17 frases destacadas de la declaración de Jóse López

Así llegó José López  Comodoro Py (Maximiliano Luna)

Así llegó José López Comodoro Py (Maximiliano Luna)

El ex Secretario de Obras Públicas, José López, declaró en el juicio oral que se le sigue por enriquecimiento ilícito. Sólo aceptó responder preguntas de su defensora. Por primera vez habló de los bolsos con 9 millones de dólares que intentaba ingresar al convento de General Rodríguez cuando fue detenido. Llamó la atención su forma de declarar ya que daba la impresión de estar recitando algo previamente escrito. A continuación, las frases salientes de la declaración del ex hombre de confianza de Julio De Vido.

1 -"En la actualidad trabajo en el Servicio Penitenciario armando bolsas, tengo un ingreso neto que es $6200, que tiene un 20% de descuento, que es fondo de reserva, quedando un disponible de aproximadamente 4900 que se utiliza para la cantina, para comida y en algunos casos para ayudar a mi hija Araceli".

2. "No tengo otro ahorro porque fueron embargados. La manutención de la familia lo realiza mi esposa".

3. "Voy a declarar siempre lo que no ponga en riesgo la seguridad de mi familia y la mía. No tuve libertad para elegir a mi anterior defensa. Esto estuvo evidenciado con mi primera defensora, me la pusieron, jamás la hubiera elegido voluntariamente".

4. "No me enriquecí en la función pública. Poseo casi las mismas propiedades que tenía en el año 2003".

5. "Poseo los mismos bienes de 2003, sólo se agregó un gomón, un terreno fiscal en El Calafate y un terreno de 1,9 hectáreas a en Tucumán".

6. "Nuestros ingresos durante mi gestión son absolutamente consistentes con los egresos que teníamos cada año. Están en las declaraciones juradas presentadas ante la AFIP y ante la Oficina Anticorrupción. Ante la OA, hacía las declaraciones con el contador, no participaba mi esposa, ella siempre estuvo al margen de mi actividad política".

7. "Con respecto a la casa de Dique Luján, ni Galera ni Gutiérrez son testaferros míos, firmé un alquiler con opción de compra. Ni mi esposa ni yo tenemos nada que ver con la propiedad de la casa de Dique Luján. Ni yo, ni mi esposa tenemos nada que ver con la propiedad del departamento de la Avenida Las Heras".

8. "Estando en Uruguay para las sesiones del Mercosur, un parlamentario me dijo a mí, a Rossi y a otro parlamentario más que me estaban investigando. Lo tomé para mí, pero no se lo dije a mi esposa para no preocuparla porque estaba estudiando para su último examen para recibirse de abogada".

9 ."Advertí interferencias en mis comunicaciones, tanto en el teléfono como en el correo electrónico, y observaciones en mi domicilio. Al poco tiempo fui citado a una reunión sobre la que no puedo dar detalles, pero fui obligado a quedar a disposición para hacer algunas diligencias que me iban a ir diciendo".

10. "La única diligencia fue el tema de los bolsos. Ese dinero no es mío. Cuando dije que es dinero de la política es porque así me lo indicaron. Ese dinero era de personas vinculadas a la política de las cuales no puedo hablar. No es una persona, sino varias. Yo mismo no sé quiénes son todos, ni quiero saberlo".

11. "La diligencia encomendada era que debía trasladar los bolsos al convento que yo conocía y al que tenía entrada, de allí los iban a ir retirando, a las monjas no había que darle precisiones".

12. "Me escoltaron tres personas, una en una moto y dos en un auto. Cuando digo que me escoltaron, no digo que eran simples acompañantes, me entregaron el dinero y me siguieron todo el camino a modo de control, por eso dejé el auto en marcha mientras hacía el traslado".

13. "Mi esposa nunca supo nada de esto, no sabía que iba a hacer esa noche ni mi familia tampoco. Eso era lo que me tenía los días previos en un estado de tensión. Ese estado de alteración lo notó mi esposa, estaba como loco, temió que me quitara la vida. Ella lo tomó por otro lado, llegamos a discutir por cuestiones de celos".

14. "Lo secuestrado no me pertenece, le pertenece a otras personas cuyas identidades no puedo revelar y mi intervención para ir al convento fue forzada. Ellos se sentían observados y seguidos por eso me expusieron".

15. "El dinero lo llevaron esa misma noche las tres personas que me escoltaron. No sabía que me iban a escoltar por eso tomé el arma, porque tenía miedo que me pasara algo en el traslado y también tuve miedo que me pasara algo en el camino de retorno".

16. "Me usaron como chivo expiatorio, como una maniobra distractiva para poner la atención pública en otro lugar, agregando ridiculeces inexplicables, no tuve otra alternativa que obedecer".

17. Consultado por su defensora acerca de si antes de ir a declarar hoy sufrió algún tipo de presión, José López dijo: "No puedo contestar esa pregunta"".

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La historia del trasplante de rostro que le dio una segunda oportunidad a una joven que intentó suicidarse

(Video realizado con material de cortesía de National Geographic)A los 21 años, luego de haber sobrevivido tres sin nariz, con la vista dañada y aquejada de pérdida motriz por el traumatismo cerebral que sufrió al intentar suicidarse de un disparo de escopeta a la cabeza, Katie Stubblefield se convirtió en la paciente más joven que recibió un trasplante de cara. Una operación de 31 horas en la Clínica Cleveland, de Ohio, en la que trabajaron 11 cirujanos y numerosos especialistas, Katie recuperó "la que quizá sea la parte más distintiva de nuestro cuerpo y la naturaleza misma de la identidad humana", según sintetizó National Geographic, que dedicó su nueva tapa a su historia: un rostro.Katie Stubblefield meses antes de su intento de suicidio. Ahora, con su nueva cara transplantada. (Familia Stubblefield y Martin Schoeller/National Geographic)En esos tres años los motivos que la llevaron a querer terminar con su vida —un abandono amoroso, la súbita pérdida de trabajo de sus padres, dos cirugías por sus problemas gástricos— se dejaron ver bajo una luz diferente, y sus días volvieron a tener sentido para ella. "Llegar a este punto de recuperación ha sido a veces un camino difícil de transitar, pero me siento agradecida de que haya existido un camino", dijo tras la operación, en marzo de 2017, según documentó la clínica en su sitio."Siento gratitud eterna por el cuidado que este hospital me ha dado y continúa dándome en mi viaje de recuperación y cura", agregó la joven. "Decir que mis cirujanos, médicos, enfermeros y cuidadores son 'de primera' sería quedarme corta. Y para mi donante y su familia: las palabras no pueden expresar mi valoración de este regalo increíble".Portada del National GeographicDurante dos años, National Geographic siguió a Katie, a su familia, a la familia de la donante y a los médicos de Cleveland Clinic para crear este reportaje —y también un documental— sobre la persona número 40 que recibió una cara en el mundo, y en ese mismo hospital de Ohio donde, en 2008, la investigadora Maria Siemionow completó el primer trasplante facial en Estados Unidos.Alesia y Robb Stubblefield, los padres de Katie, aceptaron con alegría que su hija quisiera mostrar la historia de la transformación de lo que llamaba su "cara de Shrek", aunque —como advirtió la revista sobre el texto de Joanna Connors y las fotos de Maggie Steber y Lynn Johnson— mucho del material es difícil de procesar. "Las fotografías de Katie antes de la operación son especialmente duras. Las imágenes de la propia intervención pueden impresionar a algunos lectores. Pero estamos contando esta historia porque es importante", señaló la directora de National Geographic, Susan Goldberg.Antes de su operación, Katie Stubblefield conoció a dos transplantados faciales, Shaun Fiddler y Connie Culp (Maggie Steber/National Geographic)"Quería que la gente supiese lo asombrosa que es esta intervención y lo bella que es la vida", explicó Katie. "En resumen, quiero ayudar a otras personas".La historia, "sobre ciencia de vanguardia", como presenta Goldberg, es también el resultado de dos tragedias. El intento de suicidio de Katie, "un disparo que le destrozó la nariz, la boca, la mandíbula, la cara, parte de la frente y casi toda la visión". Y la muerte por sobredosis de Adrea Schneider, a los 31 años.La cirugía de Katie Stubblefield llevó 31 horas (Lynn Johnson/National Geographic)La abuela de Adrea, Sandra Bennington, debió tomar la decisión extraordinaria de donar su rostro. "Fue difícil, pero pensé: 'Dios mío, una chica tan jovencita que necesita una cara. Sería maravilloso'. Simplemente me pareció que era lo debido", dijo la mujer.El relato comienza con ese rostro."La cara reposa sobre una bandeja quirúrgica. Los ojos, vacíos y ciegos; la boca, abierta, como exclamando: '¡Oh!'. Por un instante, la cara reposa con expresión pasmada. Cirujanos, residentes y enfermeros, mudos de pronto, la observan impresionados mientras profesionales médicos, como si de unos paparazzi extrañamente educados se tratase, se acercan cámara en mano para documentar el momento. La cara, ya sin riego sanguíneo, palidece. Cada segundo que pasa separada del cuerpo se asemeja más a una máscara mortuoria del siglo XIX", escribió Connors en su artículo "La nueva cara de Katie, un trasplante facial histórico".Adrea Schneider, la donante de órganos cuya cara recibió Katie (Familia Bennington/National Geographic)Frank Papay, el cirujano que la traslada desde el quirófano donde dejó de pertener a la donante hacia el quirófano donde la espera Katie, mira la cara. "Es asombroso, piensa, lo que algunas personas deciden hacer por el prójimo: donarles el corazón, el hígado, incluso el rostro". Pronuncia para sí mismo una oración de agradecimiento y lleva la cara hacia su nueva vida.Adrea donó su corazón a una mujer de 60 años; su hígado, a un hombre de 66; el pulmón derecho a una mujer de 51 años y el izquierdo a otra de 62. También donó los riñones y las córneas. El útero se dedicó a la investigación sobre infertilidad.Katie Stubblefield con sus padres, Robb y Alesia (Maggie Steber/National Geographic)Y la cara, por el financiamiento del Departamento de Defensa de los Estados Unidos (los seguros de salud no cubren los trasplantes de cara por considerarlos experimentales) fue para Katie. El Instituto de Medicina Regenerativa de las Fuerzas Armadas espera mejorar, a partir de la experiencia de esta joven, los tratamientos de militares heridos en combate.Luego de un par de docenas de intervenciones quirúrgicas que llevó su recuperación del disparo, los médicos le dijeron a Katie que podían comenzar a pensar en un trasplante de cara. Ni ella ni sus padres se habían enterado de que desde 2005, cuando Isabelle Dinoire, desfigurada por el ataque de su perro, había recibido un rostro nuevo en Francia, tal cosa era posible.Katie Stubblefield antes del trasplante (Maggie Steber/National Geographic)"La cirugía incluyó el trasplante del cuero cabelludo, la frente, los párpados superiores e inferiores, las cuencas de los ojos, la nariz, la parte superior de las mejillas, la mandíbula, los dientes, parte de los nervios faciales, los músculos faciales y la piel, con lo que se reemplazó de manera efectiva el 100% del tejido facial de la paciente", reseñó en su momento el parte médico.Katie recuperó funciones básicas como masticar, hablar y ver mejor. Le quedan por delante más cirugías y una vida de medicamentos para evitar que su sistema inmunológico rechace su rostro. "Pero también podrá salir a la calle y compartir con todos aquellos jóvenes que se ven incapaces de seguir viviendo un importante mensaje que aprendió a un precio muy alto: 'Cualquier cosa que nos pase en la vida se puede superar. La vida es un regalo precioso'", dijo a la revista.MÁS SOBRE ESTE TEMA:Entre una niña y un niño: el dramático minuto a minuto que tuvo a Perú paralizado 24 horasUn laboratorio está cada vez más cerca de crear pulmones para trasplantes en humanos

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