Jorge Lanata, contra todos: Macri, Carrió, Cristina Kirchner y hasta Tinelli

"¿Qué hago acá? ¿Por qué vine?", se preguntó Jorge Lanata ya sobre el escenario del Teatro Regina, al que subió con cierta dificultad: debió ser ayudado primero por un colaborador, y luego por Estelita, el personaje que interpreta Jey Mammon, y que hacía las veces de anfitriona.

Con pantalón de vestir y chaleco negros, saco turquesa y sombrero, el periodista fue el primer entrevistado en la serie de funciones que el humorista realiza junto a la sexóloga Alessandra Rampolla.

Sobre la mesa había dos copas, una botella de vino y dos vasos de agua, que acompañaron la noche en la cual el conductor de Periodismo Para Todos (PPT) habló de todos: Mauricio Macri, Cristina Fernández de Kirchner, Lilita Carrió, Marcelo Tinelli, Daniel Scioli.

Y también, de todo, como los cuadernos de las coimas K. Al comienzo de la entrevista Lanata recordó su pasado como mesero, trabajo que destacó porque "aprendés a servir". Al mismo tiempo que refería a su trasplante de riñón en 2015, prendió un cigarrillo. Le acercaron un cenicero. Rampolla le comunicó que es alérgica al cigarrillo. El periodista explicó que había advertido que no asistiría al reportaje si le impedían fumar. "Hablalo con el teatro", le sugirió a la sexóloga, pero dentro de una charla que siempre fue distendida. Y donde Lanata fue desglosando sus respuestas una a una, tema por tema.

Cuadernos de las coimas K. Ahora, por la historia del chofer (Oscar Centeno), para mí es todo cierto: yo entrevisté a la ex mujer y le creo todo. Me imagino que en algunas cosas debe mentir, su responsabilidad capaz es un poco distinta a cómo él la cuenta, pero hasta ahora, con todos los arrepentidos que hubo, todos confirmaron. Los empresarios mienten cuando dicen que era guita para las elecciones. Es mentira, no era guita para las elecciones. En eso mienten todos los empresarios, incluido el primo del Presidente (Ángelo Calcaterra). Estamos de vuelta frente a la oportunidad de hacer un cambio increíble e importante. El tema es si lo vamos a aprovechar. Hasta ahora nosotros desaprovechamos la oportunidad de cambiar.

Cristina Fernández de Kirchner. Se traicionó a sí misma y que hoy está en un nivel de disociación increíble. El kircherismo es una banda de chorros cínica, porque engaña a los pobres de la peor manera y se abusa de la ignorancia de los más pobres. Si querés afanar, afaná un banco, pero no robes a la gente más pobre. Hoy me contaban que la propia Cristina, ante su gente, no está reconociendo cosas que hicieron. Con lo cual pienso que está un poco salida de la realidad. Hace mucho que creo que tiene que estar presa, pero no por estas causas (cuadernos de las coimas K), sino por enriquecimiento ilícito. Es re fácil meter presa a Cristina: lo único que falta es una calculadora. Si hoy reabren esa causa, va presa de una. No puede haber comprado cinco hoteles durante la presidencia. Lo de la abogada exitosa es mentira. Es muy fácil meterla en cana por choreo común.

Mauricio Macri. Lo voté porque estaba frente a Cristina, y si no lo votaba me cortaba una mano y la tiraba en la urna. Ahora vería a quién tiene en frente. Nunca había votado a radicales y nunca había votado al Pro. Siempre voté partidos socialistas sabiendo que iban a perder, aunque si hubiera pensado que ganaban tampoco los votaba. En general, mis votos eran los típicos de centro izquierda.

Marcelo Tinelli. Tiene un gran dominio de cámara, es muy bueno conduciendo. Está encajonado en un formato que lo terminó jodiendo y no sabe cómo salir de él. Quiere ser político, y creo que es error terrible. No creo que esté preparado para ser ni presidente de un consorcio. No lo votaría.

Lilita Carrió. Fue la que pensó Cambiemos. Ella fue la única que pensó que los radicales podían unirse con Macri, contra todos los radicales. Macri no es de centro izquierda. Si la tengo que definir con una palabra es ecológica. Está loca. Tiene un delirio místico increíble. Tiene una gran visión de la macropolítica, de los procesos políticos. Es culta, cosa que la mitad de los políticos tienen que volver al primario. Y es ecológica en este sentido: tiene que estar. Yo no creo que Carrió tenga que ser Presidente. Nunca. Tiene que ser parte de cualquier gobierno de la Argentina porque tiene mucho para aportar desde cualquier lugar. Su visión hace falta para que el sistema se desarrolle.

Aportes de Cambiemos. No era solo un problema de la campaña de Cambiemos en la Provincia. Todo el mundo usa guita negra en las campañas. Lo cual es una vergüenza. Esto no es de ahora. Desde el 83 para acá fue así.

Daniel Scioli. Paz, turismo y trabajo.

Su adicción al cigarrillo. El pucho es la peor droga. He dejado otras drogas, y esta no. Tomé merca durante 10 años y la dejé. Es más jodido dejar el cigarrillo que la merca. En algún momento intenté dejarlo pero no con mucha convicción. Fumo tres atados por día, y fumo desde los 14. No me siento ingrato por fumar después del trasplante. Yo me muero como quiero. Si me lo prestaron (al órgano), me lo prestaron conscientemente.

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La historia del trasplante de rostro que le dio una segunda oportunidad a una joven que intentó suicidarse

(Video realizado con material de cortesía de National Geographic)A los 21 años, luego de haber sobrevivido tres sin nariz, con la vista dañada y aquejada de pérdida motriz por el traumatismo cerebral que sufrió al intentar suicidarse de un disparo de escopeta a la cabeza, Katie Stubblefield se convirtió en la paciente más joven que recibió un trasplante de cara. Una operación de 31 horas en la Clínica Cleveland, de Ohio, en la que trabajaron 11 cirujanos y numerosos especialistas, Katie recuperó "la que quizá sea la parte más distintiva de nuestro cuerpo y la naturaleza misma de la identidad humana", según sintetizó National Geographic, que dedicó su nueva tapa a su historia: un rostro.Katie Stubblefield meses antes de su intento de suicidio. Ahora, con su nueva cara transplantada. (Familia Stubblefield y Martin Schoeller/National Geographic)En esos tres años los motivos que la llevaron a querer terminar con su vida —un abandono amoroso, la súbita pérdida de trabajo de sus padres, dos cirugías por sus problemas gástricos— se dejaron ver bajo una luz diferente, y sus días volvieron a tener sentido para ella. "Llegar a este punto de recuperación ha sido a veces un camino difícil de transitar, pero me siento agradecida de que haya existido un camino", dijo tras la operación, en marzo de 2017, según documentó la clínica en su sitio."Siento gratitud eterna por el cuidado que este hospital me ha dado y continúa dándome en mi viaje de recuperación y cura", agregó la joven. "Decir que mis cirujanos, médicos, enfermeros y cuidadores son 'de primera' sería quedarme corta. Y para mi donante y su familia: las palabras no pueden expresar mi valoración de este regalo increíble".Portada del National GeographicDurante dos años, National Geographic siguió a Katie, a su familia, a la familia de la donante y a los médicos de Cleveland Clinic para crear este reportaje —y también un documental— sobre la persona número 40 que recibió una cara en el mundo, y en ese mismo hospital de Ohio donde, en 2008, la investigadora Maria Siemionow completó el primer trasplante facial en Estados Unidos.Alesia y Robb Stubblefield, los padres de Katie, aceptaron con alegría que su hija quisiera mostrar la historia de la transformación de lo que llamaba su "cara de Shrek", aunque —como advirtió la revista sobre el texto de Joanna Connors y las fotos de Maggie Steber y Lynn Johnson— mucho del material es difícil de procesar. "Las fotografías de Katie antes de la operación son especialmente duras. Las imágenes de la propia intervención pueden impresionar a algunos lectores. Pero estamos contando esta historia porque es importante", señaló la directora de National Geographic, Susan Goldberg.Antes de su operación, Katie Stubblefield conoció a dos transplantados faciales, Shaun Fiddler y Connie Culp (Maggie Steber/National Geographic)"Quería que la gente supiese lo asombrosa que es esta intervención y lo bella que es la vida", explicó Katie. "En resumen, quiero ayudar a otras personas".La historia, "sobre ciencia de vanguardia", como presenta Goldberg, es también el resultado de dos tragedias. El intento de suicidio de Katie, "un disparo que le destrozó la nariz, la boca, la mandíbula, la cara, parte de la frente y casi toda la visión". Y la muerte por sobredosis de Adrea Schneider, a los 31 años.La cirugía de Katie Stubblefield llevó 31 horas (Lynn Johnson/National Geographic)La abuela de Adrea, Sandra Bennington, debió tomar la decisión extraordinaria de donar su rostro. "Fue difícil, pero pensé: 'Dios mío, una chica tan jovencita que necesita una cara. Sería maravilloso'. Simplemente me pareció que era lo debido", dijo la mujer.El relato comienza con ese rostro."La cara reposa sobre una bandeja quirúrgica. Los ojos, vacíos y ciegos; la boca, abierta, como exclamando: '¡Oh!'. Por un instante, la cara reposa con expresión pasmada. Cirujanos, residentes y enfermeros, mudos de pronto, la observan impresionados mientras profesionales médicos, como si de unos paparazzi extrañamente educados se tratase, se acercan cámara en mano para documentar el momento. La cara, ya sin riego sanguíneo, palidece. Cada segundo que pasa separada del cuerpo se asemeja más a una máscara mortuoria del siglo XIX", escribió Connors en su artículo "La nueva cara de Katie, un trasplante facial histórico".Adrea Schneider, la donante de órganos cuya cara recibió Katie (Familia Bennington/National Geographic)Frank Papay, el cirujano que la traslada desde el quirófano donde dejó de pertener a la donante hacia el quirófano donde la espera Katie, mira la cara. "Es asombroso, piensa, lo que algunas personas deciden hacer por el prójimo: donarles el corazón, el hígado, incluso el rostro". Pronuncia para sí mismo una oración de agradecimiento y lleva la cara hacia su nueva vida.Adrea donó su corazón a una mujer de 60 años; su hígado, a un hombre de 66; el pulmón derecho a una mujer de 51 años y el izquierdo a otra de 62. También donó los riñones y las córneas. El útero se dedicó a la investigación sobre infertilidad.Katie Stubblefield con sus padres, Robb y Alesia (Maggie Steber/National Geographic)Y la cara, por el financiamiento del Departamento de Defensa de los Estados Unidos (los seguros de salud no cubren los trasplantes de cara por considerarlos experimentales) fue para Katie. El Instituto de Medicina Regenerativa de las Fuerzas Armadas espera mejorar, a partir de la experiencia de esta joven, los tratamientos de militares heridos en combate.Luego de un par de docenas de intervenciones quirúrgicas que llevó su recuperación del disparo, los médicos le dijeron a Katie que podían comenzar a pensar en un trasplante de cara. Ni ella ni sus padres se habían enterado de que desde 2005, cuando Isabelle Dinoire, desfigurada por el ataque de su perro, había recibido un rostro nuevo en Francia, tal cosa era posible.Katie Stubblefield antes del trasplante (Maggie Steber/National Geographic)"La cirugía incluyó el trasplante del cuero cabelludo, la frente, los párpados superiores e inferiores, las cuencas de los ojos, la nariz, la parte superior de las mejillas, la mandíbula, los dientes, parte de los nervios faciales, los músculos faciales y la piel, con lo que se reemplazó de manera efectiva el 100% del tejido facial de la paciente", reseñó en su momento el parte médico.Katie recuperó funciones básicas como masticar, hablar y ver mejor. Le quedan por delante más cirugías y una vida de medicamentos para evitar que su sistema inmunológico rechace su rostro. "Pero también podrá salir a la calle y compartir con todos aquellos jóvenes que se ven incapaces de seguir viviendo un importante mensaje que aprendió a un precio muy alto: 'Cualquier cosa que nos pase en la vida se puede superar. La vida es un regalo precioso'", dijo a la revista.MÁS SOBRE ESTE TEMA:Entre una niña y un niño: el dramático minuto a minuto que tuvo a Perú paralizado 24 horasUn laboratorio está cada vez más cerca de crear pulmones para trasplantes en humanos

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