de 1968. (Colección Jack Rottier / Biblioteca de la Universidad George Mason)

Piven es reconocida tanto por sus contribuciones a la teoría social como por su activismo social. A lo largo de su carrera, ha estado en los consejos directivos de la Unión por Libertades Civiles (American Civil Liberties Union) y de los Socialistas Demócratas de América, y también ha ocupado cargos en varias asociaciones profesionales para el desarrollo social. Fue presidenta de la Asociación Americana de Ciencia Política, y de la Sociedad para el Estudio de Problemas Sociales.

Un artículo de 1965 titulado "Movilizando a los pobres: cómo se puede hacer", lanzó a Piven y a su co-autor, Richard Cloward, a una conversación nacional sobre el estado del bienestar y los derechos laborales. Ellos argumentaban que mucha de la gente que calificaba para recibir beneficios sociales no los estaba recibiendo y que de registrarse y forzar que los gobiernos locales pagaran por estos beneficios, estos entrarían en bancarrota. Esto llamaría la atención del gobierno nacional, que entonces debería reconocer la crisis nacional de pobreza y hacer algo para resolverla.

Piven argumentaba que cualquier intento de aumentar la influencia de los pobres a través de la participación política general estaba condenado a fallar. Si bien los estudiosos pluralistas afirmaban que el sistema político era flexible a cualquiera que supiera cómo utilizarlo, Piven insistió en la importancia del cálculo político básico: a menos que un electorado pudiera quitar las llaves del poder de las élites políticas, serían ignorados. Desorganizados, empobrecidos y, a menudo, ausentes o frustrados en las urnas, los pobres no podrían representar una amenaza para la política de siempre.

Esta estrategia, conocida en sociología como Cloward-Piven, tuvo mucho éxito. Durante los años subsiguientes, la MFY coordinó más de cincuenta programas experimentales diseñados para reducir la pobreza y el crimen, al punto que los autores de la reforma más importante dl movimiento, el "Economic Opportunity Act" de 1964, la denominaron la chispa que inició todo.

El trabajo colaborativo de Piven y Cloward fue muy influyente y ambos consiguieron puestos en la escuela de trabajo social en la Universidad de Columbia. A los pocos años, se casaron y escribieron libros y artículos juntos hasta que Cloward falleció en el 2001.

Pero a medida que fueron pasando los años, Piven y sus ideas radicales pasaron de moda. En los años ochenta y noventa, hizo una campaña implacable contra los recortes de asistencia social. Pero por ese entonces, los movimientos sociales habían perdido fuerza, y lo que valía en esa época era la privatización, los negocios y el neoliberalismo. Reagan y Clinton eliminaron muchas de las protecciones propuestas e implementadas en los sesenta y setenta. Era la única voz que pedía que no destriparan a los sistemas de beneficios sociales. Y a diferencia de sus compañeros, ella no se sumó al Partido Demócrata de esas épocas. Criticó duramente a los Clinton durante todos estos años, acusándolos de no representar a la gente pobre que los votó porque no tenían otra opción. Ella siempre se mantuvo fiel sus principios.

Los manifestantes de Occupy Wall Street se reúnen en Duarte Square en Nueva York el 15 de noviembre de 2011 y desatan un movimiento nacional en contra de la desigualdad económica. (Reuters)
Los manifestantes de Occupy Wall Street se reúnen en Duarte Square en Nueva York el 15 de noviembre de 2011 y desatan un movimiento nacional en contra de la desigualdad económica. (Reuters)

Participó del movimiento Occupy Wall Street del 2011. Escribió editoriales para The Guardian sobre esta protesta, implorándole a los jóvenes – y a la izquierda en general – que no se dieran por vencidos. Pero mientras tanto era ridiculizada por figuras de la derecha como Glenn Beck, quien decía que sus teorías eran "fundamentalmente responsables de la insostenibilidad y posible colapso del sistema económico ". Argumentos similares a los utilizados por comentaristas para justificar las políticas de Trump, al afirmar que las leyes migratorias de Obama – principalmente el derecho de inmigrantes que reciben estatus de refugiados a recibir ayuda estatal – están basadas en la "locuras" propuestas por Piven y su marido. Otros dicen que la retorica promovida por ella condenó a la población afroamericana del país a volverse dependiente del sistema de bienestar. Incluso, la izquierda estadounidense, representada generalmente por el partido demócrata, la ha rechazado por radical y revolucionaria.

Sin embargo, la idea preponderante del trabajo de Piven sigue teniendo validez y poder de análisis hoy. Atrás de todo debate político, económico y social, existen una perspectiva que puede ser particularmente útil tanto para los activistas políticos como para los historiadores intelectuales. En pocas palabras: un académico o activista social nunca debe distraerse solamente con el debate oficial. Puede ser que luchas de poder que sustentan un debate se enfoquen en lo coyuntural y no en estructural. Para eso, hace falta siempre dar un paso atrás y preguntarse si hay algo mas complejo detrás de cada debate político o académico.

Hoy, en medio del resurgimiento de la izquierda radical en los Estados Unidos, el socialismo millenial como algunos lo llaman,- Piven es una figura que regresa a primera plana. Brinda entrevistas al New York Times y es invitada de honor de la Conferencia Socialista 2019, el próximo julio en Chicago.

"Desde la década de 1970, todo ha empeorado", aseguraba Piven en un seminario en un centro cultural en Manhattan la semana pasada. Hubo razones muy claras para esto. Argumenta que los pobres de hoy, no organizados, no tienen nada con qué negociar, y no pueden esperar obtener una redistribución de los recursos económicos mediante la negociación asimétrica. "La gente pobre", dijo, fue "humillada y callada". Los que están en el poder ahora están "locos", afirmó. "Pero también son malvados. Y seguirán siendo malvados porque son codiciosos". Solo una cosa los detendrá, dijo: "Tenemos que ser ruidosos, difíciles e ingobernables".

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Una experiencia gastronómica con vista al Río: cómo es la nueva propuesta culinaria de la Costanera

Enero Restaurant es una nueva propuesta que está en Costanera y ofrece la posibilidad de restaurante con mesas y take away (Manuel Cortina)Con una propuesta como la de Enero, el paseo de la Costanera porteña quiere firmemente recuperar su protagonismo gastronómico de antaño. Y propone fusionar tres pilares: una buena comida tradicional argentina, una precisa coctelería y un ambiente mundano y distendido para disfrutar de la mejor vista al Río de la Plata.Enero Restaurant tiene una imponente fachada que invita a los comensales a probar las delicias de sus dos menúes: el del restaurante y el del take away. Se puede incluso pedir en el lugar y comerlo en las mesitas compartidas o también en el patio externo que ofrecen.El sector de restaurante además de contar con mesas clásicas también tiene boxes íntimos y la decoración ofrece tonalidades verdes y aguamarinasEl coqueto restaurante de Costanera busca imponer un estilo trendy para competir con los otros locales gastronómicos de la zona, tanto con el mobiliario elegido y con la ambientación que seleccionaron para agasajar al comensal.En una de las primeras entradas al restaurante está el sector del take away, donde el menú es completamente diferente al que se sirve en el restaurante. Ofrece desde hamburguesas dobles hasta sándwiches de salchicha parrillera, papas fritas, rabas, pizzas y buñuelos, todo para llevar.La barra del take away. Con menú y carta diferente. Ahí se pueden encontrar sándwiches que no aparecen en el menú del restaurantePara quienes reserven dentro del restaurante tienen la posibilidad de escuchar la música que pasarán los DJ´s más aclamados locales y visitas internacionales . La música es un factor muy importante para que acompañe siempre un buen plato de comida y la salida sea completa.Enero cuenta con un patio externo con un importante deck. Ahí abundan para lograr un ambiente de reunión y distendido mesas altas, sillones y camastros. Es un patio convertido en jardín, en cuyo centro se erige un árbol de más de cien años y aparece una barra de tragos de autor que rubricará el disfrute de la buena música.Cada noche, un DJ musicaliza los distintos ambientes de Enero. El concepto de ambiente, buena gastronomía y tragos de autor representan las claves del lugar.Deck con vista al río, camastros y una barra increíble construida alrededor de los árbolesEste es un proyecto que soñaron siete amigos, hoy devenidos socios. Tres de ellos -Quique Yafuso, Tucho Mancini y Cabito Massa Alcántara- con experiencia en el mundo de la gastronomía; y el cuarto, Luigi Ghidotti en el mundo de la publicidad, se juntaron inicialmente y sumaron para emprender esta nueva aventura a Diego Rosigñolo, Roco Sueiro y Toto Lafiandra. "Queremos que sea como estar de vacaciones todo el año", afirmaron en diálogo con Infobae el día de la inauguración. "Queremos principalmente que cuando cada comensal venga se lleve la sensación de que tenga la pulsera en la mano de un hotel de 5 estrellas, buena música, excelente coctelería y calidad en la comida", puntualizó Cabito.Una exclusiva barra de tragos no falta en Enero. Diseñada por Sebastián Atienza, los cocktails son de autor y se pueden pedir en ambas barrasLuigi Ghidotti se encargó de la parte más estética y dijo: "Lo que nos pasó es que amamos esta zona, está subvaluada y lamentablemente no está explotada. En otras partes del mundo eso sería el Mediterráneo y nosotros quisimos darle al restaurante lo que el río se merece".En cuanto a la cocina Cabito explicó: "Queremos mantener lo simple pero le damos mucha importancia a las guarniciones, vamos a ir detrás del producto de estación, cariño en las ensaladas, a los vegetales, en sus cocciones, tenemos un horno de barro donde hacemos una pizza que tiene un levado a 72 horas con una harina que es 100% digerible".El salón interior cuenta con una cava de vinos y dos barras, una interna y otra externa."Hay opciones aptas para celíacos, con un lugar especial con freidoras y ollas aparte. También opciones vegetarianas y veganas. Tanto en el menú de comidas como en los postres", agregó Ghidotti.Tucho Mancini aseguró que la milanesa de cuadril será seguramente uno de los platos preferidos del lugar.Enero ofrece platos aptos para vegetarianos, veganos y celíacos"Vamos a hacer el volcán de chocolate pero con chocolate belga de 72% cacao. Las ribs son muy buenas y los langostinos son del tamaño de un celular. Tratamos de bajar la cantidad de fritos pero igualmente vas a encontrar unas papas fritas, algo bien hecho y cuidado", agregó Cabito.La carta de tragos fue diseñada por Sebastián Atienza. Además van a ofrecer cerveza tirada, smoothies y bebidas sin alcohol. Tienen tres barras, una en el salón interno, otra en el patio externo y otra en la terraza con vista al Río de la Plata. Todas ambientadas.Apuestan a una coctelería de autor con tragos únicos y ricos. Spritz, con jugo de naranja uno de los favoritos de la nocheGhidotti, encargado de la parte de diseño, dijo: "Tenemos un deck y una terraza que ningún local que está en costanera lo tiene. Están todos construidos mirando de espaldas con vidrios polarizados que no ves el río, nosotros quisimos hacer todo lo contrario".La terraza con vista al Río de la Plata, la vedette del restaurante. Con barra arriba, más mesas y sillones con almohadones"Podés venir con la bici, con tu mascota, tenemos estacionamiento tenemos todo para que la experiencia sea completa. El take away estará abierto desde las 12 del mediodía hasta la 1 de la madrugada y el restaurante de domingo a jueves desde las 12 hasta las 00 y sábados y domingos hasta las 1, los lunes está cerrado", finalizaron los amigos y ahora también socios.Fotos: Manuel CortinaSEGUÍ LEYENDO:Con espacio coworking y patio gastronómico: cómo es por dentro el Mercado de San NicolásDoHo: gastronomía ecléctica, café barista y más en el nuevo barrio foodie porteño

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