Lavagna y Lifschitz almorzaron juntos en Cariló y ya piensan en un proyecto de unidad por afuera de Macri y de Cristina Kirchner

Lifschitz y Lavagna almorzaron juntos en Cariló (Diego Medina)
Lifschitz y Lavagna almorzaron juntos en Cariló (Diego Medina)

El gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, es uno de los actores importantes de la política nacional que desde hace un tiempo menciona a Roberto Lavagna cuando le preguntan quién podría encarar con firmeza el camino a la Casa Rosada en 2019. Lo hizo a finales del año pasado, cuando sugirió que el ex ministro de Economía nacional "puede ser el hombre del consenso". Y por lo visto el jueves en Cariló, la declaración no fue sólo un gesto diplomático: ese día ambos dirigentes aprovecharon las nubes y el viento sur que impidió disfrutar de la playa y, junto a sus esposas, almorzaron y proyectaron ideas y eventualidades. De alguna manera, con la foto para la que posaron a pedido de Infobae comenzó el año electoral.

Roberto Lavagna está alojado en una bonita casa en Cariló y pasa los días entre el ocio familiar y las reuniones políticas. Por ahora, el economista de 76 años no descarta ni afirma que vaya a ser candidato, pero sus movimientos empiezan a dar ciertos indicios de que algo de la situación le atrae.

La reunión con Lifschitz, que llegó a Cariló el miércoles por la noche junto a su esposa especialmente para el encuentro y se volvió al otro día a Santa Fe, es todo un mensaje.

Si bien ambos dirigentes evitaron hacer comentarios ante Infobae respecto del contenido de la charla que mantuvieron en Cariló, este medio pudo reconstruir que los une la voluntad de vencer a Cambiemos en las próximas elecciones y recuperar el desarrollo productivo. "Lo que está claro es que para evitar que el país siga con estos problemas sociales y económicos hay que conformar un gran frente de unidad", explicaron allegados a Lavagna.

Por ahora son todas posibilidades, pistas y construcción, lo que en la jerga se conoce como "rosca". Si hay una decisión tomada, aun no la dejaron trascender. Lo cierto es que ambos dirigentes coinciden en que se necesita un proyecto alternativo a los "polos" M y K como opción para el electorado.

Lavagna está con ganas de jugar en la carrera hacia Balcarce 50, pero todavía no tomó decisión alguna. Lifschitz, en tanto, cree que es el mejor nombre para encabezar "un proyecto de unidad de peronistas, radicales, progresistas e independientes". Y cree que si eso se da, puede ser una sorpresa.

"Hablaron de un proyecto alternativo al de Macri y al de Cristina y avanzaron", comentaron fuentes muy allegadas a ambos dirigentes, que ampliaron: "Ellos creen que este escenario electoral así planteado es igual al de 2015 y la gente está necesitando otras opciones".

El gobernador santafesino por el Partido Socialista resalta del ex ministro "su trayectoria, su experiencia" y que "tiene visiones para ordenar este país y esta economía desquiciada. Es una figura cercana para el peronismo, el radicalismo y para nosotros. Es una figura potable".

Un rato después del almuerzo con Lavagna, mientras volvía a Santa Fe, Lifschitz declaró en Radio con Vos: "El problema no son las personas sino los proyectos, el límite no tienen que ponerlo las personas. Creo que a veces es bueno tener en el equipo a un Messi o a un Maradona para ganar un campeonato. Hay equipos que sin tener una estrella famosa logran buenos resultados. Tal vez en esta oportunidad no hay un dirigente que pueda por si sólo sintetizar una idea, pero sí varios dirigentes que nos podemos poner de acuerdo en un proyecto común. Hay alternativas, las primarias son una herramienta".

Lifschitz cree que los que no están en esos polos "están cerca", y considera que el desafío será evaluar si son capaces de construir un proyecto común. En ese sentido, y aunque no reveló que un rato antes se había encontrado frente al mar con el economista, en la entrevista radial consideró que "Lavagna es una de las figuras que hoy pueden generar acuerdos".

El santafesino ve a Lavagna muy preocupado por la realidad del país pero sabe que el hombre en cuestión aun no tomó una decisión. "Es una de las figuras necesarias para el país del futuro, pero no es el único, hay que armar un buen equipo y sumar dirigentes del radicalismo, el peronismo, el progresismo, de la sociedad civil, y podemos armar un equipo", consideró.

Días atrás Lavagna también se reunió con Ricardo Alfonsín. El ex ministro se lo confirmó a Infobae, del mismo modo que lo había hecho el dirigente radical en una entrevista publicada el miércoles.

En esa charla con este medio, el hijo del ex Presidente consideró que Martín Lousteau podía ganarle a Mauricio Macri en una interna dentro de la alianza Cambiemos. "La UCR tiene miedo, pero Lousteau le puede ganar a Macri y tendríamos un presidente radical", dijo Alfonsín.

Para Lifschitz "el problema no es Lousteau, el problema es Cambiemos". Y explicó que tiene "mucho diálogo con Lousteau". Consideró que el joven -también ex ministro kirchnerista- "es muy crítico y coincidimos en cuanto a las líneas más importantes. Pero no coincidimos en la estrategia, que para mí es por afuera de Cambiemos".

Infobae consultó al entorno de Lifschitz con qué ánimo volvía de Cariló a su provincia. La respuesta fue: "Vuelve ilusionado". El próximo movimiento, se intuye, lo deberá dar Lavagna.

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Ezeiza, la “masacre” que no fue

Una lucha por el control del palco que derivó en enfrentamientoSe ha impuesto una versión simplista de los años 70, relatada por ex dirigentes montoneros como Miguel Bonasso, Horacio Verbitsky y otros, cuyo desarrollo puede sintetizarse de este modo: "Nosotros fuimos los que más luchamos para traer a Perón y él cuando llegó nos traicionó, se alió con los malos (sindicalistas y otros) nos persiguió y nos echó de la Plaza". En síntesis, la historia de un tercer Perón fascista que viene a convalidar la teoría de los viejos izquierdistas que en 1946 se aliaron al embajador norteamericano Spruille Braden para enfrentar al "nipo-nazi-fascismo" peronista. Otros autores de cuño liberal, aunque critican a la guerrilla montonera, coinciden con ellos que el malo de la película fue Perón. Terminan compartiendo la versión del mismo Jorge Videla de que "la Triple A fue una creación directa de Perón", y de que la represión ilegal "no fue idea de las FFAA sino del propio gobierno peronista".Y, en esa versión de la historia, se cruzan y coinciden los Bonasso y Verbitsky con el genocida Jorge Rafael Videla. La guerrilla necesita ese argumento para justificar sus gravísimos errores políticos y los genocidas para descargar sus culpas.La multitudinaria concentración en EzeizaMi libro La Lealtad-Los montoneros que se quedaron con Perón está dedicado íntegramente a desmontar esta versión simplista de una historia de buenos y malos. Con la particularidad de que está basado en el testimonio de 50 militantes del bando de los "buenos", o sea, ex guerrilleros que lucharon hasta 1973 por el retorno de Perón. Allí explico en detalle los sucesos del 20 de junio en Ezeiza que trataré de sintetizar brevemente aquí.En el relato montonero, el “ajusticiamiento” de Rucci fue para vengar la “Masacre de Ezeiza”Hace poco alguien dijo que el Pacto Social de Perón en 1973 fue una idea genial. Pacto que tenía dos soportes: Jose Ber Gelbard, por el sector empresario, y José Ignacio Rucci, por la CGT. Habría que decir que asesinar a Rucci dos días después de que Perón ganase por el 62 por ciento de los votos no fue un acto justiciero por parte de Montoneros, sino uno de los errores más gruesos de su historia, error que los llevó a enfrentar a Perón muchos meses antes de que el General los tratase de "imberbes" en la Plaza.Y aquí empalma el relato montonero con los hechos de Ezeiza. El "ajusticiamiento" de Rucci fue para vengar la "Masacre de Ezeiza". La descripción sucinta de los hechos es la siguiente: para recibir al General Perón en su retorno definitivo a la patria, se convocó un acto, en un palco montado en cercanías del puente 12 de la autopista Richieri. Cerca de 3 millones de personas se dieron cita desde muy temprano. Pero lo que iba a ser una fiesta esperada durante 18 años se transformó en una enorme frustración.Cerca de las 14 horas, en la parte posterior del palco se generó un tiroteo entre el grupo de custodia y una gruesa columna de Juventud Peronista identificada con FAR y Montoneros. El saldo de los enfrentamientos fue de 13 muertos y un número indeterminado de heridos.Los titulares de los principales diarios no mencionaban las palabras masacre o matanza sino: "Enfrentamientos entre grupos armados". Sin embargo FAR y Montoneros, denunciaron que había sido una emboscada preparada por los sectores de la ortodoxia peronista, que se convirtió en una matanza. Lo sugestivo es que sólo mencionaban dos o tres nombres de militantes asesinados. El mito de la "masacre" se agigantó con el tiempo y hoy casi nadie discute ese paradigma.En Ezeiza -como en muchos otras concentraciones de este tipo- hubo una disputa por copar el acto, movilizando grandes columnas para llegar con sus carteles lo más cerca posible del palco. Y sin dudas los ganadores fueron las columnas movilizadas por FAR y Montoneros que llegaron a posicionar sus carteles a pocos metros. El ex coronel Jorge Osinde se hizo cargo de la seguridad del palco, desplazando a las policías federal y provincial. Para ese fin constituyó un grupo de unos trescientos "pesados" con gente de la CNU (Concentración Nacional Universitaria), del CdO (Comando de Organización), custodios sindicales y ex militares peronistas. Un grupo variopinto de personajes de pocas luces, pero con vocación de "caza zurdos". Los proveyó de armas cortas y largas con directivas poco claras respecto en qué caso usarlas.En las columnas montoneras, identificados con brazaletes de colores diferenciados, marchaban grupos de militantes portando armas cortas de "defensa personal" . El propio Mario Firmenich calculó que serían unos cinco mil cuadros de JP armados "solo con armas cortas". Esta frase se destaca en todos los relatos como si las "armas cortas" fuesen un adorno o una banderita en la mano. Imaginemos entonces, un acto multitudinario con tres millones de personas, donde hay 300 locos en el palco fuertemente armados, y cinco mil jóvenes mezclados entre la gente provistos de armas cortas, pujando por ver quién pone los carteles más cerca. Un cóctel explosivo al que sólo le hacía falta una chispa para derivar en caos. Esto fue lo que sucedió a espaldas del palco, cuando una gruesa columna con carteles de FAR y Montoneros intentó pasar por detrás para posicionarse a la derecha del palco, lo que fue interpretado por los custodios como el intento de tomar el palco por asalto. Primero fueron insultos y empujones, luego cadenazos, hasta que alguien tiró el primer tiro y se desató el pandemonio. Lo que siguió fue una enorme confusión en la que nadie tenía claro quiénes ni contra quién disparaban.De los 13 muertos en la refriega, cuatro pertenecían a la JP: Horacio "Beto" Simona de Montoneros, Antonio Quispe de las FAR, Hugo Oscar Lanvers de la UES y Raúl Obregozo de la JP La Plata. Entre los custodios del palco las víctimas fueron tres: el capitán RE del ejército Máximo Chavarri, y los militantes del CdO: Rogelio Cuesta y Carlos Domínguez . Los otros 6 fallecidos no fueron reivindicados como militantes de ningún sector lo que indica que serían simples asistentes al acto. Los hechos hablan por sí mismos. Si de semejante despliegue de armas hubo cuatro muertos del sector FAR y Montoneros y tres muertos de los custodios del palco, es forzado caracterizar como emboscada y masacre. En todo caso habrá sido un enfrentamiento desigual donde ambos bandos pagaron su costo en vidas. La confusión e impericia de los custodios del palco fue tan grande que los llevó a atentar contra quienes serían de su propio bando. Es el caso los ocho torturados en el hotel de Ezeiza por la gente de Osinde: ninguno integraba las filas de la JP . Dardo José González y Luis Pellizon pertenecían a la UOM de Campana. Alberto Formigo y Tomás Almada, al sector ortodoxo de la juventud. Raúl Alberto Bartolomé, agente de la policía de Mendoza, llegó a Ezeiza con la CNU y relata que "me llevaron al hotel de Ezeiza y me torturaron, con Ciro Ahumada dirigiéndolos".La foto más simbólica de EzeizaSi existe una foto que simboliza los hechos de Ezeiza, es la del joven de pullover claro, izado al palco desde los pelos. Esa imagen se presenta como prueba irrefutable, de la agresión de que fueron víctimas los militantes de FAR y Montoneros. Sin embargo, en el año 2010, el investigador y escritor Enrique Arrosagaray logró descubrir y entrevistar al joven de la foto. Se llama Juan José Rincón, vive en Dock Sud. Era militante en la Juventud Peronista de la República Argentina ("Jotaperra"), de la ortodoxia peronista, y concurrió a Ezeiza, con la columna de Herminio Iglesias.Entre los testimonios de La Lealtad es muy clara Marcela Durrieu, ex militante montonera y participe de la refriega, cuando analiza lo sucedido : "No sé cómo empezó el tiroteo, pero un enfrentamiento, por grave que sea, no es lo mismo que una masacre y no es cierto que los montoneros habían concurrido desprevenidos y no imaginaran un posible enfrentamiento. Y esto no es de ninguna manera una disculpa a los hijos de puta de Osinde y compañía, pero si lo realmente importante era el encuentro de Perón con su pueblo, la respuesta debió ser facilitarlo, independientemente de quien custodiara el palco, y asegurar que no hubiera incidentes. Me detengo en esto, porque Ezeiza fue una excusa perfecta para comenzar la estrategia de victimización y enfrentamiento frontal con el peronismo y con Perón. La insistencia en destacar que había sido una emboscada, en asignarse todos los muertos y heridos, en magnificar los hechos y en diluir la trascendencia de la imposibilidad del descenso de Perón fueron una política dirigida a convencer al país y a la tropa propia de la condición de víctimas. La Conducción [de Montoneros] tenía resuelto, o consideraba irremediable el enfrentamiento con Perón, desde el día en que quedó claro el regreso, sólo faltaba resolver el momento y la forma y, supongo que consciente o inconscientemente, el inicio fue Ezeiza"El autor es escritor. Su último libro es "Salvados por Francisco", Ediciones B 2019Seguí leyendo:Aldo Duzdevich: "Durante la dictadura, Bergoglio arriesgó mucho más que los que lo critican"Peronismo o kirchnerismo

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