Los 25 peores refuerzos de Independiente y Racing en los últimos años

No fueron los únicos equipos que apostaron por estrellas que se estrellaron al ponerse la camiseta de su club. Los antecedentes de Boca y River permitieron la búsqueda en Avellaneda. Algunos nombres que arribaron al Rojo y la Academia con la misión de convertirse en figuras y se ahogaron en las contaminadas aguas del Riachuelo.

1 Cristian Lucchetti

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"Me pongo insulina entre 4 y 5 veces por día", reveló el Laucha en una entrevista con Página 12 cuando el arquero de Atlético Tucumán explicó su convivencia con la diabetes. Su problema con el azúcar se descubrió varios años antes, cuando se puso la camiseta de la Academia en 2004. Luego de un pésimo torneo escapó como una rata para Banfield.

2 Darío Sala

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Antes de dedicarse al fútbol fue paseador de perros. Como si se tratara de una premonición, el arquero del Rojo que también pasó por River, tuvo un breve paso por Avellaneda en 2002. Encontró su lugar en el mundo en Dallas, donde se retiró y llegó a la Selección como traductor del Tata Martino en una gira que la Albiceleste hizo por Estados Unidos en 2015. También se destacó vendiendo churros y choripanes en Córdoba.

3 Luis Ibáñez

"Vuelvo al país para ser campeón con Racing", había asegurado el lateral que surgió de Boca e incursionó por el Dinamo Zagreb de Croacia. Su experiencia en Europa, los compromisos en la Champions League y el sueño de hacer historia en el país se dilapidaron cuando llegó al Cilindro. Duró un torneo en la banda izquierda y se fue para llevar sus promesas de títulos a Hungría, Serbia y Turquía.

4 Freddy Grisales

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"Cuando me fui de Independiente me quedó un sinsabor amargo", dijo Totono cuando se fue del Rojo en 2008, luego de presentarse en 13 partidos y no lograr convertir ni siquiera un gol. Su análisis no permite ninguna aclaración.

5 Roberto Ayala

Foto NA: SANTIAGO PANDOLFI
Foto NA: SANTIAGO PANDOLFI

El central que brilló en la Selección llegó a Racing por una cifra cercana al millón de dólares. En 38 partidos, sólo fue titular en 10. Cada vez que el Ratón visita el Cilindro pregunta si hay un tal Mauro Obolo, ya que en su debut el delantero que estaba en Arsenal de Sarandí expuso las limitaciones del Ratón. Su producción fue tan pobre que se vio obligado a colgar los botines.

6 Juan Caicedo

Foto NA: IGNACIO SARRAF/DPzzzz
Foto NA: IGNACIO SARRAF/DPzzzz

Para el Torneo Final del 2013 Independiente presentó al delantero como la máxima figura internacional. Sólo había que analizar su apodo: "Sorongo". Al término de ese certamen el Rojo no pudo esquivar al Fantasma de la B y su destino fue el del Nacional. No se le podía exigir mucho a un hombre que tenía una pierna más larga que la otra.

7 Mario Bolatti

Brilló en Huracán y se ganó un lugar en la lista de Diego Maradona para el Mundial de Sudáfrica en 2010. Su juego se fue diluyendo por la Fiorentina y el Inter de Brasil hasta que arribó en Racing, donde fracasó después de 17 partidos. Su camino descendente continuó por el Botafogo, Belgrano y Boca Unidos de Corrientes.

8 Marco Pérez

AFP / Juan Mabromata
AFP / Juan Mabromata

El colombiano se ganó el apodo de la Pantera en Gimnasia. Su velocidad entusiasmó a los dirigentes de Independiente. Sin embargo, los cráneos del Rojo sólo debían observar la presentación que había tenido el delantero cuando se fue del Lobo al Zaragoza. Esa caída hubiera evitado el fiasco de la pobre cosecha de 3 goles en 16 partidos con la camiseta del Diablo.

9 José Sand

. AFP PHOTO / Alejandro PAGNI
. AFP PHOTO / Alejandro PAGNI

"Dénsela a Sand que les va hacer ganar mucha plata. Todas las pelotas que vayan a Sand", exigía en cada entrenamiento Luis Zubeldía cuando ambos estaban en la Academia. El Pepe sólo anotó 2 tantos en sus 24 presentaciones, lo que significa un promedio de 0,08 goles por partido. Hoy la fórmula se repite en Lanús y el futuro no parece ser muy auspicioso para el Granate.

10 Luis Guadalupe

Nunca nadie entendió muy bien el paso del peruano por Independiente. Llegó por recomendación de César Luis Menotti en 1999 y los argumentos del Flaco se basaban en la búsqueda de un grandote con calidad. Incluso algunos periodistas partidarios insistían en que podía jugar de enganche. Con su metro 98 sólo disputó 3 partidos y en todos fue de central. Todavía los más memoriosos festejan su gol contra el Corinthians por la Copa Mercosur. Su paso fugaz fue el envión para que traslade su polifuncionalidad a Grecia y Bélgica.

11 Carlos Luna

Foto NA: CLAUDIO PERIN/
Foto NA: CLAUDIO PERIN/

Figura de Tigre, el Chino hizo goles de todos los colores con todas las camisetas que vistió menos con la de Racing. El delantero suma más de 100 conquistas a lo largo de su carrera, pero en Avellaneda se le mojó la pólvora: un grito en 21 partidos le dejó un promedio de 0,05 festejos por presentación.

12 Luciano Leguizamón

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El delantero quería ganar algún título con Independiente. Sus alegrías en Arsenal de Sarandí representaban una motivación especial, dado que su ilusión estaba en repetir sus hazañas en un grande. Sin embargo, su pésimo estado físico lo alejó de las redes: anotó 1 gol en sus 19 partidos. Insultado por los hinchas, se fue por la puerta de atrás del Libertadores de América. Como el club tenía una deuda con él, cumplió su objetivo y se quedó con las copas (aunque fue a través de un embargo a la institución).

13 Claudio Bieler

FOTO NA:Mariano Sanchez
FOTO NA:Mariano Sanchez

La llegada del Taca a Racing se resolvió en una madrugada de enero en 2010. Campeón de la Libertadores, la Sudamericana y la Recopa con Liga de Quito, el delantero prometía goles en el Cilindro. Fueron 8 en 36 partidos. Compartió la ofensiva con Gabriel Hauche. Uno logró el título en 2014 y el otro continuó su carrera por equipos como Quilmes, Belgrano y San Martín de Tucumán.

14 Matías Defederico

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Fue una de las figuras del Huracán de Cappa. En el Globo era una atacante punzante, atrevido y goleador, pero cuando llegó a Independiente se preocupó más por su exposición mediática y sus conflictos familiares. Anotó 3 goles en 31 partidos y se fue insultado y amenazado por los hinchas. Su exótica carrera continuó por Emiratos Árabes Unidos, Mataderos, Turquía, Ecuador, Arabia Saudita y Grecia.

15 Federico Santander

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"Mi juego es similar al de Zlatan", dijo el delantero cuando se presentó con la camiseta albiceleste. Nunca aclaró si se refería a Ibrahimovic, porque su juego fue tan pobre que se fue de Avellaneda sin llegar a la red. El tiempo los volvió a cruzar en la Copa Libertadores cuando el paraguayo defendía la camiseta de Guaraní. Como es habitual en Racing, el resultado no fue positivo.

16 Orlando Maturana

El recuerdo del Palomo Usuriaga hizo que Independiente busque a un delantero colombiano de características similares. Tal vez por tener el mismo apellido que el mítico entrenador cafetero, la dirigencia apostó por él. El paso del Pony por Avellaneda fue impresentable, pero no se perdió el póster del campeón de la Supercopa en 1995. Una situación similar a la que vivió en 2001 en la Libertadores con Olimpia de Paraguay.

17 Mauro Camoranesi

FOTO NA: DAMIAN DOPACIO
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Pareciera que en el Cilindro hay excelentes perchas, porque el caso de la figura de la Juventus fue similar al del Ratón Ayala. El consagrado en declive que llegó para colgar los botines. Sus diferencias con Mostaza Merlo lo alejaron de las canchas y su adiós se produjo después de una discusión con Víctor Blanco. En los pasillos del Presidente Perón aseguran que él decía tener su propio brillo (el de la estrella del Mundial de Alemania que ganó con Italia).

18 Sebastián Rozental

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El chileno llegó como figura de la U Católica para ponerse la 10 que alguna vez usó Bochini. Los hinchas lo recuerdan por su exceso de peso y su larga cabellera. No llegó a jugar 10 partidos en el 2000 y cruzó la Cordillera para sumarse al Colo Colo. Su mejor gambeta fue eludir la crisis que sufrió Argentina al año siguiente.

19 John Galliquio

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El peruano llegó a Racing para la temporada 2003/04 de la mano de Ángel Cappa. Fueron 16 partidos de intrascendencia absoluta. Sin proyecciones, sin marca, sin goles, sin conceptos… Un fiasco que pocos recuerdan por el lateral del Presidente Perón. Con el tiempo aseguró que nunca se adaptó porque en su país jugaba de central. La última vez que lo vieron tenía puesta la camiseta de Serrato Pacasmayo, de la segunda división peruana.

20 José Moreno

Otro colombiano que llegó al Rojo con la misión de convertirse en goleador. Tan atrevido que no se presentó a entrenar durante una semana y la dirigencia lo intimó para que vuelva al club. En 19 presentaciones convirtió 4 tantos y se fue para Rumania. El único recuerdo que tiene en Independiente es su foto de portada en Wikipedia.

21 Erwin Avalos

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En la temporada 2007/08 Racing contrató al paraguayo para escaparle al descenso. Anotó 4 goles en 18 partidos. Nadie entiende cómo pudo asociarse con Maxi Moralez en la ofensiva de la Academia. Su máximo logro fue invertir en la zona al poner una pizzería en Lanús con el nombre "Bodegol".

22 Ángel Puertas

FOTO NA: DAMIAN DOPACIO
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El defensor que surgió en San Lorenzo llegó a Independiente en el ocaso de su carrera. Fue otro de los refuerzos fracasados que embargó al club cuando se retiró sin pena ni gloria. Dos años más tarde de su paso por Avellaneda se retiró en Platense.

23 Rodrigo Amaral

El uruguayo tuvo un gran torneo juvenil y arribó a la Academia como si se tratara del nuevo Rubén Paz. En los pasillos del Cilindro aseguran que el ídolo de Racing tiene mejor estado físico que la promesa que no resultó. Hace más de 2 años que se está poniendo a punto. Actualmente fue cedido a préstamo a Nacional de Montevideo.

24 Sergio Manoel

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El brasileño se sumó a las filas del Rojo en 2004. Volante creativo dijo que venía para ponerse la 10 que alguna vez usó Ricardo Bochini. Cuando le consultaron si conocía al Bocha, aseguró que no sabía quién era. Después de aquella respuesta duró 4 partidos en Avellaneda y voló hacia la segunda división de su país.

25 Federico Vismara

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Tan mala fue la estadía de La Bruja en Racing, que los periodistas partidarios bautizaron el Día del Ñoqui como el Día Vismara. Incluso hubo rumores que se instalaron en el club sobre el nombre que le puso la hija de Dieco Cocca (DT del equipo) a su perra: "Vismala". Hoy es dueño de la mitad de la cancha de Chacarita junto a Diego Rivero. Entre los dos suman más de 70 años de experiencia.

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Ezeiza, la “masacre” que no fue

Una lucha por el control del palco que derivó en enfrentamientoSe ha impuesto una versión simplista de los años 70, relatada por ex dirigentes montoneros como Miguel Bonasso, Horacio Verbitsky y otros, cuyo desarrollo puede sintetizarse de este modo: "Nosotros fuimos los que más luchamos para traer a Perón y él cuando llegó nos traicionó, se alió con los malos (sindicalistas y otros) nos persiguió y nos echó de la Plaza". En síntesis, la historia de un tercer Perón fascista que viene a convalidar la teoría de los viejos izquierdistas que en 1946 se aliaron al embajador norteamericano Spruille Braden para enfrentar al "nipo-nazi-fascismo" peronista. Otros autores de cuño liberal, aunque critican a la guerrilla montonera, coinciden con ellos que el malo de la película fue Perón. Terminan compartiendo la versión del mismo Jorge Videla de que "la Triple A fue una creación directa de Perón", y de que la represión ilegal "no fue idea de las FFAA sino del propio gobierno peronista".Y, en esa versión de la historia, se cruzan y coinciden los Bonasso y Verbitsky con el genocida Jorge Rafael Videla. La guerrilla necesita ese argumento para justificar sus gravísimos errores políticos y los genocidas para descargar sus culpas.La multitudinaria concentración en EzeizaMi libro La Lealtad-Los montoneros que se quedaron con Perón está dedicado íntegramente a desmontar esta versión simplista de una historia de buenos y malos. Con la particularidad de que está basado en el testimonio de 50 militantes del bando de los "buenos", o sea, ex guerrilleros que lucharon hasta 1973 por el retorno de Perón. Allí explico en detalle los sucesos del 20 de junio en Ezeiza que trataré de sintetizar brevemente aquí.En el relato montonero, el “ajusticiamiento” de Rucci fue para vengar la “Masacre de Ezeiza”Hace poco alguien dijo que el Pacto Social de Perón en 1973 fue una idea genial. Pacto que tenía dos soportes: Jose Ber Gelbard, por el sector empresario, y José Ignacio Rucci, por la CGT. Habría que decir que asesinar a Rucci dos días después de que Perón ganase por el 62 por ciento de los votos no fue un acto justiciero por parte de Montoneros, sino uno de los errores más gruesos de su historia, error que los llevó a enfrentar a Perón muchos meses antes de que el General los tratase de "imberbes" en la Plaza.Y aquí empalma el relato montonero con los hechos de Ezeiza. El "ajusticiamiento" de Rucci fue para vengar la "Masacre de Ezeiza". La descripción sucinta de los hechos es la siguiente: para recibir al General Perón en su retorno definitivo a la patria, se convocó un acto, en un palco montado en cercanías del puente 12 de la autopista Richieri. Cerca de 3 millones de personas se dieron cita desde muy temprano. Pero lo que iba a ser una fiesta esperada durante 18 años se transformó en una enorme frustración.Cerca de las 14 horas, en la parte posterior del palco se generó un tiroteo entre el grupo de custodia y una gruesa columna de Juventud Peronista identificada con FAR y Montoneros. El saldo de los enfrentamientos fue de 13 muertos y un número indeterminado de heridos.Los titulares de los principales diarios no mencionaban las palabras masacre o matanza sino: "Enfrentamientos entre grupos armados". Sin embargo FAR y Montoneros, denunciaron que había sido una emboscada preparada por los sectores de la ortodoxia peronista, que se convirtió en una matanza. Lo sugestivo es que sólo mencionaban dos o tres nombres de militantes asesinados. El mito de la "masacre" se agigantó con el tiempo y hoy casi nadie discute ese paradigma.En Ezeiza -como en muchos otras concentraciones de este tipo- hubo una disputa por copar el acto, movilizando grandes columnas para llegar con sus carteles lo más cerca posible del palco. Y sin dudas los ganadores fueron las columnas movilizadas por FAR y Montoneros que llegaron a posicionar sus carteles a pocos metros. El ex coronel Jorge Osinde se hizo cargo de la seguridad del palco, desplazando a las policías federal y provincial. Para ese fin constituyó un grupo de unos trescientos "pesados" con gente de la CNU (Concentración Nacional Universitaria), del CdO (Comando de Organización), custodios sindicales y ex militares peronistas. Un grupo variopinto de personajes de pocas luces, pero con vocación de "caza zurdos". Los proveyó de armas cortas y largas con directivas poco claras respecto en qué caso usarlas.En las columnas montoneras, identificados con brazaletes de colores diferenciados, marchaban grupos de militantes portando armas cortas de "defensa personal" . El propio Mario Firmenich calculó que serían unos cinco mil cuadros de JP armados "solo con armas cortas". Esta frase se destaca en todos los relatos como si las "armas cortas" fuesen un adorno o una banderita en la mano. Imaginemos entonces, un acto multitudinario con tres millones de personas, donde hay 300 locos en el palco fuertemente armados, y cinco mil jóvenes mezclados entre la gente provistos de armas cortas, pujando por ver quién pone los carteles más cerca. Un cóctel explosivo al que sólo le hacía falta una chispa para derivar en caos. Esto fue lo que sucedió a espaldas del palco, cuando una gruesa columna con carteles de FAR y Montoneros intentó pasar por detrás para posicionarse a la derecha del palco, lo que fue interpretado por los custodios como el intento de tomar el palco por asalto. Primero fueron insultos y empujones, luego cadenazos, hasta que alguien tiró el primer tiro y se desató el pandemonio. Lo que siguió fue una enorme confusión en la que nadie tenía claro quiénes ni contra quién disparaban.De los 13 muertos en la refriega, cuatro pertenecían a la JP: Horacio "Beto" Simona de Montoneros, Antonio Quispe de las FAR, Hugo Oscar Lanvers de la UES y Raúl Obregozo de la JP La Plata. Entre los custodios del palco las víctimas fueron tres: el capitán RE del ejército Máximo Chavarri, y los militantes del CdO: Rogelio Cuesta y Carlos Domínguez . Los otros 6 fallecidos no fueron reivindicados como militantes de ningún sector lo que indica que serían simples asistentes al acto. Los hechos hablan por sí mismos. Si de semejante despliegue de armas hubo cuatro muertos del sector FAR y Montoneros y tres muertos de los custodios del palco, es forzado caracterizar como emboscada y masacre. En todo caso habrá sido un enfrentamiento desigual donde ambos bandos pagaron su costo en vidas. La confusión e impericia de los custodios del palco fue tan grande que los llevó a atentar contra quienes serían de su propio bando. Es el caso los ocho torturados en el hotel de Ezeiza por la gente de Osinde: ninguno integraba las filas de la JP . Dardo José González y Luis Pellizon pertenecían a la UOM de Campana. Alberto Formigo y Tomás Almada, al sector ortodoxo de la juventud. Raúl Alberto Bartolomé, agente de la policía de Mendoza, llegó a Ezeiza con la CNU y relata que "me llevaron al hotel de Ezeiza y me torturaron, con Ciro Ahumada dirigiéndolos".La foto más simbólica de EzeizaSi existe una foto que simboliza los hechos de Ezeiza, es la del joven de pullover claro, izado al palco desde los pelos. Esa imagen se presenta como prueba irrefutable, de la agresión de que fueron víctimas los militantes de FAR y Montoneros. Sin embargo, en el año 2010, el investigador y escritor Enrique Arrosagaray logró descubrir y entrevistar al joven de la foto. Se llama Juan José Rincón, vive en Dock Sud. Era militante en la Juventud Peronista de la República Argentina ("Jotaperra"), de la ortodoxia peronista, y concurrió a Ezeiza, con la columna de Herminio Iglesias.Entre los testimonios de La Lealtad es muy clara Marcela Durrieu, ex militante montonera y participe de la refriega, cuando analiza lo sucedido : "No sé cómo empezó el tiroteo, pero un enfrentamiento, por grave que sea, no es lo mismo que una masacre y no es cierto que los montoneros habían concurrido desprevenidos y no imaginaran un posible enfrentamiento. Y esto no es de ninguna manera una disculpa a los hijos de puta de Osinde y compañía, pero si lo realmente importante era el encuentro de Perón con su pueblo, la respuesta debió ser facilitarlo, independientemente de quien custodiara el palco, y asegurar que no hubiera incidentes. Me detengo en esto, porque Ezeiza fue una excusa perfecta para comenzar la estrategia de victimización y enfrentamiento frontal con el peronismo y con Perón. La insistencia en destacar que había sido una emboscada, en asignarse todos los muertos y heridos, en magnificar los hechos y en diluir la trascendencia de la imposibilidad del descenso de Perón fueron una política dirigida a convencer al país y a la tropa propia de la condición de víctimas. La Conducción [de Montoneros] tenía resuelto, o consideraba irremediable el enfrentamiento con Perón, desde el día en que quedó claro el regreso, sólo faltaba resolver el momento y la forma y, supongo que consciente o inconscientemente, el inicio fue Ezeiza"El autor es escritor. Su último libro es "Salvados por Francisco", Ediciones B 2019Seguí leyendo:Aldo Duzdevich: "Durante la dictadura, Bergoglio arriesgó mucho más que los que lo critican"Peronismo o kirchnerismo

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