Falta de autoestima, valores y confianza: 7 secretos para desterrar las carencias

Conocerse y reconocerse a uno mismo con los defectos y virtudes y hacer de eso algo mejor
Conocerse y reconocerse a uno mismo con los defectos y virtudes y hacer de eso algo mejor

Cada momento, crítico o no, de la vida que debemos afrontar nos obliga a tomar decisiones que, en definitiva, van trazando caminos personales.
Por eso, todo lo que hacemos o dejamos de hacer expone cómo en verdad somos, con nuestras debilidades y nuestras fortalezas. Se trata, nada más
y nada menos, de conocerse y reconocerse a uno mismo con los defectos y
virtudes y hacer de eso algo mejor.

¿Qué pasa cuando nos sentimos destruidos frente a una crítica que registramos como negativa? ¿Por qué cuando queremos cambiar de trabajo sentimos que no vamos a poder lograrlo? ¿Cuáles son las carencias que hacen que la baja autoestima se apodere de nosotros? ¿Cómo influyen los valores en cada paso que damos?

A continuación, te proponemos una lista para detectar tus puntos más vulnerables, con algunas sugerencias para que los refuerces y descubras aspectos positivos que te ayudarán a superarte y avanzar, cada día, un poco más.

Cuando nos valoramos a nosotros mismos, experimentamos, nos sentimos seguros e importantes (IStock)
Cuando nos valoramos a nosotros mismos, experimentamos, nos sentimos seguros e importantes (IStock)

Carencia de autoestima

Se trata de lo que comúnmente llamamos "amor propio". Es decir, cómo una persona se ve a sí misma, qué se cree capaz de realizar o a dónde puede llegar. Por el contrario, la falta de una autoestima sólida está ligada directamente al bajo nivel de confianza que uno tiene en sí mismo y a la falta de objetivos claros. Sin dudas, es el motor interno que nos impulsa a hacer cosas.

¿Cómo ganar autoestima?

-Confiá más es vos y no tanto en lo que te dicen los demás sobre vos.
-Establecé objetivos puntuales para tu vida.
-Capitalizate rodeándote de gente positiva y sé crítico para poder descartar a quienes no te ayudan, con su forma de ser, a lograr este fin. Poco a poco, enfocándote en lo que en verdad deseás y queriéndote cada vez un poco más, lograrás vencer esta traba para potenciar tu estima personal.

Carencia de objetivos

Se traduce en la falta de metas concretas, de deseos y planes, propios o que incluyan a familiares o amigos. Ocurre cuando las personas no demuestran entusiasmo en algo porque no se ven capaces de superar una traba, sin importar si es fácil o difícil. Por el contrario, prefieren plantarse en la vereda de no "someterse a esa terrible situación" para, de esta forma, ahorrarse una posible frustración. Muchas veces, en este tratar de no sufrir, se pierden la oportunidad de probar qué tan lejos pueden llegar.

¿Cómo proyectarse?

– Establecé prioridades en los objetivos que te plantees. Escribilos en
orden de prioridad y tené siempre presente esa lista.
– Creé en tus metas, ilusionate e imaginá el momento en que llegás a ellas, pero siempre con los pies en la tierra para no ilusionarse por demás.
-Buscá una oreja que escuche tus objetivos e ideas. Apoyate en alguien para este camino.

Carencia de confianza

La visión negativa que produce la baja autoestima genera que no haya seguridad en lo que se va a hacer o se desea, y es así como aflora la falta de confianza en uno mismo. Como consecuencia, la carencia de seguridad surge cuando las habilidades y capacidades que tenés no alcanzan para creer que sí se puede. Esta falta, además, se expande al entorno y se termina desconfiando de todo el mundo: no son buenas las intenciones que el otro tiene para con nosotros, nadie desea ayudar sino que buscan engañarnos y aprovecharse, pensamos.

La visión negativa genera que no haya seguridad en lo que se va a hacer o se desea, y es así como aflora la falta de confianza en uno mismo
La visión negativa genera que no haya seguridad en lo que se va a hacer o se desea, y es así como aflora la falta de confianza en uno mismo

La timidez, la inseguridad y el temor a quedar en evidencia ante terceros,
ruborizarse al decir algo en público, bloquearse en una situación social y
titubear también son indicios de falta de confianza de quienes necesitan una
dosis extra de valor.

¿Cómo confiar más en vos mismo?

-Sentite seguro y decidido de lo que elegís diariamente para vos. No vivas
en la duda de si lo que decidís día a día es lo correcto.
-Marcá aquellas cosas que querés y esperás, tanto de vos como de terceros.
-Expresales a los demás qué es lo que esperas de ellos. ¡Sé claro!
-Reconocé los méritos ajenos y felicitá por eso. Todo lo que va, vuelve.

Carencia de optimismo

Si ver el vaso medio vacío es moneda corriente y no hay registros de momentos o situaciones positivas, es porque el optimismo es lo que está faltando, y la negatividad, sobrando. La falta de una visión positiva de las cosas se ve reflejada, diariamente, cuando las personas que logran algo no lo disfrutan y lo ven como efímero, mientras que cuando fracasan en algo lo
perciben como permanente, casi como un estigma.

¿Cómo ser más positivo?

-Cuando exista un tema que debas resolver no te estanques en el problema, concentrate en solucionarlo y en creer que sí sos capaz de cambiar las cosas
y mejorarlas.
-Que la sonrisa sea un sello que te distinga y el mundo lo reconozca.
-Marcate expectativas realistas y no pesimistas.
-Ponerle un toque de humor a la vida es una comprobada manera de pasarla mejor, de encarar cada día con buena onda y, en definitiva, de ser más felices.

Ponerle un toque de humor a la vida es una comprobada manera de pasarla mejor
Ponerle un toque de humor a la vida es una comprobada manera de pasarla mejor

Carencia de valores

Si bien cada persona cuenta con su lista personal de valores, aprendidos desde la familia y los amigos y reforzados a lo largo de la vida, lo más importante es tratar de tener nuestros propios valores como estandarte, sin abandonarlos en el camino por la falta de convicción. Por el contrario, la ausencia de estos principios vitales es un patrón que se repite en personas cuya autoestima, casualmente, es pobre. Por seguir a la corriente o dejarse influenciar por los demás, muchas veces las personas aceptan cosas que en verdad no desean o se enredan en situaciones que las lastiman. Entonces, mantener una postura firme respecto de lo que sentimos y pensamos, en este punto, es central. No lo resignes.

¿Cómo recuperar los valores?
– Cuestionate a vos mismo qué es importante, cuáles son tus principios y si estás en el camino correcto.
-Establecé reglas personales acordes con los valores que vos tenés.
-No los pierdas nunca de vista.
-Pensar y actuar en consecuencia no solo demuestra coherencia con vos
mismo, sino que te permitirá proyectarte hacia los demás tal y como sos. Para que te aceptan y te quieran así.

La falta de autoestima nos llevará a querer ser aceptados por todos y ese camino nos vuelve débiles y poco creíbles
La falta de autoestima nos llevará a querer ser aceptados por todos y ese camino nos vuelve débiles y poco creíbles

Carencia de coherencia

Siempre que no haya congruencia en la manera de actuar y no se sea transparente en la forma de ser, estamos ante la falta de coherencia. Muchas veces, para ser aceptados por la sociedad, tratamos de hacer cosas que los demás esperan de nosotros, pero no es lo que realmente queremos o sentimos. Nuevamente, la falta de autoestima nos llevará a querer ser aceptados por todos y ese camino nos vuelve débiles y poco creíbles.

¿Cómo trabajar sobre la coherencia?

-Sé sincero y manejate siempre con la verdad, tanto para vos mismo como para terceros.
-Rodeate de personas que lleven como estandarte la bandera de la verdad.
-Recordá que somos nosotros quienes debemos sentirnos bien con nosotros
mismos, para poder manifestar ese mismo sentimiento hacia los demás.
Popularmente, este concepto se puede resumir en una frase simple: "Somos lo que pensamos".

Carencia de autoconocimiento

Es importante analizarse y conocerse bien para saber y entender cuáles son tanto nuestros defectos como nuestras virtudes.

¿Cuál es la importancia del autoconocimiento?

Hará que todo sea mucho más sincero, al entender que no queremos hacer cosas para complacer a terceros, sino que buscamos estar bien con nosotros
mismos. Así, se aleja la decepción y se refuerza la autoestima.

¿Cómo conocerte más?

-Recordá que para conocer al universo primero es muy importante conocerse uno mismo.
-Cuestionate diariamente qué querés hacer, hacia dónde vas, qué buscás.
-Tomar una actitud de vida más consciente permite conectar con las emociones genuinas. Por eso, superar las carencias reforzando lo bueno que todos tenemos no es esconder los problemas, sino adoptar una actitud positiva en la vida.

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—¿Qué te impulsó a sacar este nuevo disco?—Es una buena pregunta porque estábamos grabando otro disco, una producción muy larga porque involucra invitados especiales, entonces ya no depende de nosotros cuándo se termina el disco. Y estábamos haciendo aquel disco de a poco y bueno, yo empecé a escribir letras y a mandarle tabletas por el correo a la noche ni bien las escribía a mi compañero Germán (Wiedemer), que escribió las canciones conmigo. Entonces este año nos empezamos a encontrar con canciones y empezamos a grabar las maquetas, los bocetos, lo que se conoce como los demos. Nos ayudó mucho un músico muy bueno que se llama Martín Pomares, que tocaba la guitarra y que le daba buen aspecto sonoro a estas grabaciones caseras.—Hoy, ¿a qué le cantás? —Es una buena pregunta. Muchas cosas me disparaban escribir letras. Por ejemplo, me gusta contemplar la Biblia pero desde un punto de vista no religioso ni teocrático. 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Inclusive muchas veces uno dice "quiero llegar a casa para hacer estas cosas tranquilo".Andrés Calamaro, con Teleshow—¿Cómo es el amor a los 57 años?—Caramba. Sabés que a los 57 años un hombre no se queda soltero, se queda solo. Una cosa es la soltería y otra cosa es la soledad. Y con 56 años, bueno, en estos últimos dos años me encontré solo. Y la soledad empezó a convencerme; me convenció, sí.—¿De qué?—Me convenció. O sea, estar solo es cómodo, como ponerse el mismo pantalón varios días seguidos. Evidentemente el amor nos hace vulnerables. Creo que hay que recordar que el amor también es una palabra. O sea, se habló demasiado del amor y no sabemos en realidad qué es. El corazón tiene una función muy noble y muy importante que es hacer circular la sangre por nuestro cuerpo. El corazón está dispuesto a latir durante 200 años, pero no hay cuerpo humano que aguante al corazón. Yo creo que el corazón ya hace bastante como para que encima lo hagamos responsable de nuestras desdichas sentimentales.—Otras de tus canciones hablan de lo prohibido como forma de vida. ¿Es así, te representa?—A mí me representa, pero no sé si estaba pensando en mí. Creo que cuando escribí esa frase estaba pensando en el poder femenino para conseguir cosas.—¿Cómo sería? —No, no, mejor no lo explico… Y no estoy hablando del empoderamiento feminista, no; estoy hablando de la capacidad de una mujer para conseguir cosas con sus encantos. Por ejemplo, no sé… Mata Hari."Verdades afiladas", de Andrés Calamaro—¿Te pasó muchas veces caer en esas trampas?—No sé. Con una o dos veces ya alcanza para tener experiencia y escribir una canción.—¿Cómo creés que fuiste evolucionando como artista?—Cuando empecé no me consideraba un letrista ni mucho menos. Al principio, cuando era joven, lo que quería era ser un músico aceptable para poder tocar con otros músicos más grandes. Y bueno, efectivamente pude tocar al lado de Beto Satragni, un gran músico uruguayo, más adelante con Miguel Abuelo, Charly García. Mis habilidades eran el teclado, o ser un buen elemento, un buen compañero en las giras, poder cantar; todo ayudaba un poco. Hacer letras, hacer canciones, ya es otro rubro que solamente tocar un teclado. Y es convertirse, sin exagerar la importancia de la palabra, en artista. Una cosa es poner tu talento al servicio del talento de alguien, y otra cosa es grabar tus propios discos. Así que fui escribiendo letras más de grande. El primer disco que tiene 100 % de letras mías es Nadie sale vivo de aquí, que está grabado en el año 88. Parece mucho, pero 30 años atrás yo no era un adolescente ya; tenía 25 largos…—¿Y en ese momento te daba miedo algo?—¿Miedo? Ya se nos había pasado el miedo a la policía. Yo fui adolescente en una época muy áspera de nuestro país, cuando vivía sujeto al terror de la dictadura militar violenta y los muchachos que no militábamos en política sufríamos mucho una presión ciudadana. Caminar de noche, ir a un recital con los amigos, podía pasar cualquier cosa. Y efectivamente: a veces pasaba cualquier cosa. Tenía 16 años cuando grabé por primera vez un disco. Y recuerdo el día que hicimos la firma simbólica del contrato, volvimos caminando festejando. Y ese día me llevaron por primera vez a una siniestra comisaría, Seccional de Toxicomanía, en la calle Huergo, lo que ahora se conoce como Puerto Madero. No sé si llegué a sentir miedo pero era preocupación, posiblemente un poco de paranoia también. Era una época en que no le decíamos el apellido a nadie: "Andrés", "Andrés", para que no nos metieran con nombre y apellido en una agenda que pudiera terminar en manos de la Policía. Parece muy complicado pero era nuestra vida cotidiana. Y aprendí a no tener miedo.—Pero en cuanto a lo personal, ¿miedo a que tus canciones no sean conocidas, miedo a que tu carrera sea corta? ¿Llegaste en algún momento a pensar en eso?—Mi carrera es demasiado larga, pero hace 25 años no era miedo. Yo pensaba: "Con 60 años, ¿de qué voy a vivir, quién me va a dar de comer?".—No te imaginaste el éxito que fue tu carrera…—No, no. Lo único que quería era grabar un disco anecdóticamente antes de los 20 años y poder decir: "¡Ya grabé un disco!". A partir de lo cual todas fueron sorpresas, la confianza de Miguel, de Charly, el respeto de todos mis colegas. Nos conocemos hace… no son 1000 años pero son 900, ¿no? 40 años. Perdimos muchos compañeros en la batalla pero también somos muchos los que seguimos juntos.—¿Qué fue lo que más te costó conseguir?—Es una pregunta complicada para hacerle a alguien que respeta la ley del mínimo esfuerzo casi como única ley. O sea, yo tengo un severo cuadro de insomnio, entonces los viajes y las giras no son difíciles pero tampoco son fáciles, porque no soy esta gente que se apoya así y ya está durmiendo. Difícil es dormir después de un recital; eso es difícil. Primero te pasás dos horas con la televisión encendida sin volumen antes de sacarte la ropa. Es lo primero que pasa. Esa es difícil. Tal vez tendría que pensar en cosas realmente difíciles, ¿no? Pero mirá, afortunadamente me preguntás por algo difícil y no sé qué contestarte. Lo difícil es poder contestarte. No tengo idea.—¿Te importa lo que piensen de vos?—Y… ya estoy un poco blindado. Quiero decir, mis inclinaciones artísticas y políticas yo sé que pueden enojar a mucha gente. De todas maneras me siento acompañado por los intelectuales y por los buenos amigos, la gente que me importa está de acuerdo conmigo, supongo yo…Andrés Calamaro, con Teleshow—Políticas, ¿por qué?—Bueno, eso es algo que me ocurre más en España que acá. Mi defensa de la integridad de las corridas de toros, no sé si acá se va a entender. Soy argentino pero también soy español y estoy muy orgulloso de serlo. Sin embargo me gusta que en España haya un Rey, me gusta ir a ver corridas de toros. Y sin embargo todas estas cosas que son lindas en España me ponen un poco a la derecha del espectro y me acusan de fascista, lo cual es un disparate. Yo me río: fui educado en el socialismo, en el feminismo, como ateo… Pero no tengo problemas.—¿Acá no te pasa, en la Argentina?—Mirá, entre entre muchas barbaridades que dijo, (Domingo Faustino) Sarmiento dijo un par de cosas muy lindas, como que él se despertaba todos los días esperando que sus opiniones provoquen repudio y rechazo. Era un tipo muy interesante más allá de haber dicho un par de cosas que suenan bastante mal hoy en día… Pero quiero decir, yo debería estar orgulloso de aquella gente que me critica porque me critican por las cosas en las cuales yo creo, por mis amistades, por las cosas que yo defiendo. Entonces me gusta que hablen mal de mí porque creo en mí, y no me molesta el fracaso porque ya no sé en qué consiste el éxito. Y el día que fracase voy a aprovechar para el ocio creativo. El día que fracase me voy a tomar tiempo para escribir más canciones.

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